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martes, 4 de agosto de 2026

Kinuyo Tanaka 田中 絹代: La musa que se rebeló contra el patriarcado del celuloide. Detrás de la cámara

Películas dirigidas por Kinuyo Tanaka

Kinuyo Tanaka fue, durante décadas, el rostro inconfundible del cine clásico japonés. Cualquiera que se haya asomado mínimamente al cine nipón la recordará deslumbrando frente a la cámara en obras maestras absolutas como Cuentos de la luna pálida, El intendente Sansho o Vida de Oharu, mujer galante —todas ellas dirigidas por Kenji Mizoguchi—. Resulta trágicamente irónico que quien fuera su director fetiche y la encumbrara a la historia del cine se convirtiera después en su mayor obstáculo. Y es que su verdadera proeza comenzó el día que decidió exigir el megáfono. Dar ese paso en 1953 significaba enfrentarse a un sistema de estudios asfixiante y a una industria que no estaba dispuesta a ceder el control. La feroz resistencia que encontró fue una demostración de pura violencia machista institucionalizada, encarnada en el propio Kenji Mizoguchi, quien, como presidente del Sindicato de Directores, se negó en rotundo a firmar su recomendación para dirigir. El hombre que la había encumbrado intentó vetarla argumentando que la dirección requería un intelecto y una resistencia física que ella, por ser mujer y actriz, simplemente no poseía.

Este intento de boicot fue vivido por Kinuyo Tanaka como una traición imperdonable. Había sido su mayor musa, la protagonista que había elevado las obras maestras de Mizoguchi a la historia del cine, y él fue el único que intentó cortarle las alas cuando ella quiso dar el salto. Como resultado, Tanaka rompió toda relación con él. Se negó a volver a trabajar bajo sus órdenes o a dirigirle la palabra. Fue una ruptura definitiva; nunca se reconciliaron antes de la repentina muerte del director tres años después, en 1956. Afortunadamente para la historia, el boicot de Mizoguchi fracasó porque otros gigantes del cine japonés cerraron filas en torno a ella. Yasujiro Ozu, Mikio Naruse y Keisuke Kinoshita la apoyaron públicamente frente a las cámaras y a la prensa. Pero no solo los directores le tendieron la mano; actores y actrices legendarios de la talla de Masayuki Mori, Chishū Ryū, Ganjirō Nakamura, el magnético Tatsuya Nakadai y la inmensa Hideko Takamine, entre muchos más, se pusieron a sus órdenes sin dudarlo, respaldando con su enorme prestigio frente a la pantalla la incipiente carrera de la realizadora.

Un puente de celuloide hacia la literatura

Lo más fascinante de la carrera de Kinuyo Tanaka detrás de las cámaras, una vez superado ese boicot inicial, es cómo supo tejer un hilo invisible entre el séptimo arte y las letras. Consciente del enorme poder que tenían los estudios de cine, no se conformó únicamente con dirigir, sino que utilizó ese altavoz para poner a la mujer en el centro del relato. Aunque adaptó a autores masculinos como Fumio Niwa para Carta de amor, gran parte de su filmografía se erigió sobre cimientos literarios femeninos. Llevó a la gran pantalla las exitosas memorias de Hiro Saga, pero la cima de este cruce de disciplinas la alcanzó con Pechos eternos. En esta obra maestra, Tanaka transformó en puro lenguaje visual el desgarro vital y la poesía tanka de Fumiko Nakajo, convirtiendo la cámara en una extensión de la pluma. Gracias a esta alianza entre cine y literatura, retrató a mujeres complejas y reales que, por fin, dejaban de ser el decorado sumiso en las historias de los hombres.

