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martes, 10 de abril de 2012

El libro del té (The book of tea) - Kakuzo Okakura 岡倉 覚三

La crispación que nos rodea tal vez la podríamos olvidar un poco con lecturas como El libro del té (The book of tea), de Kakuzo Okakura 岡倉 覚三.

Con esta edición, el debate sobre libro electrónico y de papel lo gana este último, evidentemente. La segunda edición es de 500 libros numerados, se terminó de imprimir en el otoño del 2010, mi ejemplar es el número 155. Está cosido a mano, las hojas son dobles y cada uno de los capítulos con una caligrafía japonesa de Juju Kurihara. Este bello libro lo ha confeccionado Ediciones el Taller del Libro. Ha sido traducido por Pablo Sorozábal Serrano y el diseño de cubierta es de Kiko Argomaniz. Ochenta y siete hojas.

Hasta mi puerta de cañas 
el viento arrastra
las hojas de té.
Basho.


Kakuzo Okakura ( 1862-1913) filósofo, escritor, crítico de arte, fue un buen viajero, para aquella época, estuvo, por ejemplo, en la India y conoció, nada más y nada menos que a Rabindranath Tagore. Escribió toda su obra en inglés. En el Museo de Arte de Boston fue nombrado asesor y primer conservador de la división de arte Chino y Japonés.

El libro del té no trata sobre si hay que tomarse dos o diez tazas de té, ni de sus cualidades medicinales, si es que las tiene, ni de como se cultiva, ni de quien lo vende, sino de la belleza que hay en la ceremonia del té, del taoísmo y del zenismo, poniendo en evidencia las diferencias entre occidente y oriente.

Son siete capítulos, antes del comienzo una hoja con la caligrafía japonesa de un poema de Issa Kobayashi: 


Bajo la flor del té
juegan al escondite
los gorriones...


1. Una taza de humanidad
...el suspirar de los pinos se oye en la tetera con que hervimos el agua...
2. Las escuelas del té
... veinticuatro objetos de que consta el menaje del té...
3. Taoísmo y zenismo
El taoísmo sentó las bases de unos ideales estéticos, y el zenismo se encargó de llevarlos a la práctica.
4. La casa del té
La casa del té (la sukiya) no pretende ser otra cosa que una simple cabaña...
Uno de los primordiales requisitos en un maestro del té es que sepa barrer, limpiar y lavar, pues fregar y quitar el polvo es un arte.
5. La apreciación del arte
Los generales de Taiko se sentirían más satisfechos si, como recompensa por su victoria, se les regalaba una exquisita obra de arte, que si el regalo consistía en la concesión de un enorme territorio.
... es hallado un cadáver semicalcinado, en cuya entraña yace el tesoro que el fuego dejó indemne.
6. Flores
... una flor se marchita, el maestro la deposita tiernamente en el río o le da sepultura bajo tierra con gran miramiento.
7. Maestros del té
... la amistad de un déspota es siempre un honor peligroso. 
... tras lo cual queda al descubierto la inmaculada blancura del traje talar de luto que llevaba puesto... Mira con emoción la hoja resplandeciente...
Kakuzo Okakura
también, Okakura Tenshin 岡倉 天心

lunes, 9 de abril de 2012

Lo que hay que decir - Günter Grass

El Gobierno de Israel declara a Günter Grass persona non grata por el poema titulado Lo que hay que decir, le acusan de antisemita, por ser de las Waffen-SS cuando tenía 16 años, por ser alemán y por hablar de lo que a ellos no les gusta.

No quiero olvidar el genocidio judío, pero tampoco, el de gitanos, deficientes, comunistas, homosexuales, testigos de Jehová, negros...., además, de cualquier disidente político, también sucumbieron a las atrocidades nazis, pero ello no me lleva a criminalizar a toda la sociedad alemana y no quiero imponerle el silencio hacia todos ellos.

