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sábado, 27 de junio de 2026

Pálida luz de las colinas 遠い山なみの光 - Kazuo Ishiguro カズオ・イシグロ

Kazuo Ishiguro es, a ojos del gran público, el autor japonés por excelencia (en competencia directa con Haruki Murakami) de las últimas décadas, a pesar de que es británico habiendo llegado a Inglaterra con apenas cinco años procedente de Nagasaki, ciudad protagonista de nuestra historia. Su Japón literario está construido a base de retazos, historias prestadas y mucha imaginación. Quizás por eso, su primera novela, Pálida luz de las colinas (1982), es precisamente un tratado magistral sobre lo engañosa y escurridiza que puede llegar a ser la memoria.

La historia nos presenta a Etsuko, una mujer de mediana edad afincada en Inglaterra que, tras el trágico suicidio de su hija mayor, Keiko, intenta lidiar con la culpa remontándose a sus recuerdos de la Nagasaki de posguerra. Allí, la narración se centra en su extraña amistad con Sachiko, una mujer inestable y egoísta que planea huir a América con un extranjero, y su atormentada hija, Mariko.

Como lectora  japonesa empedernida, estoy más que acostumbrada a los finales trágicos y a los silencios, pero hay que reconocer que en esta novela Ishiguro lleva la ambigüedad a un nivel casi asfixiante. El libro retrata de forma excelente el tiempo inmediatamente posterior a la guerra y los drásticos cambios sociales. Vemos el choque generacional a través de ese padre jubilado, anclado en la tradición, que reprocha a un maestro joven un artículo sobre la pérdida de las costumbres anteriores. Y vemos, sobre todo, una cruda radiografía de la violencia machista de la época: un hombre comentaba que había golpeado a su mujer porque se negaba a votar por su candidato en las elecciones y a nadie le llamó la atención la agresión a su esposa, sino el hecho de que ella quisiera ejercer su propio voto, reflejo de cómo la sociedad japonesa se estaba democratizando.

Al terminar la lectura,  la historia parece quedar incompleta. ¿Qué sucedió realmente? ¿Por qué esa mujer se va a Inglaterra? ¿Qué pasó con Jiro, el marido de Etsuko? ¿Qué ocurrió con la joven que se suicidó? Pasamos las páginas buscando unas respuestas explícitas que nunca llegan. Y es ahí, en esa frustración intencionada, donde entra la genialidad de la reciente adaptación cinematográfica dirigida por Kei Ishikawa 石川 慶.

viernes, 19 de junio de 2026

Kafka en la orilla 海辺のカフカ - Haruki Murakami 村上 春樹

En Kafka en la orilla (海辺のカフカ), Haruki Murakami (村上 春樹) nos lanza a un viaje onírico donde dos destinos discurren en paralelo y de forma irremediable. Por un lado, acompañamos la huida de Kafka Tamura, un joven de quince años que escapa de casa para evitar que se cumpla una oscura y aterradora profecía familiar. Por el otro, seguimos los pasos del señor Nakata, un anciano entrañable que, tras un extraño incidente en su niñez, perdió la memoria pero ganó la insólita habilidad de hablar con los gatos. Entre lluvias de peces, proxenetas surrealistas y bosques que esconden los rincones más profundos del subconsciente, la novela teje un laberinto fascinante. Pero, ante este rompecabezas, es inevitable preguntarse: ¿qué misterios encierra el nombre de Kafka?, ¿por qué elegir precisamente ese alias para huir? y, sobre todo, ¿quién es esa voz que le habla constantemente en su interior?

