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Mostrando entradas con la etiqueta Edward Bunker. Mostrar todas las entradas
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domingo, 16 de febrero de 2014

Stark - Edward Bunker

Stark se publicó después de que el genio del autor nos abandonase en 2005 (maldito cirujano). Esta publicación viene acompañada de un pequeño prólogo firmado por James Ellroy, en el que afirma de forma jocosa, "...hasta yo me muero por un poco de caballo". No solo tu, yo también y cualquier hijo de vecino que se adentre en la historia de Ernie Stark. Y es que Bunker nos hace tener estos pensamientos, consigue meternos de forma tan bruta en la historia que no paramos de darle vueltas.

Fue su primera novela, que no publicó en vida, la escribió en la cárcel de San Quintín (esto es un puntazo), allá por los años sesenta. No le gustaban mucho los estafadores, sin embargo, hizo a uno de ellos el protagonista de la historia. Todo ello nos lo cuenta en el epílogo Jennifer Steele, su esposa, compañera, abogada y madre de su hijo.

Perro come perro, qué grande es esta novela, es tan inmensa, que aún no ha sido superada; No hay bestia tan feroz y Little boy blue, todas ellas del genio y publicadas por Sajalín editores, Zulema Couso es la encargada de la traducción

A disfrutar de la lectura, yo me adentraré en la próxima, historia carcelaria por los cuatro costados, como es la Fábrica de animales.
Edward Bunker

domingo, 23 de junio de 2013

Little boy blue - Edward Bunker

Si caes en las redes de Edward Bunker te será imposible salir. Te atrapará de tal forma que nunca serás el mismo lector, siempre querrás más y más. Lo peor de esto es que ha fallecido en 2005 y su obra literaria no es muy extensa. Había nacido en Hollywood en 1933, creció en hogares de acogida, reformatorios y en la prisión. Atracó bancos, extorsionó, traficó con drogas, robo a mano armada.... Estuvo entrando y saliendo de prisión (entre ellas, de la famosa San Quintín) buena parte de su vida. Llegó a figurar entre los diez fugitivos más buscados del F.B.I. En 1975 sale de prisión y ya no volverá a entrar. Decide cambiar de vida y se dedicó plenamente a escribir. Más tarde vendría el cine, Mr. Blue, de Reservoir Dogs (1992) de Quentin Tarantino, por ejemplo. Todo esto lo cuento siempre, pero es que la vida de Bunker es como sus novelas, apasionante.

La primera novela que leí de él fue Perro come a perro, la cual me hipnotizó, así que tuve que seguir con Bunker con No hay bestia tan feroz, que se ha convertido para mi en la mejor, y ahora sigo con  Little boy blue, sin embargo, su autor dijo de ella que era su mejor novela.

Tiene mucho de su biografía. En Little boy blue, se narran las peripecias de Alex Hammond en una sociedad que, visto desde nuestra perspectiva, no hizo lo suficiente para ayudarle. Aún no se terminó la 2ª Guerra Mundial, estamos en 1943 en California y aquél tiene once años cuando es llevado por su padre y una trabajadora social a una nueva casa de acogida.

Alex, el pequeño niño triste, es muy inteligente, le gusta aprender pero no soporta la autoridad que le quieren imponer. Su vida no es fácil, siempre demostrando que es fuerte, que no es marica y, sobre todo, que es amigo de sus amigos a los que nunca delatará.

Bunker nos hablará de Alex desde los once hasta los diecisiete años, sin embargo, parece que en lo único que se ha graduado es en la preparación de los atracos que le llevarán de nuevo a prisión. En esta novela, al igual que en el resto de trabajos del autor, no habrá moralina, no querrá convencernos de las buenas intenciones de su protagonista, simplemente nos narrará con una gran maestría la dura vida de un niño en las instituciones en que le encierran y, aunque alguna oportunidad tuvo para cambiar de vida, no quiso aprovechar, a pesar de todo ello, siempre estaremos de parte de estos protagonistas que están al margen de la ley y ello es por la forma en que Edward Bunker nos narra su vida.