Si Günter Grass utiliza su pluma para hacer crítica social, bienvenida, pues, en ese poema no hay nada que no sea cierto, lo cual no quiere decir que, por no apoyar la política exterior de Israel, apoye a Irán, esto es una tontería, las cosas no son así de sencillas. Dejando este tema para otro momento, hay que recordar, como decía arriba, que Günter Grass utilizó siempre la literatura para hacer crítica social, recordad, por ejemplo, El tambor de hojalata.

Lo que hay que decir
Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo. 
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa no
podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también en
que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente, y en definitiva también ayudarnos.

El poema lo copié de El País. Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publicó en el diario Süddeutsche Zeitung.

domingo, 1 de abril de 2012

Aung San Suu Kyi, libre y miembro del Parlamento

Aung San Suu Kyi

Creo de crecí viendo en los informativos noticias sobre Aung San Suu Kyi, que nos contaban, escuetamente, que la junta militar de Birmania (República de la Unión de Myanmar) la tenía en arresto domiciliario. Ahora ha salido elegida miembro del Parlamento y parece que la democracia llega al país.

Me alegro mucho por ella y por todos sus compatriotas. En España no estamos en arresto domiciliario, pero casi, este Gobierno me produce vómitos, quiero que se largue, ¿quién demonios lo ha votado?, es facha hasta los tuétanos, tengo ganas de leer el proyecto de ley de los presupuestos que aprobó el viernes, aunque no soy creyente, supongo que no pararé de hacerme cruces según vaya leyendo. Ah!, fui la única de mi centro de trabajo en ir a la huelga. Para llorar. A pesar de todo, estas vacaciones voy a hacer un pequeño viaje, a ver mundo, a divertirme y a aprender.

jueves, 29 de marzo de 2012

Huelga general


Estoy en huelga, nos vemos el viernes (o jueves de noche, ya veré como se presenta el día)
(Foto: Víctor Lerena)

domingo, 18 de marzo de 2012

Naufragios 破船 - Akira Yoshimura 吉村 昭

Niños que a los nueve años son adultos y tienen que salir de casa a trabajar, ancianos que dejan de comer para no ser una carga para la familia, hombres y mujeres, no importa la edad, que se venden como esclavos.

Esta novela, Naufragios, 破船 (Hansen), en ciento noventa páginas nos descubre lo más feo del ser humano y al mismo tiempo lo más hermoso. Fealdad y hermosura, cada ser de esta aldea es capaz de lo peor y de lo mejor por atender a su familia y, sobre todo, a la comunidad a la que pertenece. Son capaces no solo de matar a otros sino también dejarse morir por el bien del resto de los habitantes del pueblo al que pertenecen y quienes no actúan así, son tildados de egoístas.

La novela está contada desde la perspectiva de Isaku, 9 años, tiene que aprender a alimentar a su familia y aprender las costumbres del pueblo donde vive, limitado por el mar y las montañas. La historia es desgarradora.

Su autor, Akira Yoshimura, 吉村 昭, nació en Tokio en 1927 y murió en la misma ciudad en 2006. Su esposa, Tsumura Setsuko (también novelista que ha ganado el premio Akutagawa en 1965 con Gangu,, 玩具), al comunicar el fallecimiento del escritor, dijo que, él mismo se había desconectado la sonda intravenosa, estaba en su domicilio, y él decidió el momento de morir, no quería seguir con un tratamiento que sólo servía para prolongar el sufrimiento y quería una muerte digna. En 2005 le habían diagnosticado cáncer de lengua y cuatro meses antes de morir le extirparon el páncreas.

Yoshimura escribió más de veinte novelas, varios ensayos y colecciones de cuentos, nunca le dieron el premio Akutagawa, pero sí recibió otros importantes como el Dazai y el Yomiuri. Su forma de escribir es clara, directa y va crescendo, casi sin darte cuenta, te ha dado un mazazo.

La película la anguila, うなぎ (unagi, 1997) de Shohei Imamura, está basada en un personaje de una de sus novelas,仮釈放, Libertad bajo palabra, que ha sido traducida al castellano. La anguila, obtuvo la Palma de Oro (ex aequo a El sabor de las cerezas de Abbas Kiarostami). Está protagonizada por mi admirado Koji Yakusho, así que, en breve la volveré a visionar y haré, como no, una entrada.