Un recorrido por su filmografía

Para comprender la magnitud de su obra, es fundamental repasar los seis títulos que logró levantar, en los que la mujer siempre ocupó el centro absoluto del relato:

miércoles, 29 de julio de 2026

Los amantes de la noche (すべて真夜中の恋人たち) de Mieko Kawakami (川上未映子): la universalidad de un mapa emocional


Hay novelas en las que lo mejor es olvidarse del mapa geográfico y simplemente dejarse llevar. Al adentrarnos en Los amantes de la noche, lo primero que nos envuelve es una atmósfera marcadamente distante: la de una sociedad tokiota hiperconectada en apariencia, pero cargada de una profunda incomunicación y de unas normas de relación tan rígidas que, desde nuestra mirada occidental, pueden parecernos lejanas al principio.

Sin embargo, una vez que te dejas llevar, sientes de verdad a su protagonista. Aunque se notan, y mucho, las diferencias culturales entre Japón y España, en cuanto conectamos con Fuyuko la barrera geográfica desaparece. Sus miedos silenciosos, sus inseguridades y esa necesidad profunda de afecto son absolutamente universales.

Ese mapa emocional y esos miedos no nacen de la nada. Años después, cuando Fuyuko ya es adulta, descubrimos el origen de su fractura interior: de niña sufrió una violación a manos de un compañero que le gustaba. Es un episodio que la marcó profundamente y que forjó a la mujer en la que se ha convertido. Aunque en la novela no se diga con trazo grueso, es importantísimo expresarlo con claridad y señalar cómo operó esa violencia machista sobre ella: el chico llegó a culparla de lo sucedido, escudándose en que «ella sabía adónde iba». Esa revictimización y el peso de una culpa que no le correspondía explican tantas cosas de su presente y de su forma de aislarse del mundo.

Esa empatía hacia ella se vuelve aún más especial al adentrarnos en su medio de vida. Fuyuko trabaja como correctora de pruebas, un oficio solitario, minucioso y a menudo invisible, desarrollado en el silencio de la madrugada. A veces, nos llevamos las manos a la cabeza cuando encontramos un gazapo en un libro publicado; pero conocer de cerca la fatiga y la fragilidad de alguien como ella te cambia la perspectiva. A partir de ahora, cuando me tope con una errata en una página, no le daré más importancia: me acordaré de Fuyuko, sonreiré con complicidad hacia esas profesionales que trabajan en la sombra y seguiré la lectura.

Termino la lectura y, aunque en un principio quería esperar al próximo estreno de su adaptación cinematográfica, la historia me exigía poner por escrito lo que me ha hecho sentir. A Mieko Kawakami ya la había traído al blog tras leer la punzante Pechos y huevos, y regresar a su literatura con esta novela —publicada en español en 2025— ha sido un acierto absoluto. Una maravilla que no brillaría de la misma forma sin el delicado puente que construye la traducción de Lourdes Porta, capaz de traer al castellano los silencios de la narrativa japonesa sin perder una gota de naturalidad. Al fin y al cabo, hablamos de una autora inmensa, capaz de sentarse frente al mismísimo Haruki Murakami y cuestionarle sobre la representación de las mujeres en sus novelas (una entrevista fascinante recopilada en el libro japonés Mimizuku wa tasogare ni tobitatsuEl búho alza el vuelo en el crepúsculo—, que aún no está publicado en español).

Mieko Kawakami

jueves, 23 de julio de 2026

La Odisea de Homero: Las mujeres que sostienen el mito y que Hollywood decidió silenciar

El verdadero viaje a Ítaca estaba en las estanterías de casa. Rescatando el mítico ejemplar de mi tío Santiago para recordar quiénes movían de verdad los hilos en esta historia

Basta echar un vistazo a mi última reseña cinematográfica del viernes para entender por qué he tenido que venir corriendo a refugiarme en mis estanterías. Después de la sobredosis de testosterona de Christopher Nolan, necesitaba una desintoxicación urgente.

Para ponernos en perspectiva: estamos hablando de un poema épico atribuido a Homero y compuesto hacia el siglo VIII a. C., que relata aventuras supuestamente ocurridas en los años posteriores a la Guerra de Troya, allá por el siglo XII a. C. Es decir, pura Edad del Bronce. Y, paradójicamente, resulta que una obra de hace casi tres milenios le otorga más peso, autonomía y respeto a la inteligencia femenina que un guion de Hollywood del siglo XXI.