La novela la publica el autor en 1981. La traduce al castellano Zulema Couso y en noviembre de 2012 la publicó Sajalín editores.

domingo, 8 de julio de 2012

No hay bestia tan feroz - No beast so fierce - Edward Bunker

Desde su celda de la prisión, Max Dembo nos cuenta que mañana será libre, se sienta en la taza del váter, abrillanta los horrorosos zapatos abombados que le entregan a los que salen en libertad y resuena en su cabeza la canción por la mañana seré libre.

Y como este blog se alimenta, además de libros, de cine, no dejo pasar la ocasión de hablaros de esa canción y de quien la canta originalmente. Esa canción es Free man in the morning de la película de 1957 de Elia Kazan, A face in the crowd (Un rostro en la multitud ). Y en la película la canta Andy Griffith, que falleció el pasado 3 julio a los 86 años de edad, y quien le escucha embobada es Patricia Neal, también fallecida, pero ella hace un par de años. Esta película no es de las más conocidas de su director, que por cierto la rodó en plena "caza de brujas", creo que le dedicaré un espacio en el blog y aprovecharé para hablar de los medios de comunicación y de lo dañinos que pueden ser, sobre todo, cuando cogen a alguien y no lo sueltan hasta su completa destrucción, después se hacen cruces. Elia Kazan debía de ser un visionario, porque en aquel entonces que no había reality show y sin embargo nos habla de la crueldad de la fama, fundamentalmente con sus protagonistas. Ahí os pongo el corte con la canción que Max Dembo no podía quitarse de la cabeza
Pero volvamos a No hay bestia tan feroz, dejamos a Max Dembo en su celda limpiando aquellos horrorosos zapatos abombados, al día siguiente saldrá de la cárcel en libertad condicional, después de ocho años entre rejas, tiene el firme propósito de no volver a prisión, quiere hacer lo posible por tener una nueva vida, un trabajo, nuevos amigos... Sin embargo, estamos en los años setenta en Los Ángeles con un agente de la condicional llamado Joseph Rosenthal, que parece que no sabe mucho sobre reinserción social, además, cuando hay un posible trabajo, tiene que decir que estuvo en prisión, nadie contrata a un ex presidiario, y si todo eso no fuese suficiente, aquellos horrorosos zapatos le destrozarán los pies. Hay que asumirlo, solo quedan los amigos de siempre, éstos siempre están cuando los necesitas.

El título de la novela se lo apropia Bunker de Shakespeare de su famosa obra Ricardo III  (la de, mi reino por un caballo) cuando Lady Anne le dice al malvado Gloucester, ¡Villano, tú no conoces leyes, ni divinas ni humanas, porque no hay bestia tan feroz que no sienta alguna piedad!. Aprovecho para recordar mi maravillosa noche de teatro con Ricardo III y Kevin Spacey

No sé si ya os habéis fijado, pero la novela la publicó Sajalín editores, una de mis favoritas y que me da lo oportunidad de conocer libros sobresalientes. Después de leer la magnífica novela Perro como perro (aquí comento un poco de la biografía del autor, Mr. blue),  la editorial también tiene publicados de este autor, La fábrica de animales y Stark, que por supuesto no me voy a perder.

La traducción de No hay bestia tan feroz corre a cargo de Laura Sales Gutiérrez, mi ejemplar es de la sexta edición y, también, lo compre en la feria del libro. Son 414 hojas, pedazo de novelón que no podéis dejar de leer, seguir y seguir leyendo, no quiero fastidiar la lectura, pero no imaginé que terminara como lo hizo y su desarrollo, sobre todo, en la última parte de la novela, me sorprendió bastante. Pero fijaros en la foto del autor, con esa cara, qué vamos a pensar, que la cabra siempre tira pal monte.
Edward Bunker

domingo, 13 de noviembre de 2011

Perro come perro (Dog eat dog) - Edward Bunker

Es realmente bueno. Seguiré leyendo a Edward Bunker, porque si el resto de las novelas que sajalín editores nos tiene preparadas, tan intensas y apasionantes, podremos estar una buena temporada contentos como lectores.

