
La Luna Roja, escrita por Luis Leante y publicada por Alfaguara, es mi primer acercamiento a este autor, aunque ya tengo claro que iré leyendo sus obras anteriores poco a poco.
Después de tener el libro mal colocado en la estantería, de haberlo empezado y abandonado varias veces, por fin me decidí a terminarlo. Es cierto que, si se logran superar las primeras páginas —que resultan algo tediosas y repetitivas—, la historia termina enganchando; sientes la necesidad de seguir leyendo para desentrañar el misterio que el autor nos quiere contar.
Comentando la novela con el amigo que me la regaló (quien, por cierto, también me regaló El vencedor está solo de Paulo Coelho, una novela mala donde las haya), hablábamos de su curiosa estructura. Con cada personaje que aparece, la narración retrocede a su pasado. Esto te obliga a averiguar constantemente de quién se está hablando y exige una lectura pausada; al mezclarse nombres turcos y alemanes, hay que ir despacio para no perderse en la trama. Mi amigo bromeaba diciendo que tanto "flashback" debía ser influencia de la serie Perdidos, que puso de moda alterar la secuencia cronológica de las historias, aunque dudo mucho que Luis Leante se haya inspirado en ella.
Por lo que se refiere a la trama, el protagonista, un traductor de turco, se ve embarcado en una historia que al principio no lo parece, pero que adquiere un tono detectivesco. La acción se desarrolla entre Madrid, Alicante, Dublín y Estambul. A través de estas ciudades, el autor construye una intriga para averiguar la vida de Emin Kemal, el escritor turco al que traduce el protagonista (cuya propia historia también es fundamental).
Hay muchos personajes secundarios, pero el colmo es Heiklas Hellmalak. (Atención: quienes deseen leer la novela, que no sigan leyendo este párrafo). Digo esto porque un buen día decide retirarse del mundo y dejar que lo den por muerto. Como él sigue escribiendo, con el tiempo le propone a Emin Kemal que publique su obra (la de Heiklas) como si fuera propia. En ese momento de la novela, el lector se queda con la boca abierta.
Para no convertir esta entrada en otra novela, concluiré diciendo que está muy bien escrita, a pesar de los constantes saltos en el tiempo (analepsis). En definitiva, son 393 páginas de novela muy entretenida en las que hay que tener cuidado para no perderse. ¡Ah! Y el chico, a pesar de todo, al final se va con la chica; el último párrafo de la novela queda muy bien cerrado.
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| Luis Leante |

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