He rescatado mi vieja y querida edición de Austral, ese ejemplar que era de mi tío Santiago, con la clásica traducción de Luis Segalà, para reencontrarme con el texto original. Este es uno de esos libros que marcan; lo leí en el bachillerato y volví a él al terminar la universidad. Y ahora, al compararlo con el blockbuster del verano, la conclusión es desoladora: Hollywood ha escamoteado y silenciado a las verdaderas dueñas del destino en esta historia.

Si una ve la cinta de Nolan, parece que el viaje es solo una cuestión de espadas y hombres gritando. En pantalla desfilan deidades encarnadas por actrices de primer nivel, sí, pero reducidas a meros cameos hipervitaminados. Sin embargo, en el poema de Homero, el papel de las diosas, ninfas y reinas es estructural. Ellas son el motor, el obstáculo y la salvación. Vamos a ponerles nombre, porque la película ha preferido que las olvidemos:

Calipso: Siete años de silencio forzado en pantalla

Es, probablemente, el caso que más me ha indignado en el cine. En el libro, la ninfa Calipso retiene a Odiseo en la isla de Ogigia durante nada menos que siete años. Es una deidad poderosa, elocuente, que le ofrece la inmortalidad y que, cuando recibe la orden divina de dejarlo marchar (una imposición decretada por Zeus y que le entrega en persona el dios mensajero Hermes), le proporciona las herramientas para construir su balsa.

¿Qué hace la película de Nolan con esto? Convierte a Odiseo en el centro absoluto de la acción y la palabra. Él monopoliza el discurso, mientras que a Calipso (interpretada por Charlize Theron), la dueña de la isla y de su destino durante casi una década, apenas se la escucha. Se la despoja de su voz y de su autonomía para convertirla en un mero decorado mudo.

Circe y Atenea: Sabiduría ninguneada

domingo, 19 de julio de 2026

La mano que mueve los hilos 模倣犯 - Miyuki Miyabe 宮部 みゆき | Exceso de equipaje y un cierre decepcionante


Leer una novela sobre violencia machista donde la comunicación policial se hace a base de faxes te sitúa de inmediato en otra época. La mano que mueve los hilos nos traslada al Japón de los años 90 con un asesino en serie que convierte sus crímenes en un circo mediático. Es una lectura que plantea una intriga sólida desde el principio, pero que peca de un exceso de equipaje imperdonable y culmina con un cierre editorial que es una auténtica tomadura de pelo.

Una institución del misterio (que ya tenía en el Kindle)

A pesar de mi afición por la literatura nipona, estaba totalmente convencida de que hasta ahora no me había cruzado con Miyuki Miyabe. Y digo estaba porque, cosas de acumular lecturas, acabo de descubrir que tengo El susurro del diablo —otra de sus novelas— perdida por el Kindle. Sin haberla leído, por supuesto. Indagando un poco en su biografía, resulta que esta autora (Tokio, 1960) es una institución del misterio en su país. Tiene en su haber el Premio Naoki y fama de diseccionar con crudeza la cara más oscura de la sociedad japonesa. Y hay que reconocer que el pulso narrativo lo tiene: te engancha y te crea la necesidad imperiosa de saber quién es el asesino.

El lastre: exceso de información

miércoles, 15 de julio de 2026

El Imperio Romano según Mary Beard: SPQR y Emperador de Roma

El otro día pasé por la librería y, como nos suele ocurrir a las lectoras empedernidas, no pude salir con las manos vacías. Me llevé a casa Clásicos sin filtros, la última obra de la gran Mary Beard. Al llegar a casa con él, me acordé de un desliz imperdonable: tenía abandonados en mi Blogger los borradores de dos de sus grandes títulos anteriores sobre Roma. Solo el título, y el resto... en blanco.

