Si ya era una lectora (incondicional) de
Haruki Murakami, después de leer
El Japón de Murakami, no sé como me puedo definir (¿esclava?, porque friki ya lo soy....), me dan ganas de volver a leer todo lo de
mi Haruki (creo que esta posesión no la comprenderán los japoneses), algo que no descarto.
El autor,
Carlos Rubio López de la Llave, me ha descubierto un
Haruki Murakami cien por cien japonés (con la salvedad de la música, que es totalmente occidental). Me parece que el propio autor lo dice así, además, nos indica a quien está dirigido fundamentalmente:
los que gustan de Japón y los que gustan de Haruki Murakami. Tengo que decirlo claramente, yo soy la destinataria directa de este libro.
Algo que quiero destacar del libro y que valoro mucho, es que una tabla que ofrece en la página 19 con todos los libros publicados de
Haruki Murakami está actualizada, por lo que respecta a mi conocimiento, hasta incluye
Baila, baila, baila (publicada en septiembre de este año en España), algo que me hizo sonreír, y me dije, esto va por buen camino, aunque no habla de esta novela en todo el libro, creo que el autor no la leyó, porque sin duda le daría un buen repaso.
El libro ha sido publicado por
Aguilar el mes pasado y fue un encargo que le hicieron a
Carlos Rubio y que él mismo confiesa su sorpresa, además, entre otras cosas, por el poco interés por el autor de
Tokio blues y
Al sur de la frontera, al oeste del sol, las únicas novelas que conocía y que le había costado terminar de leer. Sin embargo, este desinterés inicial es solo un espejismo, porque el entusiasmo por el autor japonés muy pronto nos lo hace sentir.
Todo eso y mucho más nos lo explica el autor en la
introducción de
El Japón de Murakami. Antes de hablar de la estructura del libro, algunos datos sobre
Carlos Rubio López de Llave (nombre completo que me gusta más y no mutilado como viene en la cubierta del libro). Fue profesor en universidades de California, Tokio, Bagdad y Seúl, ahora lo es en la Complutense y da conferencias, escribe..., en fin, hizo y hace tantas cosas que parece que vivió dos vidas, además, la solapa del libro dice (esto debe ser para hacerlo más interesante si cabe, no sé) que vive en el campo y practica tiro con arco japonés.
Lo cierto es que a este señor lo tenía en casa sin saberlo cuando me lo metieron (el libro) en una bolsa en la librería, no hace ni un par de semanas. Gracias a este señor lloré como una magdalena cuando leí su traducción de
Kokoro de
Natsume Soseki, lo cuento con ocasión de la reseña de
Soy un gato. Además, es el traductor de
Namiko y de la
Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama Heian, dos libros que incluí el año pasado en
5 autores para esta Navidad. Además, la estupenda introducción de
El precepto roto, traducido esta vez por mi admirada
Montse Watkins. No sé porque me da que tengo más cosas de él, mi biblioteca japonesa aumenta sin parar, creo que no tiene fin.
560 páginas tiene
El Japón de Murakami, que no se pueden dejar de leer, es el tipo de lectura que ilusiona y que cuando te separas de ella, la echas de menos y cuentas las horas para volverte a reencontrar con ella. ¿Un poco exagerada?, no. Le doy la categoría de tratado (teniendo en cuenta el tipo de libro que es) y que a
Carlos Rubio parece que le ha quedado mucha más información en el tintero.
Además, de la mencionada introducción, hay un glosario de términos utilizados en la obra y está dividida en ocho partes con muchas subdivisiones, todo ello lo relaciona con las obras de
Haruki Murakami:
1- Geografía e historia
2- Lengua y escritura
3- Literatura, estética y ausencias
4- Naturaleza y religión
5- Mitos y sueños
6- Sociedad e individuo
7- Costumbres y gestos
8- Comida y bebida
Se completa la obra con algunas fotografías, dibujos y la bibliografía utilizada.
Conoceréis un poco mejor no solo a
Haruki Murakami, también a Japón, creo que esa es la intención del autor, nos lo pone un poquito más cerca. A disfrutar de la lectura.
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| Carlos Rubio López de la Llave |