En 1970 Akira Yoshimura escribió una historia sobre un tsunami, después del gran terremoto de 2011, se vendieron miles de ejemplares. Su esposa recordó que él siempre se lamentaba por la construcción de ciudades cerca de la costa y que era necesario recordar los desastres del pasado y aprender de ellos.

Naufragios ha sido publicada por marbot ficción y traducida por Marina Bornas. Una preciosa cubierta diseñada por Xavier Carbonell.
Akira Yoshimura

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domingo, 11 de marzo de 2012

Cuadernos de Hiroshima ヒロシマ・ノート - Kenzaburo Oe 大江 健三郎

Hoy hace un año de la devastación de una gran zona de Japón a consecuencia del gran terremoto, el tsunami y posterior fuga de radiactividad en la central de Fukushima.

Sobre los dos primeros, poco se puede hacer, salvo que la ciencia avance lo suficiente y nos permita predecir con tiempo suficiente un terremoto de estas características, sin embargo, sobre el tercer "accidente", la fuga de radiactividad, aquí si podemos decidir si queremos o no este riesgo, eso para fines pacíficos y decidir si estamos dispuestos a asumirlo, recordando que, una fuga radiactiva en una región no se queda en ésta, sino que se puede extender miles de kilómetros.

Anagrama nos publicó en noviembre de 2011 Cuadernos de Hiroshima  ヒロシマ・ノート (Hiroshima noto), publicada en Tokio en 1965 por Kenzaburo Oe, nos habla del dolor sufrido por los sobrevivientes a las bombas atómica y de hidrógeno lanzadas por los norteamericanos el 6 y 9 de agosto de 1945, en Hiroshima y Nagasaki, respectivamente.

Aunque el fin de las centrales nucleares y lanzar una bomba atómica no es, indudablemente, el mismo, los efectos son idénticos, de ahí que creo que, a pesar de todo, la ciudadanía no tiene conocimientos suficientes para expresarse si ququiere o no este tipo de actividad, no podemos dejar de lado conocer los efectos de la radiación. Esta oportunidad nos la da Kenzaburo Oe a través de  sus Cuadernos de Hiroshima, si bien, esta lectura es mucho más dolorosa que la que nos cuentan las crónicas periodísticas actuales sobre Fukushima, porque aquel sufrimiento fue infligido, conscientemente, de un pueblo a  otro, para arrasarlo, para causar el mayor daño posible.

De la lectura de estos Cuadernos me han sobrecogido muchas cosas, pero una, que desde mi época, el país en que vivo y mi cultura no puedo comprender y es la poca, por no decir en muchos casos nula ayuda pública que recibieron las víctimas de las bombas. En algún momento podemos pensar que el desconocimiento de los efectos de la radiación así explicaría esa forma de actuar, pero más me inclino a pensar que, por una parte la férrea censura de los norteamericanos para que no se hablara de ciertos temas y, añadido, por otra, los propios japoneses, algunos se sentían culpables de estar enfermos y otros simplemente, su ignorancia sobre el tema, no sabían qué podían hacer, nos hace sentir mucho dolor en la lectura de estos Cuadernos.

El libro termina con una clarificadora entrevista realizada por Philippe Pons a Kenzaburo Oe en 2011 titulada Tsunami. Vivimos bajo la mirada de las víctimas, traducida por Francesc Rovira. El escritor nos habla de las consecuencias del gran terremoto, tsunami, las fugas de radiactividad en Fukushima, del pensamiento del japonés actual...

Cuadernos de Hiroshima está traducido por Yoko Ogihara y Fernando Cordobés. Un libro que deberíamos tener siempre cerca y volver a leer para no olvidar, jamás, las barbaridades que somos capaces de cometer y que no tiene nada que ver, con nuestra nacionalidad.
Kenzaburo Oe en una manifestación contra las centrales nucleares