Lo que leo, lo que veo y lo que guardo.

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viernes, 15 de mayo de 2026

Mantequilla (バター) – Asako Yuzuki (柚木 麻子): El peso del juicio y el derecho a ocupar espacio


He terminado de leer Mantequilla, de Asako Yuzuki, y me ha dejado una sensación agridulce. Como vegetariana, toda esa exaltación de las grasas animales me resultó bastante ajena, pero lo que de verdad me atrapó no fue la comida, sino la forma en que la autora disecciona la presión social sobre las mujeres.

Lo más sugerente de la novela es que, más allá del caso criminal que la inspira, termina hablando de algo muy reconocible: la exigencia de encajar, también en lo físico, dentro de una idea muy concreta de feminidad. Inspirada en el caso real de Kanae Kijima, conocida mediáticamente como la asesina de konkatsu —término japonés que alude a la búsqueda de pareja con intención de casarse—, Mantequilla convierte el escándalo en una reflexión afilada sobre deseo, apariencia y castigo social. Traducida por Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, la novela va mucho más allá del morbo del caso y se adentra en un territorio mucho más incómodo: el del juicio constante.

También me ha interesado especialmente la evolución de Rika, la periodista, sometida una y otra vez a la mirada de los demás. En el ámbito laboral, el respeto parece depender de la talla, y conforme su cuerpo deja de encajar en la norma, el trato de sus compañeros se vuelve más frío, más condescendiente y, en ocasiones, abiertamente cruel. En lo personal, su relación con Keiko es de lo más auténtico del libro, mientras que el vínculo con Makoto transmite una soledad extraña, esa que a veces también se siente estando acompañada.

En definitiva, Mantequilla es una novela incómoda porque no solo habla de un crimen, sino del castigo social que recae sobre las mujeres que no se ajustan a lo esperado. Asako Yuzuki deja claro que el verdadero conflicto no está en lo que comemos, sino en el derecho a ocupar espacio sin tener que pedir permiso.

Asako Yuzuki

jueves, 2 de abril de 2026

El arte de lo cotidiano y lo irreal: Sauce ciego, mujer dormida - めくらやなぎと眠る女 - Haruki Murakami - 村上 春樹

Leer a Murakami en distancias cortas es una experiencia casi hipnótica. Si bien sus novelas suelen llevarnos por laberintos extensos, esta antología funciona como una galería de instantáneas donde lo fantástico se filtra en las grietas de la rutina más absoluta.

En estos relatos, el autor nos sumerge en esa vigilia donde no sabemos muy bien si lo que ocurre es real o una proyección del subconsciente. Lo que hace que esta obra sea especial es su capacidad para hacernos sentir acompañadas en nuestras propias extrañezas. Esta reseña la tenía en el borrador y ya merecía ver la luz.

Curiosidades antes de empezar: Un laberinto de ediciones

Algo que me parece fascinante y que debéis saber es que este libro, tal y como lo tenemos en las manos, es una joya bibliográfica particular:

  • En Japón: No existe una recopilación con este orden exacto; los cuentos se publicaron dispersos en revistas desde 1981 (Sauce ciego, mujer dormida), 1983 (La luciérnaga), 1996 (Conitos) hasta 2005 (El mono de Shinagawa). 
  • En España: La edición Tusquets sigue la antología internacional de 2006 que Murakami describe como un mosaico de "bocetos" escritos durante casi veinticinco años. Esta amplitud cronológica nos deja ver, en miniatura, cómo su estilo se depura sin perder esa grieta por donde se cuela lo fantástico en lo cotidiano. Y como en toda su obra, la música, ese jazz y rock melancólico, se cuela como banda sonora de sus soledades. La traducción del japonés corre a cargo de la gran Lourdes Porta; la del prólogo inglés, Jordi Beltrán.

Guía de relatos (Edición Tusquets)

martes, 24 de marzo de 2026

Guardiana 守娘 (Shǒu Niáng) – Nownow (鬧鬧) - Belleza y horror social

Cómic taiwanés ilustrado por Nownow, publicado por Dala Publishing Company (大辣出版) en 2018 y editado ahora en España por Planeta Cómic. Mención honorífica en los Golden Comic Awards 2019.