Cuántas veces me acuerdo de la caja de bombones de Forrest Gump cuando empiezo a leer un nuevo libro y, sobre todo, de un nuevo escritor, para mi como lectora. En este caso, sí sabía quien era el autor pero no había leído nada de él, pero el título de esta novela y su portada, de lo más sugerente, ya invitan a cogerlo y ponerte a leer, porque sospechas que algo muy bueno tienes entre las manos.

Primero una pequeña introducción de este escritor que por lo que leo, su vida da para llenar muchas novelas. Nació en Los Ángeles el 31 de diciembre de 1933 y murió en Burbank (cerca de Los Ángeles) el 19 de julio de 2005, por lo visto, a consecuencia de una mala operación quirúrgica que pretendía favorecer la circulación de las piernas (¿varices?). Cuando cumple 4 años sus padres se divorcian y él comienza a entrar y salir de reformatorios. A los 17 años ingresa en la prisión de San Quintín, fue el prisionero más joven. Es un asiduo de las prisiones durante más de 18 años y hasta llega a estar entre la lista de los más buscados por el FBI. Fue condenado por falsificación, robo de bancos, extorsión, tráfico de drogas...., un angelito, vaya.

Pero en la prisión se hizo un gran lector, Dostoievsky, Faulkner, Wolfe, Cervantes, London...

Y comenzó a escribir. No hay bestia tan feroz (No beast so fierce, 1973), que aparece publicada cuando estaba pendiente de un juicio por atraco a un banco. Tuvo buenas críticas. A partir de entonces, dejó este tipo de vida, se casa en 1997, y por supuesto, sigue escribiendo novelas, guiones de cine, es actor también , Mr. Blue, en Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino (yo le conocía de esta fabulosa película).
Edward Bunker es Sr. Azul junto a Steve Buscemi, Sr. Rosa










Pero hablemos de Perro come perro. Traducción de Zulema Couso, además, una introducción de William Styron. En este tipo de lecturas, tan apasionantes, te sumerges en ellas y acabas justificando una forma de vivir. (spoiler) Acatas las reglas, sobre todo, de Troy Cameron, y le justificas cuando decide dar pasaporte a su amigo Mad Dog, a éste, que lo daría todo por su amigo Troy. Sin embargo, está demasiado loco y un día va a ocurrir algo de lo que nos vamos a arrepentir todos. Limpiamente, sin que lo sospeche, ya está, no se ha enterado, en medio del desierto, que para eso está éste. Su otro amigo, Diesel, le apoya.

Troy Cameron es inteligente y muy respetado por sus camaradas de profesión. Va a salir en libertad condicional y sus amigos, también ex convictos, Charles "Diesel" Carson y Gerald McCain "Mad Dog", le están esperando para dar un golpe que, prácticamente, no tiene peligro, pero necesitan la inteligencia de Troy para llevarlo a cabo. Después de éste, se embarcarán en otro, pero para ello necesitarán visitar al tipo que les contrata en la prisión, ésta se encuentra en Méjico. Llegados a este punto, ya conocemos los cambios operados en la ciudad de Los Ángeles durante el tiempo en el que estuvo Troy en prisión, ahora conoceremos los de Tijuana y estaremos de acuerdo que son mejores las cárceles mexicanas que las norteamericanas, la reinserción social, evidentemente, será mucho mejor en las primeras. Para comprender esto, hay que leer el libro, este golpe no es como el anterior, es repugnante, pero si Troy dice que sí, adelante.

Una lectura muy ágil, casi cinematográfica, y muy social, inesperadamente nos plasma en dos líneas la gran barrera que separa a las clases sociales, los pobres cada vez son más pobres. Tendré que leer el resto de la producción literaria de Edward Bunker, quiero más.
Edward Bunker