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viernes, 6 de febrero de 2026

Japón en negro: The Man Who Stole the Sun. Adiós al legendario Kazuhiko Hasegawa 長谷川 和彦


El pasado 31 de enero desapareció Kazuhiko Hasegawa, y con él desapareció uno de los misterios más magnéticos de la cinematografía nipona. Cineasta de culto absoluto, fue el hombre que incendió el Japón de los setenta con solo dos películas para luego retirarse a sus cuarteles de invierno, dejando tras de sí un silencio que duró décadas, pero que nunca logró apagar el eco de su audacia. Precisamente esta obra, rescatada en la retrospectiva Japón en negro del Festival de San Sebastián 2008, vuelve ahora con más fuerza ante su partida. 
El catálogo de la retrospectiva "Japón en negro" (San Sebastián. 2008)

Del barro del "Pinky Porno" a la cima de la crítica 


Hasegawa no nació en la academia, sino en el subsuelo creativo de la Nikkatsu. Curtido en la transgresión del Roman Porno, fue la mano derecha del legendario Tatsumi Kumashiro. De esa escuela de guerrilla aprendió que la violencia y el sexo no eran solo ganchos comerciales, sino herramientas para diseccionar una sociedad que asfixia. Su huella en este género es imborrable, especialmente como guionista de A Woman with Red Hair (1979), título que ya anticipaba el tono áspero y conflictivo que marcaría su carrera.

Nacido en 1946 en la prefectura de Hiroshima, Hasegawa estudió en la Universidad de Tokio antes de abandonar la carrera y entrar en la productora de Shohei Imamura. Allí se formó a la sombra de uno de los grandes iconoclastas del cine japonés, afilando una mirada feroz hacia la posguerra que luego llevaría al extremo en sus propias películas. 

The Man Who Stole the Sun: El caos en el corazón de Tokio 

Dentro de mi serie de Japón en negro, esta obra brilla con una luz propia y peligrosa. La premisa es tan fascinante como aterradora: un anodino profesor de química de instituto (Kenji Sawada, en un papel que mezcla timidez con locura) construye una bomba atómica en su propio apartamento, robando plutonio de una central nuclear y siguiendo manuales reales. Hasegawa eliminó pasos técnicos por seguridad pública.