En la contracubierta del libro, refiriéndose a la novela, se puede leer: "En un mundo apocalíptico donde llueve ceniza, un hombre y un chico cruzan a pie el territorio norteamericano en dirección sur..."
Es una novela apasionante; una vez que comienzas, como lectora es prácticamente imposible abandonar la lectura hasta llegar al final. La historia arranca directamente en ese mundo devastado, sin que el autor nos explique por qué se produjo el apocalipsis ni nos dé la más mínima insinuación sobre la causa. Su estilo literario es, de hecho, tan desolado como el propio paisaje. McCarthy prescinde casi por completo de las convenciones habituales y de los signos de puntuación para los diálogos, utilizando frases cortas y secas que nos hacen sentir la misma aridez y el agotamiento físico de los protagonistas.
El hombre y el chico, padre e hijo, se dirigen al sur con la esperanza de que allí, posiblemente, haya algo de comida y un clima más benévolo.
No sabemos, ni podemos imaginar, cómo seríamos si el alimento desapareciera por completo. Durante la lectura nos asaltan muchas preguntas. En un entorno donde apenas queda alguna lata de comida olvidada por las despiadadas bandas de asesinos (y caníbales) que arrasan los pueblos, nos cuestionamos: ¿cómo nos comportaríamos en una situación tan extrema? Y, por encima de todo, ¿estarían a salvo las personas que más amamos, nuestros hijos?
A pesar de todo el horror, hay un elemento luminoso en la historia que los mantiene en pie: la idea de «llevar el fuego». El padre le insiste al chico en que ellos son "los buenos" porque llevan ese fuego en su interior, una hermosa metáfora sobre la preservación de la humanidad, la moral y la bondad en un mundo que ha perdido cualquier rastro de escrúpulos. El amor incondicional de este padre por su hijo permanece inquebrantable hasta el final, hasta su propio fin.
Cormac McCarthy (1933, EE. UU.) es un narrador extraordinario. En esta novela logra convertir la carretera en un símbolo de esperanza, en el único medio para conseguir llegar al sur. Sin embargo, es también un lugar de peligro constante; por eso, de vez en cuando tienen que apartarse de ella y esconderse, aunque siempre hay que volver, eso sí, con la pistola cerca.
Por esta novela, McCarthy obtuvo el Premio Pulitzer en 2007. La adaptación cinematográfica protagonizada por Viggo Mortensen (y que se estrenó en España en su momento) capta muy bien parte de esta esencia.
Algunas de sus novelas anteriores fueron:
No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005). En esta novela se basó la exitosa película de los hermanos Coen, protagonizada por Javier Bardem (quien se llevó el Oscar al mejor actor de reparto).
La Trilogía de la frontera: Todos los hermosos caballos (All the Pretty Horses, 1992), En la frontera (The Crossing, 1994) y Ciudades en la llanura (Cities of the Plain, 1998).
Su primera novela, El guardián del vergel (The Orchard Keeper, 1965).
La oscuridad exterior (Outer Dark, 1968).
Hijo de Dios (Child of God, 1973).
El hijo del jardinero (The Gardener’s Son, 1976).
Suttree (1979).
Meridiano de sangre (Blood Meridian, 1985).
(Actualización): Escribí esta reseña originalmente en enero de 2009, poco antes del estreno de la película. Hoy actualizo esta entrada para recordar a Cormac McCarthy, quien lamentablemente falleció en junio de 2023. Su partida no ha hecho más que consolidar 'La carretera' como uno de sus legados más imborrables y una obra cumbre de la literatura contemporánea.
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| Cormac McCarthy |


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