Al planear esta última entrada del año, mi primera intención fue escribir sobre la fiesta, los deseos de año nuevo y la felicidad que suele acompañar estas fechas. Pero no sería real. He decidido que no podemos cerrar los ojos ante una realidad que nos golpea cada día: la violencia machista sigue siendo la herida más profunda de nuestra sociedad. Escribo esto con el peso de la realidad sobre la mesa. En España, las cifras oficiales del Ministerio de Igualdad ya confirmaban al menos 47 mujeres asesinadas a mediados de diciembre de 2025. Sin embargo, sabemos que estas cifras son solo una parte de la tragedia: son las víctimas computadas dentro del ámbito de la pareja o expareja. Fuera de ese recuento oficial quedan muchas otras mujeres asesinadas por el hecho de serlo, muchas de ellas en situaciones de extrema vulnerabilidad, cuyos nombres a menudo no entran en las estadísticas principales de violencia de género. Tampoco podemos olvidar el horror de la violencia vicaria: esos hijos...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
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