"Aún así, no lo hice", es la traducción de Soredemo, boku wa yattenai (I Just Didn't Do It, título internacional), película dirigida y escrita por Masayuki Suo, quien también compuso la música. Este es el director de la deliciosa Shall we Dance? (¿Bailamos?, 1996), por favor, no confundir con el remake de Peter Chelsom con Richard Gere y Jennifer Lopez. Con esta cinta, Suo regresó por todo lo alto a la gran pantalla tras once largos años de ausencia, y vaya si mereció la pena la espera. Su calidad fue tal que terminó siendo seleccionada para representar a Japón en los premios Oscar de aquel año.
En ambas películas, cómo no, encontramos a Koji Yakusho. En Soredemo, boku wa yattenai, tiene un papel secundario haciendo de abogado defensor. Su personaje funciona como la voz de la cruda experiencia, advirtiendo de una realidad terrible: en el sistema japonés, un juez necesita de un tremendo valor para dictar una absolución, ya que ir en contra del 99,9% de tasa de condenas suele acarrearles una pésima reputación en sus carreras.
Soredemo, boku wa yattenai trata de un chico llamado Teppei Kaneko (Ryo Kase) que es acusado por una joven de "tocamientos" en un vagón del metro de Tokio. Esto es un reflejo del grave problema de acoso en el transporte público nipón, una lamentable realidad de violencia machista que a menudo la presión social silencia, perpetuada por los llamados chikan. De hecho, la chispa de esta historia surgió cuando el director leyó en un periódico el caso de un hombre acusado falsamente de ser uno de ellos. Cuando se abren las puertas del vagón, la chica coge el brazo de quien cree que la agredió y así empieza el calvario de Teppei.
Desde el principio de la película, como espectadoras sabemos que el chico no lo hizo y así él lo hace saber a todos. Sin embargo, los policías y el abogado de oficio le aconsejan que se declare culpable, pague una multa y se vaya a su casa. Él se niega, insiste una y otra vez en que es inocente y que no reconocerá una culpabilidad falsa, aunque eso le acarree seguir en la cárcel hasta que finalice el juicio.
Y esto es la película: nos enseña cómo es el sistema judicial japonés. Un puro desastre. Masayuki Suo no hizo esta crítica a la ligera; dedicó cuatro años completos a investigar a fondo los entresijos y fallos del sistema antes de empezar a rodar. Nos cuenta cómo los japoneses siguen con la Constitución de 1947 impuesta por los estadounidenses después de la II Guerra Mundial (que no ha sido reformada en lo más mínimo a pesar de su imposición) y sus Códigos del siglo XIX. Estos fueron importados en un principio del modelo francés y alemán, acercándose posteriormente a la práctica norteamericana para el procedimiento penal. En el ámbito civil también se modificaron los libros referentes a la familia y las sucesiones, eliminando legalmente la discriminación de la mujer y la preferencia del primogénito. No estoy diciendo con esto que fuera mejor lo que tenían antes, todo lo contrario. Sin embargo, la mentalidad de la sociedad no ha evolucionado tan rápidamente como sus leyes.
El rigor de la cinta al retratar la burocracia fue tan excepcional que hoy en día se utiliza como material de estudio en las facultades de derecho japonesas. Es más, el Ministerio de Justicia japonés invitó a Suo a un comité consultivo para reformar el sistema judicial, lo que ayudó a que en 2009 se introdujera un sistema de jurados populares.
(Atención: Spoiler del final a continuación)
La sentencia en el juicio de Teppei es de culpabilidad y le condenan a tres meses de prisión. Aunque en la película vemos al protagonista dispuesto a apelar para seguir luchando, el caso real en el que se basó tuvo un desenlace aún más amargo: el Tribunal Supremo rechazó la apelación y el joven cumplió 18 meses de condena.
En definitiva, estamos ante una crítica magistral a un sistema judicial en el que no queda muy bien parado el principio de "inocente hasta que se demuestre lo contrario"; más bien parece que, frente a un sistema que te presume culpable por defecto, hay que hacer lo imposible para demostrar la inocencia.
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| Masayuki Suo |




Comentarios
Disculpa que no hubiese contestado antes, durante las vacaciones no pude acceder al blog.
Sí, tienes razón, Yakusho hace un papel un poco anodino, además, esas gafas y mirando por encima de ellas, pero bueno, es Yakusho y siempre es agradable tenerle en pantalla. Un actor que siempre aporta.
Saludos