Así que, antes de abrir las páginas de esta nueva adquisición, he decidido saldar mi deuda con el Imperio Romano.

Pero, ¿quién es Mary Beard?

Para quienes aún no se hayan cruzado con su obra, Mary Beard es una de las especialistas en la Antigüedad Clásica más relevantes de nuestro tiempo. Catedrática en la Universidad de Cambridge y divulgadora habitual en la BBC, su mayor virtud es, sin duda, su capacidad para sacar la historia de Roma de los pasillos académicos más polvorientos y acercarla al gran público. Lo hace con un rigor absoluto, pero también con una frescura y un sentido del humor que te enganchan. En España, de hecho, su inmensa labor fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2016.

SPQR: Una historia de la antigua Roma

Este libro es, sencillamente, magnífico y profundamente didáctico. Mary Beard tiene un don especial, un lenguaje maravilloso y accesible que te atrapa desde la primera página y te llena los márgenes de comentarios mentales. No es un manual de historia al uso, sino un relato apasionante que arranca en los cimientos de la ciudad con el mito de Rómulo y Remo.

lunes, 13 de julio de 2026

Kamikaze Taxi カミカゼタクシー Masato Harada 原田眞人: Un viaje brutal por la memoria, la identidad y los bajos fondos


Hace tiempo que la tenía pendiente de comentar por aquí, y por fin ha llegado el momento. Como sabéis quienes leéis Cosas de Bara habitualmente, tengo una zona destacada en el blog dedicada a las películas del inmenso Koji Yakusho 役所広司 y poco a poco voy completando su filmografía. No podía dejar pasar la ocasión de volver a traer al maestro Masato Harada, recientemente fallecido, cuya mirada y talento echaremos tanto de menos.

Kamikaze Taxi es, en todos los sentidos de la palabra, un auténtico peliculón. Y no lo digo solo por su extensa duración, sino por la increíble audacia narrativa que demuestra al tejer un retrato implacable de la sociedad japonesa, sus fantasmas del pasado y sus miserias del presente. Fue, además, la primera colaboración entre ambos, el punto de partida de una alianza que nos regalaría otras cinco películas juntos.

Una yakuza con mirada occidental

Uno de los aspectos más fascinantes de la cinta es su atmósfera. Masato Harada filmó esta película justo a su regreso a Japón tras pasar una década viviendo, trabajando y estudiando en el extranjero. De hecho, antes de consagrarse tras la cámara, se ganó la vida traduciendo y adaptando los subtítulos al japonés de obras maestras occidentales como Star Wars o La chaqueta metálica de Kubrick.

Esta rica formación internacional se respira en cada fotograma. Harada se aleja por completo de los tópicos rancios del género de gánsteres de la época; prefiere dotar a la película de un ritmo, un montaje y una estética que beben directamente del cine de autor independiente americano y europeo, dándole una frescura inusitada.

La "Puerta del Cielo" del cine yakuza

jueves, 9 de julio de 2026

Lo que vio la criada Ocho cuentos psíquicos 家族八景 - Yasutaka Tsutsui 筒井康隆


Hay libros que, por el motivo que sea, empezamos y dejamos a medias, esperando silenciosamente su momento adecuado para ser leídos. Eso me ocurrió con Lo que vio la criada. Ocho cuentos psíquicos de Yasutaka Tsutsui. Tras haber reseñado en el blog otras obras del autor como Estoy desnudo, Paprika o Hombres salmonela en el planeta Porno, sentía que me faltaba abordar esta pieza. El reencuentro ha valido la pena, en gran parte gracias a la siempre exquisita edición de Atalanta, que en sus notas nos sitúa en el contexto perfecto: la obra se publicó originariamente por entregas antes de recopilarse como libro en 1972.

