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sábado, 10 de enero de 2026

Persépolis: El grito de libertad que hoy resuena más fuerte que nunca

                 

Mientras lees estas líneas, en las calles de Irán se está librando una batalla desigual. No es solo una protesta; es una auténtica revolución donde la vida se pone en juego en cada esquina. Mujeres que se despojan del velo desafiando a la muerte y hombres que caminan junto a ellas, conscientes de que la libertad de un pueblo empieza por el fin de la violencia machista institucionalizada que ejerce la dictadura.

Sin embargo, a este lado del mapa, el silencio es ensordecedor. En Europa parecemos haber caído en una pasividad cómoda, mirando las noticias como si fueran escenas de una ficción lejana. Olvidamos que nuestro apoyo —o nuestra falta de él— tiene consecuencias reales.

Rostros que el régimen no pudo borrar

La violencia machista de los Ayatolás no se queda en las leyes; se ejecuta en las celdas y en las plazas. Lo que en Persépolis vemos a través de trazos de tinta, hoy lo vemos en fotografías de teléfonos móviles que logran burlar la censura.

  • Jina Mahsa Amini: El nombre que encendió la mecha. Su asesinato bajo custodia de la "policía de la moral" tras ser secuestrada por llevar "mal puesto" el velo.
  • La juventud sacrificada: Nika Shakarami, Sarina Esmailzadeh... adolescentes que solo querían un futuro normal.
  • Hombres en el patíbulo: Aquellos ejecutados por alzarse en defensa de sus hermanas, hijas y compañeras. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Cristina Rivera Garza y la lucha contra el olvido: El feminicidio de su hermana Liliana

Al planear esta última entrada del año, mi primera intención fue escribir sobre la fiesta, los deseos de año nuevo y la felicidad que suele acompañar estas fechas. Pero no sería real. He decidido que no podemos cerrar los ojos ante una realidad que nos golpea cada día: la violencia machista sigue siendo la herida más profunda de nuestra sociedad.

Escribo esto con el peso de la realidad sobre la mesa. En España, las cifras oficiales del Ministerio de Igualdad ya confirmaban al menos 47 mujeres asesinadas a mediados de diciembre de 2025. Sin embargo, sabemos que estas cifras son solo una parte de la tragedia: son las víctimas computadas dentro del ámbito de la pareja o expareja.

Fuera de ese recuento oficial quedan muchas otras mujeres asesinadas por el hecho de serlo, muchas de ellas en situaciones de extrema vulnerabilidad, cuyos nombres a menudo no entran en las estadísticas principales de violencia de género. Tampoco podemos olvidar el horror de la violencia vicaria: esos hijos e hijas asesinados con el fin de destrozar la vida de sus madres. Ellos y ellas también son víctimas directas de este terrorismo machista y deberían contabilizarse con el mismo peso, pues forman parte de la misma arquitectura de odio y control.

En México, la magnitud del horror es sobrecogedora: según datos del Secretariado Ejecutivo, entre enero y noviembre se han registrado más de 5.000 asesinatos de mujeres, de los cuales solo 597 han sido tipificados oficialmente como feminicidios. Son miles de nombres que ya no brindarán este fin de año; miles de familias atravesadas por la impunidad.