Lo que leo, lo que veo y lo que guardo.

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jueves, 5 de marzo de 2026

"El amante polaco", de Elena Poniatowska. Un viaje apasionante entre la historia y la memoria



¿Es posible que el destino de una nación entera dependa de un amor no correspondido? El amante polaco no es solo una novela histórica; es una crónica descarnada y brillante sobre Stanisław Poniatowski, el último rey de una Polonia que fue devorada por sus vecinos, y la reconstrucción personal de su descendiente, la gran Elena Poniatowska. A través de sus páginas, viajamos de los lujosos y fríos palacios de San Petersburgo al México vibrante y caótico del siglo XX, descubriendo que la historia de los reyes es, en realidad, la historia de las fragilidades humanas.

Una anécdota del destino

Os contaré un secreto sobre cómo este libro llegó a mis manos: fue fruto de una salida airosa. Hace dos años, lo compré para regalárselo a uno de mis primos, con los que tenemos la costumbre de juntarnos en Navidad para intercambiar libros. Al ver su cara de desconcierto (y esa ceja levantada), me hice la disimulada. "¡Ay, qué tonta! Me he equivocado, este es para mí", le dije, y le cambié el libro de Elena por unas Crónicas marcianas de Bradbury que me acababan de regalar a mí. Él se fue feliz con sus marcianos y yo me quedé con el polaco. El año pasado por fin lo saqué de la estantería... y me apasionó.

Un amor real y una tragedia política

jueves, 26 de febrero de 2026

Pechos y huevos 乳と卵 de Mieko Kawakami 川上未映子


Hay libros que llegan con fama de “gran novela feminista del momento” y una se acerca con cierta desconfianza. Con Pechos y huevos me ha pasado algo distinto: más que un eslogan, me he encontrado con tres mujeres muy concretas, muy frágiles y muy tercas, que me han acompañado varios días después de cerrar el libro.

Cierro sus páginas y me queda una sensación difícil de nombrar. Es uno de esos libros que se te quedan dentro, dándole vueltas a la cabeza, como si aún no quisieran soltarte. Me ha removido y, a ratos, me ha dolido, pero también me ha hecho pensar en todo lo que todavía callamos las mujeres, aquí y allí.

Un viaje en el tiempo (y en el espacio)

Lo primero que me impactó fue la distancia cultural. Al leer sobre Natsu, Makiko y Midoriko, me venían imágenes de una España de hace sesenta años. Si quitamos el paisaje urbano de Osaka y los Snack Bars, lo que queda es una soledad parecida: mujeres que sobreviven como pueden, con trabajos precarios y pocas manos que las sostengan.

No me ha sorprendido la rigidez de la sociedad japonesa. La falta de ayudas públicas, el miedo al estigma, y sobre todo, el orgullo de Makiko, que prefiere hundirse antes que pedir ayuda. Es un retrato honesto —y doloroso— de un sistema que parece moderno solo en apariencia.

Los Snack Bars: El escenario de la precariedad

viernes, 13 de febrero de 2026

Hablemos de langostas: La mente eléctrica de David Foster Wallace

Hay libros que se leen y libros que se viven. Hoy toca asomarse a la honestidad brutal de David Foster Wallace

Elegir a Wallace para esta reseña no es solo hablar de literatura: es asomarse a un precipicio. Su obra, y especialmente esta joya titulada "Hablemos de langostas" (en la impecable traducción de Javier Calvo para Random House), es el testamento de una de las mentes más brillantes —y más atormentadas— de nuestro tiempo.

El hombre detrás de la bandana

David Foster Wallace no fue simplemente un escritor brillante, sino un náufrago de su propia hiperlucidez que intentó, durante toda su carrera, construir un puente hacia los demás a través de la palabra. Vivía en una búsqueda constante de la honestidad en una cultura que él percibía como anestesiada por el consumo vacío.

