Todos los años recordamos las tragedias, sobre todo, las del 6 y 9 de agosto de 1945, cuando el Gobierno americano de entonces, decidió lanzar dos bombas atómicas, una en Hiroshima y otra en Nagasaki , quedaron ambas ciudades devastadas. A veces me pregunto, si un Gobierno tomó esa decisión, la de aniquilar dos ciudades para demostrar su fuerza, qué ocurriría si uno de esos grupos fundamentalistas que tanto pululan alrededor del mundo, se hiciera con una bomba atómica. Supongo que la lanzaría a la primera oportunidad que tuviese, después vendrían los amigos de los muertos, que por supuesto tendrán su bomba, y así sucesivamente. El mundo se terminaría en un mes. De todas formas, los genocidios son continuos, no con estas bombas, pero el asesinato de seres humanos va en aumento, pocos son los pueblos que resuelven sus diferencias con el diálogo, la tolerancia y el respeto hacia los demás. Una mala noticia es la que nos llega del propio Japón , su Gobierno quiere una c...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
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