Hace tiempo que la tenía pendiente de comentar por aquí, y por fin ha llegado el momento. Como sabéis quienes leéis Cosas de Bara habitualmente, tengo una zona destacada en el blog dedicada a las películas del inmenso Koji Yakusho 役所広司 y poco a poco voy completando su filmografía. No podía dejar pasar la ocasión de volver a traer al maestro Masato Harada, recientemente fallecido, cuya mirada y talento echaremos tanto de menos.
Kamikaze Taxi es, en todos los sentidos de la palabra, un auténtico peliculón. Y no lo digo solo por su extensa duración, sino por la increíble audacia narrativa que demuestra al tejer un retrato implacable de la sociedad japonesa, sus fantasmas del pasado y sus miserias del presente. Fue, además, la primera colaboración entre ambos, el punto de partida de una alianza que nos regalaría otras cinco películas juntos.
Una yakuza con mirada occidental
Uno de los aspectos más fascinantes de la cinta es su atmósfera. Masato Harada filmó esta película justo a su regreso a Japón tras pasar una década viviendo, trabajando y estudiando en el extranjero. De hecho, antes de consagrarse tras la cámara, se ganó la vida traduciendo y adaptando los subtítulos al japonés de obras maestras occidentales como Star Wars o La chaqueta metálica de Kubrick.
Esta rica formación internacional se respira en cada fotograma. Harada se aleja por completo de los tópicos rancios del género de gánsteres de la época; prefiere dotar a la película de un ritmo, un montaje y una estética que beben directamente del cine de autor independiente americano y europeo, dándole una frescura inusitada.







































