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viernes, 23 de enero de 2026

Kenzaburo Ōe: El refugio de la ternura en medio del caos Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura われらの狂気を生き延びる道を教えよ

Si hay un libro que define la simbiosis emocional entre Ōe y su hijo Hikari, nacido en 1963 con hidrocefalia, autismo y limitaciones motoras y visuales que marcaron la obra del Nobel, es este. La publicación que acompaña a esta reseña está traducida por Shigeko Suzuki y Elena Vilageliu.

Aquí no encontramos al Nobel distante, sino a un ser humano desnudándose ante el abismo de la discapacidad en un mundo que parece haberse vuelto loco. La obra, colección de tres relatos publicados en Japón en 1969 Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura  われらの狂気を生き延びる道を教えよ  (Warera no kyōki wo ikinobiru michi wo oshieyo), eleva esta experiencia a mito personal influido por Jean-Paul Sartre y Malcolm Lowry, con el primero dando título al volumen.

Como lectora, me he sentido vulnerable y, a la vez, extrañamente protegida por la honestidad de su autor. En esta obra, Ōe no maquilla el dolor ni la desesperación de la paternidad: el protagonista (un hombre obeso alter ego del autor que cae a un estanque de osos polares para recapitular su vida), vive obsesionado por su padre y la locura heredada, pero tampoco permite que la oscuridad lo inunde todo. 

Es una lectura que se siente en la piel; es ese refugio de ternura donde aprendemos que la única supervivencia posible es la que se construye a través de la empatía radical. Los monólogos del padre, que analizan su vínculo simbiótico, juntan manos para sentir lo mismo, y los otros relatos como Agüí, el monstruo del cielo 空の怪物アグイー  y El día que él se digne enjugar mis lágrimas 我が涙をぬぐいたもう日, cierran con la madre disculpándose por culpar a una locura heredada.

viernes, 26 de diciembre de 2025

¡Kenzaburo Oe 大江 健三郎: Del abismo de 'Una cuestión personal' a la luz de '¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era! 新しい人よ、眼ざめよ



En una anterior entrada, compartí contigo mis impresiones sobre Una cuestión personal. En aquel entonces, nos asomábamos al abismo de un Kenzaburo Oe joven, atrapado en la angustia existencial de un padre que, ante el nacimiento de su hijo con una grave discapacidad, se debatía entre la huida cobarde y la aceptación dolorosa. Tenía pendiente en mi lista de borradores retomar su obra con "¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!", y su fallecimiento en marzo de 2023 me ha empujado finalmente a cerrar este círculo literario.

Si en Una cuestión personal el tono era crudo, casi asfixiante, en esta obra asistimos a una metamorfosis asombrosa. El protagonista ya no es aquel "Bird" desesperado; es un hombre que ha madurado a través de la paternidad y la literatura. Aquí, la figura de su hijo —llamado Eeyore en la ficción— ya no es una carga, sino el centro de gravedad de su mundo. Como bien dijo el propio Oe: "La vida es un significado que buscamos a través de nuestras experiencias". En este libro, él nos ofrece un viaje de autodescubrimiento, un recorrido que crea un puente entre lo personal y lo universal. 

Lo que hace especial a esta pieza es cómo Oe utiliza las profecías y poemas de William Blake para interpretar su realidad. Blake no es solo una referencia académica; es la lente a través de la cual el padre intenta explicarle el mundo a su hijo y, a la vez, entenderse a sí mismo. Oe convierte su dolor en una melodía que resuena con la belleza de las pequeñas cosas, transformando las agonías de su tiempo en símbolos de esperanza. 

En el Japón de los años 80, un país aún luchando por redefinir sus valores, la obra de Oe se erigió como un faro de luz en la oscuridad. Al reflexionar sobre su historia y su relación con Hikari, podemos apreciar cómo el amor y la creatividad pueden florecer incluso en las situaciones más desafiantes.