Hay libros que uno empieza sin saber que le cambiarán la mirada. El infinito en un junco , de Irene Vallejo , es uno de ellos. Lo abrí atraído por su forma, una edición preciosa, de esas que se sienten como un regalo entre las manos, pero seguí leyendo porque su voz me envolvió con una ternura erudita, tan sabia como cercana. Este ensayo, a medio camino entre la narración y la crónica, recorre los orígenes del libro y de la lectura como si fueran una aventura humana: desde los rollos de papiro hasta los códices medievales , desde Alejandría hasta nuestros días digitales . Mientras nos habla de rollos, bibliotecas antiguas y lectores de otras épocas, lo hace siempre desde una voz cercana, más interesada en las personas que en las fechas. A medida que avanzaba, fui inundando sus páginas de pequeños post-it , marcas silenciosas para volver a esos datos, imágenes y frases que no quería perder, como si plantara banderitas en un mapa personal de la lectura.
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
Reseñas profundas con mirada personal. ¡Sígueme!