Los hilos del subconsciente: Edipo, Kafka y el Cuervo

Para desentrañar el viaje del protagonista, hay que detenerse en las fascinantes peculiaridades que envuelven su identidad, su destino y las propias obsesiones del autor:

  • El peso involuntario de Edipo: Aunque toda la novela orbita alrededor de la profecía edípica, Murakami ha confesado que no fue algo premeditado. Su intención inicial era, simplemente, escribir la historia de un chico que huye de un padre siniestro para buscar a su madre. El paralelismo con la tragedia griega emergió de forma natural de su teclado, demostrando que todas las historias humanas beben de un mismo embalse mitológico universal.
  • El eco de Franz Kafka: El protagonista escoge el alias "Kafka", y la elección

jueves, 11 de junio de 2026

Venganza, de Yoko Ogawa 小川 洋子 : relatos oscuros rescatados de la estantería


Lo bueno de ponerme a ordenar la biblioteca es que, de vez en cuando, me reencuentro con algunas lecturas que en su día se quedaron sin reseñar. Así ha sido con Venganza (寡黙な死骸 みだらな弔い, Kamoku na shigai, midara na tomurai)  de Yoko Ogawa, una obra que rescato ahora, un poco tarde, para seguir completando mi recorrido por los libros que tengo de la autora. Quienes sigan de cerca sus obras recordarán la sutil tensión psicológica que ya analicé en El embarazo de mi hermana, la atmósfera tan particular que envolvía los días en La residencia de estudiantes o la delicadeza matemática de La fórmula preferida del profesor. Sin embargo, en esta ocasión, Ogawa da un paso más hacia lo abiertamente macabro a través de una colección de relatos que esconden mucho más de lo que parece a simple vista.

Lo que a primera vista parece un libro de once cuentos independientes, pronto se revela como un ingenioso rompecabezas. Ogawa tiene una forma muy sutil de ir conectando las historias. Un personaje secundario de un relato se convierte en el protagonista del siguiente, un escenario reaparece cuando menos lo esperas, o un pequeño detalle, como una extraña plantación de zanahorias con forma humana o un tigre de Bengala, sirve de hilo conductor. Me gustó mucho ir descubriendo esas conexiones y ese juego de espejos que la autora propone.

domingo, 7 de junio de 2026

La chica de Kyushu (Kiri no Hata / 霧の旗) - Seicho Matsumoto y Yoji Yamada: Cuando la película supera al libro


Puro noir japonés para la entrada de hoy y, para qué engañarnos, vengo con bastantes ganas de desahogarme. Voy a hablar de la novela La chica de Kyushu del maestro Seicho Matsumoto (松本清張), con traducción de Marina Bornas, y de su fantástica adaptación al cine de 1965, dirigida por Yoji Yamada (山田洋次). Una historia descarnada sobre clases sociales, justicia y venganza que, sin embargo, me ha dejado impresiones muy distintas según el formato.

El título: El vicio de destrozar la obra original

Empecemos por lo que más me repatea: la manía de las editoriales en España de inventarse títulos buscando el gancho comercial. Hacen siempre lo mismo (solo hay que recordar el reciente caso de Mantequilla de Asako Yuzuki), y aquí se han vuelto a lucir.

El título que le dio Matsumoto, y que la película sí respeta, es Kiri no Hata (霧 de la niebla / 旗 de la bandera), que se traduce como "La bandera en la niebla". Quien tiene interés por el idioma, se interesa por la obra original y busca acercarse a su verdadera esencia. En la historia, la "niebla" es esa burocracia fría y el sistema clasista de Tokio, y la "bandera" es Kiriko, la protagonista, pidiendo auxilio donde nadie quiere mirar. ¿A qué viene llamarlo "La chica de Kyushu"? Le quitan toda la poesía y el misterio psicológico de un plumazo.

viernes, 15 de mayo de 2026

Mantequilla (バター) – Asako Yuzuki (柚木 麻子): El peso del juicio y el derecho a ocupar espacio


He terminado de leer Mantequilla, de Asako Yuzuki, y me ha dejado una sensación agridulce. Como vegetariana, toda esa exaltación de las grasas animales me resultó bastante ajena, pero lo que de verdad me atrapó no fue la comida, sino la forma en que la autora disecciona la presión social sobre las mujeres.

Lo más sugerente de la novela es que, más allá del caso criminal que la inspira, termina hablando de algo muy reconocible: la exigencia de encajar, también en lo físico, dentro de una idea muy concreta de feminidad. Inspirada en el caso real de Kanae Kijima, conocida mediáticamente como la asesina de konkatsu —término japonés que alude a la búsqueda de pareja con intención de casarse—, Mantequilla convierte el escándalo en una reflexión afilada sobre deseo, apariencia y castigo social. Traducida por Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, la novela va mucho más allá del morbo del caso y se adentra en un territorio mucho más incómodo: el del juicio constante.

