martes, 16 de diciembre de 2025

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo ねじまき鳥クロニクル - Haruki Murakami 村上 春樹

 


Recuerdo a Domingo, amigo de viaje hasta la Facultad, como la persona que me abrió la puerta al universo de Haruki Murakami. En aquellos trayectos de ida y vuelta me hablaba del libro que entonces estaba leyendo, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Me contaba detalles de los personajes, mencionaba los títulos extraños y sugerentes de los capítulos y, casi sin darse cuenta, me fue animando a que lo leyera yo también. Fue con ese libro cuando descubrí a Murakami y, con él, una forma de narrar que mezclaba lo cotidiano con lo inquietante de una manera que no había encontrado antes.

A partir de ahí me convertí en lectora asidua no solo de Murakami, sino de todo lo que se iba publicando en España de literatura japonesa, sin importar la época. Empecé a buscar nombres, editoriales, colecciones; cualquier novedad japo que llegara a las librerías caía en mis manos, y ese interés literario terminó llevándome también a estudiar japonés, como si aprender la lengua fuera una manera de acercarme un poco más a esas historias.

Sin embargo, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo no se quedó solo en una fascinación estética o literaria. En sus páginas aparece la referencia a la Unidad 731, una unidad secreta del ejército japonés en Manchuria dedicada a la investigación biológica y a experimentos brutales con seres humanos, a quienes ni siquiera se les reconocía esa condición. Ese golpe de realidad, incrustado en una novela que por momentos parece onírica, me llevó a investigar más sobre ese lado oscuro de la historia japonesa. A partir de ahí llegaron otras lecturas y visionados que he ido comentando también en el blog, por ejemplo, El holocausto asiático de Laurence Rees, dedicado a los crímenes de guerra del Imperio japonés, o Esclavas sexuales. La esclavitud sexual durante el imperio japonés, de Yoshimi Yoshiaki, junto a películas como La condición humana I, II y III de Masaki Kobayashi.

Así, mientras me hacía lectora y, en cierto sentido, amante de la cultura japonesa, también fui aprendiendo a mirar de frente el sufrimiento de todos los pueblos sobre los que se construyó el poder del imperio. Murakami, con esa mezcla de realismo y sueño, me llevó hacia una memoria que no era la mía, pero que sentí necesario conocer, y esas otras obras me ayudaron a no quedarme solo con la imagen idealizada de Japón.

En cuanto al libro, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo sigue siendo, para mí, no solo mi favorito, sino el mejor de Murakami. Siempre he tenido la sensación de que Toru Okada, su protagonista silencioso y aparentemente anodino, es el mismo personaje que recorre muchas de sus otras novelas, un hombre corriente, algo descolgado del mundo, que de repente se ve arrastrado a una realidad que se fractura. Murakami lo describe una y otra vez con rasgos muy similares, como si en el fondo estuviera contándonos variaciones de una misma figura, alguien que, sin buscarlo, cae a un pozo, real o metafórico, desde el que tiene que mirar de nuevo su vida y la historia que lo rodea. Quizá por eso, aunque sigo siendo muy fan del resto de sus libros, cada vez que termino uno siempre vuelvo mentalmente al pájaro que da cuerda al mundo, como a un punto de partida al que regresar.

Tal vez por eso me sigue fascinando ese pájaro que nadie ve pero algunos escuchan, como si estuviera dándole cuerda a nuestro mundo justo antes de que todo cambie.

                                           Haruki Murakami

4 comentarios:

  1. Según leía pensaba en preguntarte si me lo recomendarías. Luego, al leer que es tu favorito, la pregunta queda obviada. ¿Algo que añadir por tu parte? Porque tengo abandonado al autor desde hace mucho. Aún estoy masticando mentalmente al indigno humano de Dazai.

    Claro que para compensar territorios y épocas la última semana me pasé a un polaco, Iwaszkiewicz. Me habían gustado hace tiempo sus novelas cortas Los abedules y Las señoritas de Wilco y me entregué a un relato de endemoniados, Madre Juana de los Ángeles. No parece que me haya impactado tanto como las otras citadas. Ahora veré la película, que es otro lenguaje, pero promete.

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  2. ¡Ay, Dazai! Después de Indigno de ser humano cuesta entrar en cualquier otra cosa, deja un poso raro durante días. A mí me pasa que, a pesar de haberlo leído hace tiempo, sigue incomodándome y se me queda pegado en la cabeza cuando lo recuerdo.​

    A Iwaszkiewicz no le conozco, pero con las cajas de libros heredados que todavía tengo por abrir no me extrañaría que algún volumen suyo estuviera por ahí escondido. Me apunto Los abedules, Las señoritas de Wilco y Madre Juana de los Ángeles, y ya me contarás qué tal la película, que a veces el cine llega por un lado por el que la literatura no termina de entrar.​

    Sobre Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, más allá de ser “mi favorito de Murakami”, le tengo cariño porque fue el primero que leí de él y ahí entendí qué tenía de raro su universo: ese protagonista aparentemente plano que acaba descendiendo a un pozo literal y metafórico, la irrupción de la guerra y de la Unidad 731 en medio de una vida doméstica, y ese tono entre sueño y documento que no sabes muy bien por dónde te está golpeando. Para alguien que tiene al autor un poco abandonado, diría que este es justo el libro para probar suerte de nuevo: si no entra este, probablemente ya no entre ninguno; y si entra, abre una puerta difícil de cerrar. Eso sí, páginas tiene unas cuantas (según la edición ronda las 700), así que mejor entrar sabiendo que es una inmersión larga, pero muy recompensadora.
    Muchas gracias, Fackel, por pasarte y por este comentario tan completo, da gusto leerte

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  3. https://cartastransversales.blogspot.com/

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  4. Gracias por el enlace. Siempre es de agradecer descubrir espacios donde se cuida la escritura y el pensamiento con ese rigor. Un saludo.

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