Para él, su propia cabeza no era un lugar tranquilo donde descansar, sino una televisión encendida a todo volumen que no podía apagar. Esa mente le obligaba a analizarlo todo, desde el gesto más tonto de un vecino hasta el dilema moral más profundo, estirando cada pensamiento hasta que ya no quedaba nada por rascar. Bajo esa apariencia de profesor universitario de modales sencillos y bandana en la frente en Claremont (California), escondía una maquinaria intelectual que no conocía el descanso.

Su trágico final en septiembre de 2008 nos dejó huérfanas de una de las voces más lúcidas de la literatura contemporánea, pero también nos recordó que, detrás de cada nota al pie y de cada frase brillante, había un hombre que buscaba desesperadamente una forma de estar en el mundo. Cuando decidió terminar con su vida, lo hace tras el inmenso sufrimiento de intentar dejar la medicación antidepresiva que le permitía funcionar pero que, sentía, nublaba su capacidad creativa.

Detrás de cada nota al pie, había un hombre buscando desesperadamente una forma de estar en el mundo

viernes, 6 de febrero de 2026

Japón en negro: The Man Who Stole the Sun. Adiós al legendario Kazuhiko Hasegawa 長谷川 和彦


El pasado 31 de enero desapareció Kazuhiko Hasegawa, y con él desapareció uno de los misterios más magnéticos de la cinematografía nipona. Cineasta de culto absoluto, fue el hombre que incendió el Japón de los setenta con solo dos películas para luego retirarse a sus cuarteles de invierno, dejando tras de sí un silencio que duró décadas, pero que nunca logró apagar el eco de su audacia. Precisamente esta obra, rescatada en la retrospectiva Japón en negro del Festival de San Sebastián 2008, vuelve ahora con más fuerza ante su partida. 
El catálogo de la retrospectiva "Japón en negro" (San Sebastián. 2008)

Del barro del "Pinky Porno" a la cima de la crítica 


Hasegawa no nació en la academia, sino en el subsuelo creativo de la Nikkatsu. Curtido en la transgresión del Roman Porno, fue la mano derecha del legendario Tatsumi Kumashiro. De esa escuela de guerrilla aprendió que la violencia y el sexo no eran solo ganchos comerciales, sino herramientas para diseccionar una sociedad que asfixia. Su huella en este género es imborrable, especialmente como guionista de A Woman with Red Hair (1979), título que ya anticipaba el tono áspero y conflictivo que marcaría su carrera.

Nacido en 1946 en la prefectura de Hiroshima, Hasegawa estudió en la Universidad de Tokio antes de abandonar la carrera y entrar en la productora de Shohei Imamura. Allí se formó a la sombra de uno de los grandes iconoclastas del cine japonés, afilando una mirada feroz hacia la posguerra que luego llevaría al extremo en sus propias películas. 

The Man Who Stole the Sun: El caos en el corazón de Tokio 

Dentro de mi serie de Japón en negro, esta obra brilla con una luz propia y peligrosa. La premisa es tan fascinante como aterradora: un anodino profesor de química de instituto (Kenji Sawada, en un papel que mezcla timidez con locura) construye una bomba atómica en su propio apartamento, robando plutonio de una central nuclear y siguiendo manuales reales. Hasegawa eliminó pasos técnicos por seguridad pública.

martes, 3 de febrero de 2026

Emily Brontë y el espejo roto: La anatomía de un maltratador en "Cumbres Borrascosas"


Nos enseñaron a suspirar por Heathcliff en los cines, pero Emily Brontë no escribió una historia de amor. Escribió una autopsia. En este post, recojo los cristales de un espejo roto para analizar la anatomía de un maltratador y la violencia machista que, bajo la bruma de los páramos, sigue cortando como el primer día.

Una mujer a contracorriente

Para entender la verdadera dimensión de Cumbres Borrascosas, primero debemos situar a su autora en el lugar que le corresponde por derecho y genio. Emily Brontë no fue, en absoluto, la dócil doncella victoriana que la historia oficial intentó dibujar durante décadas. Bajo el seudónimo de Ellis Bell, se rebeló desde los páramos de Yorkshire contra un mundo que quería encerrar a las mujeres en historias de salón y romances con final feliz. Emily no buscaba dar el gusto a los lectores de su tiempo; su intención era mucho más real y oscura: mostrar sin filtros lo peor del ser humano. Su única novela, escrita en 1847, la consagra no como una escritora romántica más, sino como una mujer que se atrevió a mostrar la crueldad tal cual es. Es desolador recordar que, a diferencia del éxito de su hermana Charlotte con Jane Eyre, Emily murió sin conocer el triunfo de su obra, despreciada en su momento por una crítica que no estaba preparada para su brutal honestidad.

