Hace tiempo que la tenía pendiente de comentar por aquí, y por fin ha llegado el momento. Como sabéis quienes leéis Cosas de Bara habitualmente, tengo una zona destacada en el blog dedicada a las películas del inmenso Koji Yakusho 役所広司 y poco a poco voy completando su filmografía. No podía dejar pasar la ocasión de volver a traer al maestro Masato Harada, recientemente fallecido, cuya mirada y talento echaremos tanto de menos.
Kamikaze Taxi es, en todos los sentidos de la palabra, un auténtico peliculón. Y no lo digo solo por su extensa duración, sino por la increíble audacia narrativa que demuestra al tejer un retrato implacable de la sociedad japonesa, sus fantasmas del pasado y sus miserias del presente. Fue, además, la primera colaboración entre ambos, el punto de partida de una alianza que nos regalaría otras cinco películas juntos.
Una yakuza con mirada occidental
Uno de los aspectos más fascinantes de la cinta es su atmósfera. Masato Harada filmó esta película justo a su regreso a Japón tras pasar una década viviendo, trabajando y estudiando en el extranjero. De hecho, antes de consagrarse tras la cámara, se ganó la vida traduciendo y adaptando los subtítulos al japonés de obras maestras occidentales como Star Wars o La chaqueta metálica de Kubrick.
Esta rica formación internacional se respira en cada fotograma. Harada se aleja por completo de los tópicos rancios del género de gánsteres de la época; prefiere dotar a la película de un ritmo, un montaje y una estética que beben directamente del cine de autor independiente americano y europeo, dándole una frescura inusitada.
La "Puerta del Cielo" del cine yakuza
Por su escala épica y su complejidad a la hora de entrelazar subtramas, parte de la crítica especializada no dudó en definirla como la Heaven's Gate (La puerta del cielo) del cine de yakuzas.
A Masato Harada no le tiembla el pulso a la hora de romper las reglas del thriller de acción. En mitad de la frenética huida y la sed de venganza, la narración se atreve a detenerse por completo durante unos veinte minutos en un balneario termal. Es una pausa bellísima y puramente contemplativa, dedicada de forma exclusiva a que los personajes dialoguen, descansen y hagan un ejercicio de autoconciencia. Una delicia que demuestra que aquí importa más el viaje interior que los disparos.
Un complejo mapa histórico y social
Lejos de ser una simple rōdomūbī (ロードムービーel término nipón para las road movies) de venganza poco convencional, el viaje sirve para diseccionar temas profundos, incómodos y muy espinosos de la realidad nipona:
- El trauma y el negacionismo de la Segunda Guerra Mundial: La película no titubea ante las heridas históricas. Resulta especialmente impactante y valiente la escena del debate televisivo en el que un senador niega abiertamente la existencia de las "mujeres consuelo", obligadas y esclavizadas durante el conflicto. Asimismo, la cinta baja del pedestal la figura mitificada de los kamikazes en la memoria colectiva.
- La emigración y el choque cultural: A través de la figura del taxista (un espléndido Koji Yakusho en la piel de Kantake), la cinta nos habla de los años 60, cuando miles de japoneses se vieron obligados a emigrar a países como Perú, Brasil o Estados Unidos.
- El espejo de la realidad peruana: La trama integra de forma brillante el terrorismo de Sendero Luminoso, la durísima realidad de las comunidades quechuas y el abandono sistemático que sufrieron por parte de su propio Gobierno.
- El estigma del retorno (los dekasegi): Al volver a su tierra de origen, estos inmigrantes se topan de bruces con la discriminación, el racismo y el rechazo de los japoneses nativos, quienes los consideran "extranjeros" en su propia casa. Kantake se convierte así en el vehículo perfecto para destapar los prejuicios que la sociedad prefería ignorar.
La Yakuza y la violencia machista
Otro de los pilares fundamentales es su incursión en el mundo criminal, pero despojado de cualquier romanticismo. Kamikaze Taxi expone sin filtros las cloacas de la yakuza, poniendo un foco muy necesario y sumamente crítico en el trato despiadado que estas mafias dan a las mujeres prostituidas.
La cinta se alza como una denuncia abierta de la violencia machista más cruda y estructural, mostrando cómo el sistema criminal las deshumaniza, las utiliza y abusa de ellas con total impunidad. De hecho, es precisamente este horror el motor que desencadena la dignidad y la posterior rebelión en la trama.
Un ritmo impecable y un desenlace magistral
A pesar de la densidad de todos estos temas y de su metraje, la película se disfruta y se palpa durante cada minuto. Masato Harada consigue un equilibrio milagroso entre el drama social, la denuncia, la acción pura y la introspección de sus personajes.
Y, por supuesto, el final. Es, sencillamente, grandioso. Culmina con un pedazo de humor negrísimo, inesperado y brillante que cierra la historia con un broche de oro, dejándote con una sonrisa cómplice y un magnífico sabor de boca frente a la pantalla.
Si todavía no os habéis subido a este taxi, os aseguro que ya estáis tardando. Una obra imprescindible para entender el alcance de su director y la grandeza de Koji Yakusho.
Reparto: Kōji Yakusho. Kazuya Takahashi. Reiko Kataoka. Kenichi Yajima. Mickey Curtis. Taketoshi Naito. Toshi Shioya. Tomorowo Taguchi. Chika Nakagami. Toshie Negishi. Takeshi Caesar. Eiji Ôki. Isako Saneyoshi. Miyako Takagi. Tetsu Watanabe.
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| Masato Harada |
Nota para cinéfilas: Si queréis bucear en el resto de películas de Koji Yakusho que voy comentando en el blog, las tenéis recopiladas en la columna izquierda. Solo tenéis que ir bajando para ver los pósteres. Eso sí, os aviso que la sección no está actualizada al cien por cien (¡me faltan horas para subir todas las reseñas y carteles que tengo pendientes!). Si echáis en falta alguna en esa columna, probad a usar el buscador que está abajo del todo poniendo el título de la película.




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