Adentrarse en las páginas de Guardiana (cuyo título original en chino es 守娘, Shou Niáng) es, de entrada, un ejercicio de fascinación visual. Pero tras la delicadeza del trazo de su autora, Nownow (鬧鬧), se esconde un relato demoledor sobre la supervivencia femenina en el Taiwán de principios del siglo XX. Como lectora, la obra me ha golpeado por su capacidad para retratar una sociedad donde nacer mujer era, esencialmente, una sentencia de muerte o de servidumbre.
Un escenario de violencia machista estructural
La ambientación histórica bajo la herencia de la dinastía Qing no es solo un decorado: es una cárcel de seda. En esta época, la mujer carecía de cualquier entidad propia. Su valor se reducía a tres caminos impuestos por un sistema que las anulaba: casarse, servir o ser prostituida.

