Desde su celda de la prisión,
Max Dembo nos cuenta que mañana será libre, se sienta en la taza del váter, abrillanta los horrorosos zapatos abombados que le entregan a los que salen en libertad y resuena en su cabeza la canción
por la mañana seré libre.
Y como este blog se alimenta, además de libros, de cine, no dejo pasar la ocasión de hablaros de esa canción y de quien la canta originalmente. Esa canción es
Free man in the morning de la película de 1957 de
Elia Kazan,
A face in the crowd (Un rostro en la multitud ). Y en la película la canta
Andy Griffith, que falleció el pasado 3 julio a los 86 años de edad, y quien le escucha embobada es
Patricia Neal, también fallecida, pero ella hace un par de años. Esta película no es de las más conocidas de su director, que por cierto la rodó en plena "caza de brujas", creo que le dedicaré un espacio en el blog y aprovecharé para hablar de los medios de comunicación y de lo dañinos que pueden ser, sobre todo, cuando cogen a alguien y no lo sueltan hasta su completa destrucción, después se hacen cruces.
Elia Kazan debía de ser un visionario, porque en aquel entonces que no había
reality show y sin embargo nos habla de la crueldad de la fama, fundamentalmente con sus protagonistas. Ahí os pongo el corte con la canción que
Max Dembo no podía quitarse de la cabeza
Pero volvamos a
No hay bestia tan feroz, dejamos a
Max Dembo en su celda limpiando aquellos horrorosos zapatos abombados, al día siguiente saldrá de la cárcel en libertad condicional, después de ocho años entre rejas, tiene el firme propósito de no volver a prisión, quiere hacer lo posible por tener una nueva vida, un trabajo, nuevos amigos... Sin embargo, estamos en los años setenta en
Los Ángeles con un agente de la condicional llamado
Joseph Rosenthal, que parece que no sabe mucho sobre reinserción social, además, cuando hay un posible trabajo, tiene que decir que estuvo en prisión, nadie contrata a un ex presidiario, y si todo eso no fuese suficiente, aquellos horrorosos zapatos le destrozarán los pies. Hay que asumirlo, solo quedan los amigos de siempre, éstos siempre están cuando los necesitas.
El título de la novela se lo apropia
Bunker de
Shakespeare de su famosa obra
Ricardo III (la de,
mi reino por un caballo) cuando
Lady Anne le dice al malvado
Gloucester,
¡Villano, tú no conoces leyes, ni divinas ni humanas, porque no hay bestia tan feroz que no sienta alguna piedad!. Aprovecho para recordar mi maravillosa noche de teatro con
Ricardo III y Kevin Spacey
No sé si ya os habéis fijado, pero la novela la publicó
Sajalín editores, una de mis favoritas y que me da lo oportunidad de conocer libros sobresalientes. Después de leer la magnífica novela
Perro como perro (aquí comento un poco de la biografía del autor,
Mr. blue),
la editorial también tiene publicados de este autor,
La fábrica de animales y
Stark, que por supuesto no me voy a perder.
La traducción de
No hay bestia tan feroz corre a cargo de
Laura Sales Gutiérrez, mi ejemplar es de la sexta edición y, también, lo compre en la feria del libro. Son 414 hojas, pedazo de novelón que no podéis dejar de leer, seguir y seguir leyendo, no quiero fastidiar la lectura, pero no imaginé que terminara como lo hizo y su desarrollo, sobre todo, en la última parte de la novela, me sorprendió bastante. Pero fijaros en la foto del autor, con esa cara, qué vamos a pensar, que
la cabra siempre tira pal monte.
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| Edward Bunker |