El desarrollo de una tormenta

La novela no avanza lineal, sino que se despliega en una espiral violenta que termina por arrasar a dos generaciones completas. El contraste entre Cumbres Borrascosas —espacio salvaje y elemental— frente a la Granja de los Tordos, pretendidamente civilizada y represora, no es un mero recurso paisajístico. Es el escenario del choque donde el orden social implosiona ante la fuerza de la obsesión. A través de relatos encajados, donde Lockwood actúa como el extraño que no entiende nada y Nelly Dean como la testigo a veces demasiado silenciosa, Emily nos obliga a observar desde fuera cómo el odio se hereda como único legado posible. No hay paz en los páramos porque el aislamiento geográfico se convierte en la cárcel perfecta donde la impunidad campa a sus anchas. La imagen de la portada que os muestro es la publicación traducida por Rosa Castillo; su trabajo es magistral y permite captar cada matiz de esta atmósfera asfixiante sin perder un ápice de su fuerza original.

Heathcliff: El maltratador de libro

domingo, 1 de febrero de 2026

La chica zurda (Shih-Ching Tsou, 2026) ⭐⭐⭐⭐½ De Taipéi a Madrid: la mano izquierda que desafía al patriarcado

En los mercados nocturnos de Taipéi, donde el vapor de los fideos se mezcla con sueños rotos, Shih-Ching Tsou filma una historia que corta la respiración. La chica zurda, candidata taiwanesa a los Oscar, es la joya asiática que necesitábamos ver en pantalla grande.

Rodada con iPhone para camuflarse entre los puestos reales, sigue a tres generaciones de mujeres —la niña zurda I-Jing (Nina Ye, revelación absoluta), su madre Shu-Fen (Janel Tsai) y la rebelde I-Ann (Shih-Yuan Ma)— atrapadas en un sistema que valora hijos varones y manos derechas. Tsou, que sufrió el tabú de ser zurda de niña, convierte esa "mano del diablo" en metáfora brutal de desigualdad sexual. 

⚠️ Reseña completa en mi blog "Bara y el cine de los viernes"

jueves, 29 de enero de 2026

Kokoro こころ - Natsume Sōseki: El maestro que me rompió el corazón

El cierre de un ciclo personal 

Mi historia con Natsume Sōseki empezó de la forma más curiosa. Hace años, ese librero que se toma libertades poniéndome libros en la mano (y al que no me atrevo a llevar la contraria) me entregó un ejemplar de Kokoro. Era de la editorial Gredos, de pasta dura, numerado... un libro que, al principio, me pareció "feo", casi como si fuera a empezar una enciclopedia y al que, al final, le añadí el kanji **こころ** cuando empecé a estudiar japonés. Esa edición de tapa dura y numerada fue pionera en el catálogo de Gredos —tradicionalmente grecolatino—, formando parte de un intento por incorporar clásicos japoneses que, aunque limitado, nos dio joyas como Kokoro y Heike monogatari. Lo que explica esa mi primera impresión de "enciclopedia" más que de novela. 

Pero al llegar a casa y ponerme a leer, no pude parar. Al terminar la lectura apasionada de la historia, acabé moqueando un buen rato, llorando con un final que se me quedó grabado a fuego. 

Desde entonces, he ido encontrándome con Natsume Sōseki en distintos momentos de su obra: primero llegó para mí la sátira desternillante de Soy un gato, luego la rebeldía juvenil de Botchan y más tarde ese puente hacia la madurez que supuso Sanshiro, sin olvidar el haiku‑poético de Kusamakura, que aún tengo pendiente de reseñar como se merece. Aunque en mi experiencia Kokoro fue el inicio de todo, en la trayectoria del propio autor pertenece a su etapa de madurez, posterior a estas novelas; por eso hoy regreso a ella, para cerrar este ciclo con la obra que de verdad me conquistó. 

