Un respiro nocturno entre dos gigantes Para situar esta novela dentro de la trayectoria del autor, After dark (Afutā Dāku) se publicó originalmente en Japón en el año 2004 y llegó a España cuatro años más tarde, en 2008, bajo el sello de Tusquets y en una edición traducida por Lourdes Porta. Al repasar la estantería y mantener la colección en estricto orden cronológico de publicación, esta pequeña viñeta nocturna ocupa un lugar muy particular: funciona casi como un interludio o un respiro narrativo. Se sitúa justo al terminar el viaje de Kafka en la orilla (2002) y antes de adentrarse en el denso universo de su siguiente novela larga, la monumental 1Q84 (2009 que en España se publicó dividida en dos volúmenes). Entre ambas, Murakami solo exploró otros formatos, como los relatos de Sauce ciego, mujer dormida (2006) o el ensayo autobiográfico De qué hablo cuando hablo de correr (2007).
La mirada cinematográfica y el ritmo del jazz En esta obra, Haruki Murakami se desmarca de sus habituales epopeyas oníricas. La acción transcurre en tiempo real durante una sola madrugada en Tokio, desde poco antes de la medianoche hasta el amanecer. Lo más destacable es su técnica narrativa: el libro está construido casi como un storyboard o una película noir.
El narrador adopta un enfoque muy visual, un ojo de cámara que planea sobre la metrópolis y hace zoom en escenarios como un restaurante Denny's o el love hotel Alphaville —cuyo nombre rinde un claro y estimulante homenaje a la mítica película de ciencia ficción y neo-noir que Jean-Luc Godard dirigió en 1965—. Esta lente fílmica oxigena la lectura y sigue, a ritmo sincopado de jazz, el cruce de dos hermanas frente a la noche: Mari, que pasa la madrugada en vela leyendo y tomando café; y Eri, sumida en un sueño antinatural frente a un televisor.
Luces y sombras en la balanza Como lectora, mi relación con la literatura de Haruki Murakami está llena de contrastes. Soy una lectora que quedó encandilada absolutamente con obras mayores como La caza del carnero salvaje (Hitsuji o meguru bōken) y Crónica del pájaro que da vuelta al mundo (Nejimaki-dori kuronikuru).
After dark resulta ser un experimento atmosférico y visual muy interesante, en el que los personajes flotan de manera ligera cruzándose por azar. Se agradece este aire fresco, sobre todo porque, en otras de sus novelas más aclamadas, la repetición de su fórmula narrativa empieza a pasar factura. Ese uso constante de los mismos arquetipos de personajes (jóvenes atormentados, pero muy inteligentes) y la incesante avalancha de citas musicales y literarias me acaban cansando un poco.
En definitiva, After dark no pretende ser su obra maestra, pero es una travesía nocturna peculiar y visualmente muy lograda dentro de su cronología.
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| Haruki Murakami |


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