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domingo, 26 de mayo de 2013

Vivencias de mi viaje a Japón (mayo de 2013)

Sí, existe Japón y está solo a unas horas de viaje. No me defraudó, todo lo contrario, ha sido más de lo que esperaba. A continuación algunas curiosidades (o frikadas, como queráis)
La foto de arriba es la placa conmemorativa que hicieron a Tamiki Hara 原 民, al lado de la Cúpula de la bomba atómica, que si no sabes de ella, al menos que sepas japonés, pasa desapercibida. Fue muy emocionante cuando la vi. Pasaros por aquí  para saber un poco de él.

Cuando hice esa fotografía ya llevaba unos días en el país nipón. Visité templos, santuarios, me metí en un pachinco, lo cual no es nada difícil porque pululan por todo el país, si bien, un tipo me dijo que no hiciera fotografías, las hice desde la calle (evidentemente), también visité castillos, parques, casas de té, de samuráis, vi geishas en Kioto diblando fotógrafos de turistas, estuve en un festival en Tokio, pero lo que fue un puntazo fueron los yakuzas con los que me topé una noche. Acababa de salir de cenar, el cocinero del restaurante me había dicho que estuvo en Barcelona cuando era universitario, pues bien, en un cruce había más de treinta tipos vestidos con traje conectados con un discreto auricular, qué hacían, pues sencillo, captar clientes, dejo a la imaginación de cada uno a qué tipo de negocio les querían llevar. Eso sí, fue en el único sitio donde no me atreví hacer una foto, a pesar de llevar la cámara colgada del cuello, yo les miraba y ellos hacían lo propio.
Es el torii, creo que más famoso del mundo, el de Miyajima.
 Hasta que no los vi no podía creerlo. Sabía de ellos pero lo había olvidado. Son vagones solo para mujeres. Muchos hombres son unos cerdos, así que las mujeres que viajan solas lo hacen tranquilamente en esos vagones, donde ellos tienen prohibida la entrada.
El dios del amor y del matrimonio está en el templo Jishu, está al lado del templo Kiyomizu, en Kyoto. Estaba lleno de jóvenes.
Muy pronto me di cuenta que a los japoneses (en general) les gusta hacer fotografías y que les fotografíen, como las dos chicas de la foto de arriba que estaban en una de las calles de marcha de Hiroshima.
 La primera noche que vi en la tele a Takeshi Kitano casi me da un ataque. Cómo no, empecé hacer fotos y todas las noches a la vuelta al hotel de turno, ponía la televisión para verle.
Y aquí está otro de mis iconos japoneses, Koji Yakusho. Además de en los camiones, su publicidad la podía ver en las máquinas de bebida, en la televisión y, sobre todo, en el metro en Tokyo, en cualquier vagón que entraba, allí estaba él para recibirme. La felicidad me inundaba.

Cuando llego al barrio de Asakusa (Tokio) y veo que estoy dentro de todo un festival no me lo podía creer. El colofón a un viaje maravilloso.
Para terminar, por ahora, es que iba dos veces al día a un japonés. Estaba todo buenísimo, a pesar de los fumadores, no se podía fumar caminado en la calle, solo en lugares determinados, pero sí se podía fumar en los restaurantes, en las tabernas, sobre todo, que las llaman Izakaya (居酒屋).

domingo, 12 de junio de 2011

Flores de verano 夏の花 - Tamiki Hara 原 民喜

¡Qué suerte tenemos con las editoriales que pululan estos últimos años por el país!. Siempre he tenido montones de libros en casa, desde niña he tenido a mi alcance libros de todo tipo, de política (autores socialistas, comunistas y de todas las corrientes, un empacho), de derecho, de historia, de geografía con montones de mapas..., pero también, por supuesto, de literatura, los clásicos europeos creo que debo tenerlos todos. En realidad, la biblioteca de mi familia, de mi abuela, la conservo y de vez en cuando le echo un vistazo. Sin embargo, a pesar de tener auténticas joyas, los que más me gustan son los que yo compro, serán por la novedad o porque yo los escojo, no sé. Pero gracias a los medios de comunicación, a la informática, y al buen hacer de editoriales como la que traigo hoy, no hacen campañas publicitarias "bestias", con autores en nómina millonarios, sino que con trabajo, dedicación y amor por la literatura editan libros que nos hacen un poco más felices, por todos esos mundos que descubrimos y si no fuese por esas pequeñas editoriales no conoceríamos.

Flores de verano, publicado por la editorial Impedimenta en el pasado mes de mayo, es el titulo dado a tres relatos escritos por Tamiki Hara, 原 民喜, que se encontraba en la ciudad de Hiroshima cuando los norteamericanos tiran la bomba atómica el 6 de agosto de 1945 a las 8,15 horas. Está traducido por Yoko Ogihara y Fernando Cordobés y con un estupendo prólogo de éste que nos habla del autor (nació el 15-11-1905 y murió el 13-3-1951, se suicida tirándose a las vias del tren). Al final del libro unas fotografías de como quedó la ciudad. La cubierta es preciosa, fotografía de autor desconocido, La geisha que se negaba a mirar.

Los tres relatos no fueron escritos ni publicados como los tenemos en el libro de Impedimenta, pero creo que es un acierto dando más fuerza y mejor comprensión de la historia. El primer relato es Preludio a la aniquilación (Kaimetsu no joukyoku, 1949) nos pone en antecedentes y nos habla de tres hermanos, Jun'inichi, Seiji y Shozo y de sus respectivas familias, nos habla del día a día en la ciudad de un país en guerra y del miedo a que sea bombardeada, de las sirenas que avisaban a la población de posibles bombardeos... En Flores de verano (Natsu no hana, 1946) estalla la bomba atómica, nos habla de la aniquilación de la ciudad, de las miles de personas que han desaparecido, de los primeros momentos, qué ha pasado con su familia, de los muertos, de los desaparecidos, de los que se han salvado y de su sufrimiento. De las ruinas (Haikyou kara, 1947) nos relata los efectos de la radiación, algo que desconocían en un primer momento, creían que era una bomba como las otras, pero mucho más potente. Muchos de los que se habían salvado cuando estalló la bomba, enferman.

Después de la tragedia provocada por la naturaleza el pasado 11 de marzo con el tsunami, la amenaza de la radiactividad ha vuelto con Fukushima. El hombre es el único animal que no aprende, más que nunca deberíamos apostar por las energías renovables. Esto último no tiene nada que ver con Flores de verano, pero bueno, el libro hay que leerlo, sí o sí, y apostar por una forma de vivir diferente. Por cierto, algo que siempre me ha llamado la atención es que los japoneses no odian a los norteamericanos.
原爆ドーム Cúpula Genbaku o Cúpula de la bomba
Una visita virtual al Museo de la Paz de Hiroshima (広島平和記念資料館)

Todos los años recuerdan al autor en el aniversario de su muerte, al que llevan flores y sake.  La fotografía se corresponde al homenaje que le hicieron el año pasado, en una placa que hay en su honor cerca del Genbaku Dom.
La foto la cogí de este bloguero japonés