Celda 211, estrenada en 2009 (basada en la novela de Francisco Pérez Gandul) y dirigida por Daniel Monzón, es un auténtico peliculón que mantiene la tensión desde el primer minuto hasta el final. Todos los actores están fabulosos: Luis Tosar como Malamadre, Antonio Resines como Utrilla, el novato Alberto Ammann como Calzones, y hasta Carlos Bardem con su acento mexicano. Genial Luis Zahera, que clava el papel de yonqui.
Malamadre, un tipo que ya no tiene nada que perder, lidera un motín en una prisión (el grosor de la vena de su cuello es realmente impresionante). Calzones, que tiene que empezar a trabajar al día siguiente, pero decide ir un día antes para ver cómo van las cosas por allí, se encuentra en medio del motín y se ve obligado a hacerse pasar por un preso más.
La película, como decía, engancha desde el principio. Es genial el uso argumental que hacen de los etarras (tomados como rehenes por los presos amotinados) y el duelo dialéctico que mantiene Malamadre con los amigos del norte.
El fallo: además de los flashbacks, resulta muy rebuscado el odio del novato hacia Utrilla. Este no tiene otra cosa que hacer que irse con los antidisturbios a moler a palos a la mujer de aquel, como si no tuviera bastante con lo que está ocurriendo dentro de la prisión. Supongo que no sabían por dónde salir y la película había que terminarla en su justo momento.
De todas formas, Celda 211 es un gran drama carcelario made in Spain que nadie se debería perder. Solo por ver la vena de Luis Tosar, ya merece la pena.
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| Daniel Monzón |


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