Adentrarse en las páginas de Guardiana (cuyo título original en chino es 守娘,  Shou Niáng) es, de entrada, un ejercicio de fascinación visual. Pero tras la delicadeza del trazo de su autora, Nownow (鬧鬧), se esconde un relato demoledor sobre la supervivencia femenina en el Taiwán de principios del siglo XX. Como lectora, la obra me ha golpeado por su capacidad para retratar una sociedad donde nacer mujer era, esencialmente, una sentencia de muerte o de servidumbre.

Un escenario de violencia machista estructural

La ambientación histórica bajo la herencia de la dinastía Qing no es solo un decorado: es una cárcel de seda. En esta época, la mujer carecía de cualquier entidad propia. Su valor se reducía a tres caminos impuestos por un sistema que las anulaba: casarse, servir o ser prostituida.

jueves, 5 de marzo de 2026

"El amante polaco", de Elena Poniatowska. Un viaje apasionante entre la historia y la memoria



¿Es posible que el destino de una nación entera dependa de un amor no correspondido? El amante polaco no es solo una novela histórica; es una crónica descarnada y brillante sobre Stanisław Poniatowski, el último rey de una Polonia que fue devorada por sus vecinos, y la reconstrucción personal de su descendiente, la gran Elena Poniatowska. A través de sus páginas, viajamos de los lujosos y fríos palacios de San Petersburgo al México vibrante y caótico del siglo XX, descubriendo que la historia de los reyes es, en realidad, la historia de las fragilidades humanas.

Una anécdota del destino

Os contaré un secreto sobre cómo este libro llegó a mis manos: fue fruto de una salida airosa. Hace dos años, lo compré para regalárselo a uno de mis primos, con los que tenemos la costumbre de juntarnos en Navidad para intercambiar libros. Al ver su cara de desconcierto (y esa ceja levantada), me hice la disimulada. "¡Ay, qué tonta! Me he equivocado, este es para mí", le dije, y le cambié el libro de Elena por unas Crónicas marcianas de Bradbury que me acababan de regalar a mí. Él se fue feliz con sus marcianos y yo me quedé con el polaco. El año pasado por fin lo saqué de la estantería... y me apasionó.

Un amor real y una tragedia política

jueves, 26 de febrero de 2026

Pechos y huevos 乳と卵 de Mieko Kawakami 川上未映子


Hay libros que llegan con fama de “gran novela feminista del momento” y una se acerca con cierta desconfianza. Con Pechos y huevos me ha pasado algo distinto: más que un eslogan, me he encontrado con tres mujeres muy concretas, muy frágiles y muy tercas, que me han acompañado varios días después de cerrar el libro.

Cierro sus páginas y me queda una sensación difícil de nombrar. Es uno de esos libros que se te quedan dentro, dándole vueltas a la cabeza, como si aún no quisieran soltarte. Me ha removido y, a ratos, me ha dolido, pero también me ha hecho pensar en todo lo que todavía callamos las mujeres, aquí y allí.

Un viaje en el tiempo (y en el espacio)

Lo primero que me impactó fue la distancia cultural. Al leer sobre Natsu, Makiko y Midoriko, me venían imágenes de una España de hace sesenta años. Si quitamos el paisaje urbano de Osaka y los Snack Bars, lo que queda es una soledad parecida: mujeres que sobreviven como pueden, con trabajos precarios y pocas manos que las sostengan.

No me ha sorprendido la rigidez de la sociedad japonesa. La falta de ayudas públicas, el miedo al estigma, y sobre todo, el orgullo de Makiko, que prefiere hundirse antes que pedir ayuda. Es un retrato honesto —y doloroso— de un sistema que parece moderno solo en apariencia.