El escenario de un enigma: El fin de la era Meiji

La historia comienza con una calma engañosa en las playas de Kamakura, hacia el final de la Era Meiji (1868-1912). Para entender la atmósfera del libro, hay que saber que esta fue una época de cambios brutales: Japón dejó de ser un país feudal de samuráis para convertirse en una nación moderna. La gente vivía con un pie en el pasado y otro en un futuro incierto.

Este choque cultural se personifica en el General Nogi Maresuke, héroe nacional de la Guerra Ruso-Japonesa, que tras la muerte del Emperador en 1912 decidió quitarse la vida siguiendo el antiguo código de honor.

Horas antes de cometer seppuku junto a su esposa Shizuko, posaron para este retrato formal con una serenidad escalofriante: él en uniforme militar, ella en kimono ceremonial, plenamente conscientes de su destino. Fue un acto que se vivió como anacrónico incluso en su momento: un último estallido del código samurái en pleno Tokio moderno. Este sacrificio real es el que marca el destino de nuestro protagonista, Sensei, quien ve en ese gesto la señal de que su tiempo también ha terminado. 

viernes, 23 de enero de 2026

Kenzaburo Ōe: El refugio de la ternura en medio del caos Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura われらの狂気を生き延びる道を教えよ

Si hay un libro que define la simbiosis emocional entre Ōe y su hijo Hikari, nacido en 1963 con hidrocefalia, autismo y limitaciones motoras y visuales que marcaron la obra del Nobel, es este. La publicación que acompaña a esta reseña está traducida por Shigeko Suzuki y Elena Vilageliu.

Aquí no encontramos al Nobel distante, sino a un ser humano desnudándose ante el abismo de la discapacidad en un mundo que parece haberse vuelto loco. La obra, colección de tres relatos publicados en Japón en 1969 Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura  われらの狂気を生き延びる道を教えよ  (Warera no kyōki wo ikinobiru michi wo oshieyo), eleva esta experiencia a mito personal influido por Jean-Paul Sartre y Malcolm Lowry, con el primero dando título al volumen.

Como lectora, me he sentido vulnerable y, a la vez, extrañamente protegida por la honestidad de su autor. En esta obra, Ōe no maquilla el dolor ni la desesperación de la paternidad: el protagonista (un hombre obeso alter ego del autor que cae a un estanque de osos polares para recapitular su vida), vive obsesionado por su padre y la locura heredada, pero tampoco permite que la oscuridad lo inunde todo. 

Es una lectura que se siente en la piel; es ese refugio de ternura donde aprendemos que la única supervivencia posible es la que se construye a través de la empatía radical. Los monólogos del padre, que analizan su vínculo simbiótico, juntan manos para sentir lo mismo, y los otros relatos como Agüí, el monstruo del cielo 空の怪物アグイー  y El día que él se digne enjugar mis lágrimas 我が涙をぬぐいたもう日, cierran con la madre disculpándose por culpar a una locura heredada.

lunes, 19 de enero de 2026

Trilogía de Estocolmo (1794-1795): Del asco al asombro - Niklas Natt och Dag



Hace un par de años, mientras recorría Estocolmo, mi curiosidad me llevó a preguntar a una mujer local por la ubicación exacta del lago Fatburen. Hoy, esa zona cerca de la estación de Södra (Fatbursparken y Södermalmsallén) es un gran parque verde, pero en mi mente seguía siendo el lodazal infecto y gélido donde comienza 1793. Fue mencionar el lago y el nombre de Niklas Natt och Dag, y ver cómo el rostro de aquella mujer se transformaba en una mueca de absoluto asco. Tras ese gesto espontáneo de repulsión, admitió sin dudar: Es un escritor extraordinario.

