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sábado, 15 de agosto de 2026

La maldición de los Stensson: El sorprendente salto temporal de Niklas Natt och Dag


Cuando un autor nos conquista con una obra, es inevitable acercarnos a su siguiente publicación buscando revivir esa misma fascinación. Eso es exactamente lo que me ocurrió con Niklas Natt och Dag. Tras quedar atrapada en la atmósfera asfixiante, oscura y magistralmente sórdida de su trilogía 1793, 1794 y 1795, no dudé en hacerme con La maldición de los Stensson. Sin embargo, la sorpresa al abrir sus páginas ha sido mayúscula: nos encontramos ante un libro que no tiene absolutamente nada en común con su predecesor.

El salto es radical. Natt och Dag nos arranca de las cloacas de la Estocolmo de finales del siglo XVIII y nos lanza casi cuatro siglos atrás, a la Suecia medieval de 1434. Pasamos del nordic noir más descarnado a una novela épica de asedios y política palaciega.

El telón de fondo: La Unión de Kalmar y el yugo danés

Para comprender la magnitud de la historia, es imprescindible situarse en el complejo tablero político de la época. En 1434, Suecia no es un reino independiente, sino una parte fundamental de la Unión de Kalmar, una alianza que, bajo una única corona,  agrupaba a los reinos de Suecia (que incluía la actual Finlandia), Noruega (con sus territorios de Islandia, Groenlandia y las Islas Feroe) y Dinamarca.

En la práctica, esta unión se tradujo en una hegemonía absoluta por parte de los daneses. A lo largo de la novela se palpa la fuerza y la tiranía del rey Erico, un monarca que gobernaba desde Dinamarca imponiendo una presión fiscal asfixiante sobre todos estos vastos territorios. El descontento ante los abusos de los gobernadores daneses, que actuaban con total impunidad sobre tierras suecas, es la chispa que enciende la Rebelión de Engelbrekt. Y es justo en este polvorín de hartazgo donde arranca la trama.

Måns, Engelbrekt y el peso de quince generaciones

¿A qué se debe este drástico cambio de temática? La respuesta se encuentra en el propio árbol genealógico del autor. Con esta novela, Natt och Dag retrocede quince generaciones para reinterpretar la historia de su propio linaje (su apellido significa "Noche y Día" y pertenece a la antigua nobleza sueca).

Es aquí donde entra en juego la intrahistoria de la novela. A través de la familia de los Stensson, el autor nos sumerge en las dinámicas de su propia sangre. El relato se sostiene en gran medida sobre los hombros de Måns y su compleja red familiar, pero lo que verdaderamente atrapa de su arco de personaje es su relación con Engelbrekt, el líder de la revuelta. Lo que a los ojos del mundo podría parecer lealtad política o devoción heroica es, en realidad, un romance en toda regla; un vínculo íntimo y secreto que condiciona sus decisiones y dota a la historia de una profunda carga trágica.

Como lectora, resulta un ejercicio curioso observar cómo el escritor interpreta a sus propios antepasados, atreviéndose a humanizarlos desde sus pasiones más ocultas. Su pluma, que sigue siendo minuciosa y cruda en las escaramuzas, se pone ahora al servicio de las gestas, los romances y los dilemas de esta élite nobiliaria.

La fuerza de las mujeres

No sería justo analizar esta obra sin detenernos en el papel femenino, un aspecto en el que Natt och Dag vuelve a demostrar una sensibilidad particular. Quienes seguimos su trabajo desde 1793 ya sabíamos que es un autor que tiene muy en mente a las mujeres; no las relega a meras comparsas, sino que las dota de una fuerza y una resiliencia admirables.

En un mundo medieval brutal y dominado por las intrigas políticas, destaca de forma poderosa la figura de Stina. Lejos del manido cliché de la dama que aguarda pasivamente a que los hombres resuelvan los conflictos, ella toma las riendas y pasa a la acción directa. El momento en el que se ve obligada a defender la fortaleza de Talje, apoyada únicamente por su hija y un puñado de campesinos, demuestra que la épica no es en absoluto un territorio exclusivo de los hombres.

Pero lo que hace verdaderamente brillante este pasaje, y demuestra el talento del autor para perfilar la psique femenina, es la profundidad emocional que envuelve esa defensa. Junto a Stina lucha su hija, un personaje que arrastra el dolor silencioso de sentirse menos amada, viviendo siempre a la sombra de la devoción y el favoritismo que despierta su hermano Måns. Es en esa trinchera donde vemos la verdadera dimensión de estas mujeres: encajan los golpes de una sociedad implacable, asumen el mando cuando todo se desmorona y demuestran un valor, tanto físico como psicológico, que iguala o supera al de los grandes guerreros.

Un cambio de expectativas

No es cuestión de hablar de decepción, sino de reajustar las expectativas. La tensión de la investigación criminal ha dejado paso a la estrategia militar, al peso de la herencia y a las pasiones que forjan la historia. La maldición de los Stensson es una obra ambiciosa y muy personal. Una lectura recomendable para quienes disfruten de la novela histórica medieval, pero que requiere un aviso a navegantes para quienes lleguen a la librería buscando los misterios macabros de 1793.

Nota visual: Para ilustrar esta inmersión en el pasado de Suecia, he rescatado el único recuerdo que me traje de mi viaje al país: una pequeña réplica en botella del icónico buque Vasa. Aunque pertenece a un linaje histórico y a un siglo distintos a los de la novela, me pareció el compañero perfecto para esta lectura.

Niklas Natt och Dag

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