Hay veces en las que enfrentarse a una novedad editorial tiene más de reencuentro que de descubrimiento. Organizar la bibliografía de Haruki Murakami me ha permitido observar cómo sus obsesiones literarias van mutando a lo largo del tiempo, pero pocas veces tenemos la oportunidad de presenciar cómo un autor dialoga consigo mismo con cuarenta años de diferencia. La génesis de La ciudad y sus muros inciertos es, en sí misma, fascinante. En 1980, un joven Murakami publicó una novela corta con este mismo título en una revista, pero, insatisfecho con su inmadurez técnica, la ocultó y nunca permitió que se editara en formato libro. Años más tarde, reciclaría esa enigmática ciudad amurallada para construir la mitad onírica de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas . Durante el aislamiento de la pandemia, ya en la madurez absoluta de su oficio, decidió volver a aquel borrador de juventud para saldar su deuda. Un amor adolescente y la biblioteca de los viejos sueños La ...
Punto cero - Zero focus (ゼロの焦点): Yoshitarō Nomura e Isshin Inudō frente al misterio de Seicho Matsumoto
Si la novela Punto cero de Matsumoto ya nos dejaba con el frío metido en el cuerpo, su paso por el cine confirma que nació con vocación de ser vista. Como la historia no tardó en reclamar su espacio en la gran pantalla, esta entrada se centra precisamente en sus dos adaptaciones, que pese a partir del mismo material nos ofrecen enfoques muy distintos: el clásico indiscutible de 1961 dirigido por Yoshitarō Nomura , y la cinta de 2009 a cargo de Isshin Inudō . 1961: El blanco y negro y la crudeza del noir La cinta de Nomura es puro noir nipón y, de las dos adaptaciones, es la que se mantiene más fiel al texto original de Matsumoto . Volver a esta película es reencontrarse con la esencia de aquella fantástica retrospectiva de « Japón en Negro» del Festival de San Sebastián . Encaja a la perfección en ese universo de fatalismo, donde el pasado siempre vuelve para cobrarse sus deudas y la moralidad se mueve en una escala de grises en la que nadie es completamente inocente. Hay un al...