Esa contradicción, el rechazo físico ante la podredumbre y el reconocimiento de su talento, define la experiencia de sumergirse en las secuelas de su famosa trilogía. Si en mi anterior reseña sobre el primer volumen (1793) hablaba de la miseria moral que recordaba al Madrid de Filomena, en 1794 y 1795 el autor decide, directamente, no darnos tregua.

1794 - El fuego y el minotauro

En esta segunda entrega, la historia se vuelve más ambiciosa y, si cabe, más atroz. La trama nos traslada a la colonia sueca de Saint-Barthélemy (San Bartolomé), enclave puerto libre desde 1784 para esclavistas de cualquier nación, con impuestos bajos que enriquecieron a Suecia vía trata humana. Es aquí donde la novela nos recuerda explícitamente que la riqueza nórdica se apoyó en la explotación y la esclavitud, rompiendo cualquier imagen idílica del pasado.

jueves, 15 de enero de 2026

Cerveza, orejas perfectas y ovejas fantasmales: Reseña de La caza del carnero salvaje de Haruki Murakami 村上 春樹

 

La caza del carnero salvaje 羊をめぐる冒険 fue el segundo libro que leí de Haruki Murakami, justo después de la maravillosa Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, inaugurando así mi biblioteca japonesa. En mi estantería todavía brilla con luz propia esta edición de Anagrama que veis en la foto, con la magnífica traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala.

Aunque ahora Tusquets tiene su propia edición y mi estantería se ha ido tiñendo de negro, guardo este ejemplar amarillo como un tesoro. Es también una oportunidad para comentar que los nuevos lectores, al tener ya todos los libros publicados en español, podrán leer al autor en su orden de publicación original y no como ha querido la editorial, que nos los trajo de forma un tanto caótica según el éxito comercial. He decidido que voy a reseñar todos los libros que me faltan de Haruki Murakami, y por supuesto, lo haré sin ningún orden en concreto.

El matiz de la traducción: de Chandler a Lourdes Porta

miércoles, 14 de enero de 2026

Música, sólo música - El festín melómano de Haruki Murakami y Seiji Ozawa

 


Aunque esta reseña nació compartiendo espacio con otros libros, la profundidad de las conversaciones entre Murakami y Ozawa en Música, sólo música pedía a gritos su propio rincón. Con el nuevo carrusel de mi biblioteca, ahora cada obra tiene su sitio, y este festín musical no podía ser menos.

Nos llega este libro que no es una novela, tampoco un cuento, ni siquiera un ensayo. Son conversaciones entre Haruki Murakami y Seiji Ozawa que tuvieron en diferentes momentos a lo largo de dos años, entre noviembre de 2010 y julio de 2011. Ozawa es un director japonés de música clásica, seguro que si ves una foto suya le reconoces. El libro fue publicado en 2011 en Japón, y en España se publicó a finales de septiembre de 2020.

Lo primero que me ha sorprendido es lo que sabe Haruki Murakami de música, su cultura musical te deja con la boca abierta, hasta Ozawa quedaba impresionado. Todos sabemos que son inseparables los personajes literarios de sus novelas y la música. En estas conversaciones no solo hablaba de piezas musicales, de sus intérpretes, quién las dirigía, también explicaba las distintas versiones que había escuchado y qué le parecían, y para rizar el rizo, es que las tiene en su casa y se las ponía al antiguo director de la Boston Symphony Orchestra.

En sus charlas aparecen nombres como Mahler, Beethoven o Brahms. Seiji Ozawa, además de desgranar aspectos musicales de las piezas, nos deleita con anécdotas de figuras como Glenn Gould, Leonard Bernstein o Karajan, y nos confiesa las penurias económicas que pasaron él y su esposa. Al leerlo, descubrí un mundo totalmente desconocido para mí; nunca se me hubiera ocurrido que un director de orquesta pudiera haber llegado a malvivir por perseguir su sueño de aprender de los grandes. Además, Ozawa relata con sinceridad la frustración de no hablar inglés en sus inicios, sintiendo que eso le impidió disfrutar plenamente de las grandes figuras con las que coincidió en su carrera

Te dejo la lista de reproducción, 9 horas de música, así lees y escuchas la música mucho mejor.