Los Snack Bars: El escenario de la precariedad

viernes, 13 de febrero de 2026

Hablemos de langostas: La mente eléctrica de David Foster Wallace

Hay libros que se leen y libros que se viven. Hoy toca asomarse a la honestidad brutal de David Foster Wallace

Elegir a Wallace para esta reseña no es solo hablar de literatura: es asomarse a un precipicio. Su obra, y especialmente esta joya titulada "Hablemos de langostas" (en la impecable traducción de Javier Calvo para Random House), es el testamento de una de las mentes más brillantes —y más atormentadas— de nuestro tiempo.

El hombre detrás de la bandana

David Foster Wallace no fue simplemente un escritor brillante, sino un náufrago de su propia hiperlucidez que intentó, durante toda su carrera, construir un puente hacia los demás a través de la palabra. Vivía en una búsqueda constante de la honestidad en una cultura que él percibía como anestesiada por el consumo vacío.

Para él, su propia cabeza no era un lugar tranquilo donde descansar, sino una televisión encendida a todo volumen que no podía apagar. Esa mente le obligaba a analizarlo todo, desde el gesto más tonto de un vecino hasta el dilema moral más profundo, estirando cada pensamiento hasta que ya no quedaba nada por rascar. Bajo esa apariencia de profesor universitario de modales sencillos y bandana en la frente en Claremont (California), escondía una maquinaria intelectual que no conocía el descanso.

Su trágico final en septiembre de 2008 nos dejó huérfanas de una de las voces más lúcidas de la literatura contemporánea, pero también nos recordó que, detrás de cada nota al pie y de cada frase brillante, había un hombre que buscaba desesperadamente una forma de estar en el mundo. Cuando decidió terminar con su vida, lo hace tras el inmenso sufrimiento de intentar dejar la medicación antidepresiva que le permitía funcionar pero que, sentía, nublaba su capacidad creativa.

Detrás de cada nota al pie, había un hombre buscando desesperadamente una forma de estar en el mundo

viernes, 6 de febrero de 2026

Japón en negro: The Man Who Stole the Sun. Adiós al legendario Kazuhiko Hasegawa 長谷川 和彦


El pasado 31 de enero desapareció Kazuhiko Hasegawa, y con él desapareció uno de los misterios más magnéticos de la cinematografía nipona. Cineasta de culto absoluto, fue el hombre que incendió el Japón de los setenta con solo dos películas para luego retirarse a sus cuarteles de invierno, dejando tras de sí un silencio que duró décadas, pero que nunca logró apagar el eco de su audacia. Precisamente esta obra, rescatada en la retrospectiva Japón en negro del Festival de San Sebastián 2008, vuelve ahora con más fuerza ante su partida. 
El catálogo de la retrospectiva "Japón en negro" (San Sebastián. 2008)

Del barro del "Pinky Porno" a la cima de la crítica 


Hasegawa no nació en la academia, sino en el subsuelo creativo de la Nikkatsu. Curtido en la transgresión del Roman Porno, fue la mano derecha del legendario Tatsumi Kumashiro. De esa escuela de guerrilla aprendió que la violencia y el sexo no eran solo ganchos comerciales, sino herramientas para diseccionar una sociedad que asfixia. Su huella en este género es imborrable, especialmente como guionista de A Woman with Red Hair (1979), título que ya anticipaba el tono áspero y conflictivo que marcaría su carrera.

Nacido en 1946 en la prefectura de Hiroshima, Hasegawa estudió en la Universidad de Tokio antes de abandonar la carrera y entrar en la productora de Shohei Imamura. Allí se formó a la sombra de uno de los grandes iconoclastas del cine japonés, afilando una mirada feroz hacia la posguerra que luego llevaría al extremo en sus propias películas. 

The Man Who Stole the Sun: El caos en el corazón de Tokio 

Dentro de mi serie de Japón en negro, esta obra brilla con una luz propia y peligrosa. La premisa es tan fascinante como aterradora: un anodino profesor de química de instituto (Kenji Sawada, en un papel que mezcla timidez con locura) construye una bomba atómica en su propio apartamento, robando plutonio de una central nuclear y siguiendo manuales reales. Hasegawa eliminó pasos técnicos por seguridad pública.