A Big Bang Love: Juvenile, 46億年の恋, 4.600 millones de años de amor. Estrenada en 2006, basada en la novela de Ato Masaki.
A veces resulta un misterio por qué el cine de Takashi Miike (三池崇史) ejerce tanta fascinación. Sus películas a menudo rebosan de una brutal violencia machista, pero 46億年の恋 es la prueba de que, detrás de ese director capaz de rodar cinco películas al año, se esconde un autor capaz de orquestar verdaderas obras de arte. En esta ocasión, la mujer brilla por su absoluta ausencia; no hay víctimas femeninas a las que maltratar en pantalla. En su lugar, Miike nos encierra en un universo exclusivamente masculino para hablarnos de 4.600 millones de años de amor.
La cinta se aleja por completo de las tramas de yakuzas, del terror extremo o del surrealismo cómico de La felicidad de los Katakuri. Nos encontramos ante un romance homosexual nacido en la asfixiante atmósfera de una prisión, protagonizado por dos jóvenes: Jun Ariyoshi (Ryuhei Matsuda 松田龍平) y Shiro Kazuki (Masanobu Ando 安藤政信). Ambos ingresan el mismo día; uno se convierte inevitablemente en el protector del otro, hasta que un asesinato desencadena una compleja investigación.
La historia no se desarrolla de forma lineal. A través de constantes flashbacks y múltiples puntos de vista, Miike construye la que probablemente sea su película más intimista. Si te animas a descubrirla, estás avisada: las críticas están muy polarizadas, pero la experiencia no deja indiferente.
Estética teatral y minimalista: La prisión no es un decorado realista, sino un espacio casi onírico con pirámides flotantes, luces saturadas y paredes austeras. Recuerda mucho a las puestas en escena del teatro tradicional, aislando a los personajes del mundo exterior.
El simbolismo cósmico: El título hace referencia a la edad de la Tierra. El director utiliza motivos espaciales (como el cohete o el cielo estrellado) para contrastar el encierro claustrofóbico de los protagonistas con la inmensidad eterna del amor y el universo.
Dualidad interpretativa: El contraste entre los actores es fundamental. Mientras que Masanobu Ando representa la fisicalidad explosiva y la rabia, Ryuhei Matsuda ofrece una contención enigmática y profundamente melancólica.
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| Takashi Miike |


Comentarios
Ya sabes qué me parece esto, es un bodrio.
Con todo mi cariño,
Pepe
Bueno, espero que en la próxima entrada estemos de acuerdo, aunque si no lo estamos tampoco me preocupa.
Besos,
bara