También me ha interesado especialmente la evolución de Rika, la periodista, sometida una y otra vez a la mirada de los demás. En el ámbito laboral, el respeto parece depender de la talla, y conforme su cuerpo deja de encajar en la norma, el trato de sus compañeros se vuelve más frío, más condescendiente y, en ocasiones, abiertamente cruel. En lo personal, su relación con Keiko es de lo más auténtico del libro, mientras que el vínculo con Makoto transmite una soledad extraña, esa que a veces también se siente estando acompañada.

En definitiva, Mantequilla es una novela incómoda porque no solo habla de un crimen, sino del castigo social que recae sobre las mujeres que no se ajustan a lo esperado. Asako Yuzuki deja claro que el verdadero conflicto no está en lo que comemos, sino en el derecho a ocupar espacio sin tener que pedir permiso.

Asako Yuzuki

jueves, 26 de febrero de 2026

Pechos y huevos 乳と卵 de Mieko Kawakami 川上未映子


Hay libros que llegan con fama de “gran novela feminista del momento” y una se acerca con cierta desconfianza. Con Pechos y huevos me ha pasado algo distinto: más que un eslogan, me he encontrado con tres mujeres muy concretas, muy frágiles y muy tercas, que me han acompañado varios días después de cerrar el libro.

Cierro sus páginas y me queda una sensación difícil de nombrar. Es uno de esos libros que se te quedan dentro, dándole vueltas a la cabeza, como si aún no quisieran soltarte. Me ha removido y, a ratos, me ha dolido, pero también me ha hecho pensar en todo lo que todavía callamos las mujeres, aquí y allí.

Un viaje en el tiempo (y en el espacio)

Lo primero que me impactó fue la distancia cultural. Al leer sobre Natsu, Makiko y Midoriko, me venían imágenes de una España de hace sesenta años. Si quitamos el paisaje urbano de Osaka y los Snack Bars, lo que queda es una soledad parecida: mujeres que sobreviven como pueden, con trabajos precarios y pocas manos que las sostengan.

No me ha sorprendido la rigidez de la sociedad japonesa. La falta de ayudas públicas, el miedo al estigma, y sobre todo, el orgullo de Makiko, que prefiere hundirse antes que pedir ayuda. Es un retrato honesto —y doloroso— de un sistema que parece moderno solo en apariencia.

Los Snack Bars: El escenario de la precariedad

domingo, 28 de diciembre de 2025

El laberinto de Haruki Murakami (村上 春樹): entre elefantes perdidos y pájaros que dan cuerda

Ser seguidora de Haruki Murakami y que la editorial Tusquets publique su obra —digámoslo suavemente— según sople el viento, tiene sus inconvenientes. El primero y fundamental es que, para quienes conocemos de cerca la bibliografía del japonés más universal, el factor sorpresa se diluye en un mar de déjà vu. Da igual los años que hayan pasado: sabemos perfectamente si estamos releyendo algo suyo y, lo que es más grave, recordamos exactamente dónde lo leímos por primera vez. Es una cruz, lo sé, pero así funciona la memoria de una lectora fiel.

Esta entrada la tenía perdida en mi lista de borradores, olvidada entre notas y lecturas pendientes, lo cual no deja de ser irónico; como si el propio libro hubiera jugado conmigo al escondite. Pero al rescatarla, me he vuelto a dar de bruces con esa frustración tan familiar.

Esta sensación me asaltó nada más abrir El elefante desaparece. El volumen arranca con el relato titulado El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes y, ¡maldita sea!, no pude evitar el exabrupto. Es, palabra por palabra, el inicio de su aclamada novela Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

Esta forma de publicar "a cuentagotas" y desordenadamente nos obliga a convertirnos en detectives de su propia obra. Sin embargo, una vez superado el enfado inicial por el caos cronológico, comprendes que este libro no es solo una recopilación de cuentos; es el laboratorio genético de Murakami. Aquí es donde plantó las semillas de lo que años más tarde serían sus grandes catedrales literarias.

El mapa de los relatos: de la semilla a la mesa