Kobo Abe ya me enamoró cuando leí La mujer de la arena (Suna no onna, 1962), y confieso que aún tengo pendiente El rostro ajeno (Tanin no kao, 1964). Su obra no solo ofrece una lectura ágil, sino que desborda imaginación. Definitivamente, tendríamos que leer más a Abe y menos a Murakami (al Haruki, claro).
No me suelo meter con las portadas de los libros (¿o sí?), pero la de esta edición me dejó algo mosqueada al principio. Eligieron la imagen de una máscara rota, bastante siniestra, a la que de entrada no le encontraba conexión con la historia. Sin embargo, dándole una vuelta, tiene todo el sentido: más que ilustrar a un «marciano» de forma literal, esa estética apunta a la desintegración de la identidad y a la alienación del individuo, temas que obsesionan a Abe. Es un reflejo perfecto de esa psique moderna y fracturada que envuelve toda su literatura.
La edición española de Idéntico al ser humano (Ningen sokkuri, 1967) se publicó en el mes de marzo, una edición muy cuidada de Ediciones Candaya. La traducción corre a cargo de Ryukichi Terao, de quien me consta —y así me lo han confirmado lectores por aquí— que es uno de los mejores traductores de japonés a español con los que contamos. El prólogo (estupendo, pero como tengo por costumbre lo leí cuando terminé la lectura de la novela, pues es muy extenso y destripa la historia) es de Gregory Zambrano. La imagen de la cubierta es de Francesc Fernández.
Idéntico al ser humano nos cuenta una historia disparatada que nos atrapará y continuaremos leyéndola hasta conocer el final. Un guionista de un programa de radio, «Hola marciano», está algo nervioso porque un artefacto va a aterrizar en Marte y tiene miedo a que la forma con la que se gana la vida no pueda continuar; si se confirma que allí no hay vida, se le acaba el programa. Pero el verdadero problema vendrá cuando un tipo aparece en su casa y le dice que es un marciano, idéntico al ser humano.
Si bien la historia me atrapó desde el principio, en ciertos momentos me desesperaba por la paciencia que demostraba el guionista con el supuesto marciano (los japoneses son muy educados, sobre todo con las visitas). Al principio le tenía miedo, pues su esposa le había advertido que se trataba de un esquizofrénico; sin embargo, como dice Zambrano, «cualquiera que no sea japonés huiría... de ese ambiente asfixiante por lo irracional e insólito»... divertirá a la lectora y la hará reflexionar.
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| Kobo Abe |


Comentarios
una de las deudas que tengo con la literatura japonesa es justamente Kobo Abe. Con respecto a esta edicion, Ryukichi Terao es uno de los mejores traductores de japones a español que conozco.
Saludos
No sé como puedes hacer tanto, poesía, arquitectura, las clases, hacer comentarios en mi blog (sobre todo esto), …
Bueno, si aún te queda tiempo, no está nada mal Kobo Abe, yo personalmente siento no poder leer más de él.
Que tengas un feliz martes 25.
Bara