Adentrarse en las páginas de Guardiana (cuyo título original en chino es 守娘, Shou Niáng) es, de entrada, un ejercicio de fascinación visual. Pero tras la delicadeza del trazo de su autora, Nownow (鬧鬧), se esconde un relato demoledor sobre la supervivencia femenina en el Taiwán de principios del siglo XX. Como lectora, la obra me ha golpeado por su capacidad para retratar una sociedad donde nacer mujer era, esencialmente, una sentencia de muerte o de servidumbre.
Un escenario de violencia machista estructural
La ambientación histórica bajo la herencia de la dinastía Qing no es solo un decorado: es una cárcel de seda. En esta época, la mujer carecía de cualquier entidad propia. Su valor se reducía a tres caminos impuestos por un sistema que las anulaba: casarse, servir o ser prostituida.
Cualquier atisbo de rebelión o búsqueda de identidad propia fuera de estos márgenes se pagaba con la vida. Pero la crueldad empezaba mucho antes del primer aliento: la obra plasma con una frialdad necesaria la obsesión por el primer varón, convirtiendo el nacimiento de una niña en una tragedia que terminaba, en demasiadas ocasiones, en el asesinato sistemático de las recién nacidas. Es una radiografía de la violencia machista en su estado más puro y sistémico; una sociedad que prefería eliminar a sus hijas antes que heredarles un futuro de libertad.
Históricamente, Guardiana sitúa su acción en el inicio del siglo XX, en un momento de transición donde Taiwán pasaba de la herencia Qing a la ocupación japonesa (1895–1945). Nownow retrata ese cambio con sutileza, recordándonos que ni los nuevos gobiernos ni las modernizaciones técnicas alteraron la subordinación femenina. La opresión, como ella la muestra, sobrevivió a los emblemas imperiales.
Una historia situada erróneamente en la sección infantil
“Curiosamente, encontré esta joya en la sección de infantil/juvenil. Y aunque es una lectura perfecta para jóvenes por su ritmo y su magia...”, escribí en mis notas iniciales.
Luego descubrí que esta clasificación no responde tanto a su contenido como a una estrategia editorial. La obra fue publicada originalmente en 2018 por Dala Publishing Company (大辣出版), que en algunos países la distribuye bajo el sello Dala Kids. El objetivo es acercar el cómic taiwanés de autor a nuevas generaciones, aunque muchas de las obras incluidas —como esta— tratan temas intensamente adultos.
Por eso Guardiana puede encontrarse en librerías junto a títulos para jóvenes, pero su verdadero peso narrativo pertenece al terreno del lector adulto. Sin embargo, ese cruce entre etiquetas tiene algo de virtuoso: al presentar con tanta claridad las injusticias históricas, abre una puerta temprana a la conciencia feminista, una vía para que las lectoras jóvenes comprendan las raíces de la desigualdad. Como lectora adulta, os aseguro que la madurez de su narrativa visual y su carga social la hacen una pieza imprescindible para cualquier colección.
El arte del blanco y negro: Luces y sombras
Aunque la portada nos deslumbra con una explosión de color (como veis en la foto que acompaña esta reseña), es en las páginas interiores donde descubrimos la verdadera maestría de Nownow. Al trabajar en un blanco y negro minucioso, la autora demuestra una capacidad asombrosa para jugar con las sombras y las texturas. Este tratamiento no solo intensifica la atmósfera opresiva del relato, sino que dialoga con la tradición del grabado chino, de la que extrae su elegancia y su austeridad.
Las mujeres de Guardiana, bellamente trazadas, cargan en sus rostros el peso de siglos de sumisión. La luz parece nacer de ellas mismas, como si la autora quisiera mostrar que, en medio del horror, todavía hay destellos de resistencia y de humanidad.
Sobre la autora: El misterio tras el trazo
Al igual que el halo de misterio que envuelve a sus personajes, Nownow (cuya repetición del carácter 鬧 sugiere a alguien “vibrante” o “inquieto”) prefiere el anonimato. Es una artista que no necesita mostrar su rostro para que sintamos su presencia: su identidad reside en la fuerza de sus ilustraciones y en la valentía de las historias que se atreve a contar.
Graduada por la Universidad Nacional de las Artes de Taiwán, ha sido galardonada con el Golden Comic Award, y Guardiana obtuvo mención honorífica en la edición de 2019. Su obra se inscribe en una corriente de autoras taiwanesas —como 61Chi (劉怡青) o A Door (阿肚)— que revisan la historia del país a través de voces femeninas silenciadas, trazando así un puente entre memoria, cuerpo y resistencia.
Veredicto final
Guardiana es una obra que entra por los ojos, pero que se queda grabada en la conciencia. Una lectura necesaria para entender que, tras la belleza de las tradiciones, a menudo se ocultaba el sacrificio sistemático de la vida de las mujeres.
Puntuación: 4 de 5 tazas de café ☕☕☕☕


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