Estas vacaciones me están cundiendo y ahora que llegué a casa debería hacer algo provechoso (ahora que tengo tiempo), como es:
- Ordenar la mesa:, tirar papeles, reorganizar carpetas, seguir tirando papeles....
- Ordenar los armarios: guardar la ropa de verano, colocar la de invierno..., ver qué necesito y qué no...
- No sé qué más debo poner, pero seguro que podría ser algo provecho...
Así que, del estante de arriba del todo, allí los había puesto cuando llegaron, a la espera de un día propicio, cogí la monumental, La historia de Genji, el primer tomo ya lo forré, primer paso para que pueda leer (qué manía, a ver si voy al psicólogo para que me quite de forrar libros), nada más y nada menos que 916 hojas numeradas. El segundo tomo tiene cerca de 500.
Con lo pedazo de libros que son es imposible salir de casa con ellos, además, aún estoy con el segundo volumen de El erudito de las carcajadas, tampoco se puede ir por ahí con él, por no hablar de todo lo demás con un tamaño normal y que aún no lo he despachado a gusto. Después está el cine, muchas películas he visto y que me gustaría reseñar, y mucho más que tengo que ver. Atender mi vida social (esto sí que es importante). En fin, como eso del estrés no es nada bueno, se te cae el pelo en el mejor de los casos, he decidido que cuando se terminen las vacaciones ya veré qué hago con esa mesa, con el armario..., igual que Escarlata O’Hara, ya lo pensaré mañana. De momento, en casa he empezado a leer las correrías de Genji, la primera hoja es fabulosa, habla de envidias, ya sabéis, las cosas de la Corte, intrigas palaciegas.
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| Vivien Leingh como Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó |



