
...Por primera vez en mi vida, comprendí que quedarse sin dinero era como vivir en un terrible y miserable infierno.. El trabajo físico Kazuko no lo rehúye, se ocupa de la casa, de la huerta, de su madre enferma; pero todo esto va a cambiar, acaban de recibir una carta dando noticias de Naoji, está sano y salvo, pero es un adicto al opio.
Kazuko comienza a recordar cuando su hermano iba al instituto y por imitar a un escritor se volvió drogadicto, contrayendo una gran deuda en la farmacia y que su madre tardó mucho tiempo en saldar; recuerda al hombre con el que se casó y por qué se divorció, también, de un viaje en coche a Nasuno que hizo con su padre..., momentos felices antes de que llegase Naoji y comienzo del verdadero infierno.