Esta fecha no es un dato menor. De entrada, el propio término "criada" en la traducción resulta chocante y anacrónico para los tiempos que corren, pero funciona como un anclaje necesario para comprender la sociedad japonesa de principios de los setenta. Más revelador aún es su título original en japonés, Kazoku hakkei (家族八景). Mientras que kazoku significa «familia», hakkei alude a las «ocho vistas» u «ocho paisajes», un motivo clásico del arte y la poesía oriental que evocaba parajes idílicos y de una serenidad perfecta. Con este sutil juego de palabras, Tsutsui lanza una sátira brillante desde la misma portada: utiliza un concepto asociado a la pureza para prometernos ocho estampas idílicas de la sagrada institución familiar y, acto seguido, sumergirnos en su más absoluta podredumbre.

Es en este teatro de las apariencias donde se mueve Nanase Hata, una joven de dieciocho años que posee habilidades telepáticas. Consciente de que su poder es una carga abrumadora, decide trabajar como empleada doméstica itinerante, saltando de casa en casa antes de crear vínculos. Lo hace también por pura estrategia: en un oficio de servidumbre, a menudo invisibilizado y relegado al fondo del escenario familiar, sus habilidades psíquicas pueden pasar mucho más desapercibidas.


miércoles, 8 de julio de 2026

Linaje, resistencia y opresión: una lectura de La casa de los espíritus - Isabel Allende


Hay lecturas que aguardan su momento exacto con una paciencia casi mineral. Durante años, mi brújula literaria me ha llevado deliberadamente por otras latitudes, postergando mi encuentro con La casa de los espíritus. Existía en mí la certeza inquebrantable de que algún día transitaría sus páginas, motivo más que suficiente para esquivar su célebre adaptación cinematográfica; prefería preservar la mirada intacta. Ese día finalmente llegó, catalizado por el magnetismo de una edición muy cuidada (la que ilustra esta entrada). Y debo reconocer como lectora que la inmersión ha valido la espera.

Lo más destacable de la novela es su ambiciosa arquitectura narrativa. La trama nos sitúa en un país latinoamericano que, aunque nunca se nombra explícitamente, dibuja con innegable precisión el Chile del siglo XX, abarcando desde los años de la oligarquía terrateniente hasta la instauración del terror tras el golpe de Estado militar. A través del puente intergeneracional que se tiende entre el abuelo y la nieta, la obra articula tanto la memoria íntima de una estirpe como la convulsión histórica de una nación fracturada.

En este paisaje, la figura de Esteban Trueba irrumpe con una brutalidad sobrecogedora. Isabel Allende construye un personaje

sábado, 27 de junio de 2026

Pálida luz de las colinas 遠い山なみの光 - Kazuo Ishiguro カズオ・イシグロ

Kazuo Ishiguro es, a ojos del gran público, el autor japonés por excelencia (en competencia directa con Haruki Murakami) de las últimas décadas, a pesar de que es británico habiendo llegado a Inglaterra con apenas cinco años procedente de Nagasaki, ciudad protagonista de nuestra historia. Su Japón literario está construido a base de retazos, historias prestadas y mucha imaginación. Quizás por eso, su primera novela, Pálida luz de las colinas (1982), es precisamente un tratado magistral sobre lo engañosa y escurridiza que puede llegar a ser la memoria.

La historia nos presenta a Etsuko, una mujer de mediana edad afincada en Inglaterra que, tras el trágico suicidio de su hija mayor, Keiko, intenta lidiar con la culpa remontándose a sus recuerdos de la Nagasaki de posguerra. Allí, la narración se centra en su extraña amistad con Sachiko, una mujer inestable y egoísta que planea huir a América con un extranjero, y su atormentada hija, Mariko.

Como lectora  japonesa empedernida, estoy más que acostumbrada a los finales trágicos y a los silencios, pero hay que reconocer que en esta novela Ishiguro lleva la ambigüedad a un nivel casi asfixiante. El libro retrata de forma excelente el tiempo inmediatamente posterior a la guerra y los drásticos cambios sociales. Vemos el choque generacional a través de ese padre jubilado, anclado en la tradición, que reprocha a un maestro joven un artículo sobre la pérdida de las costumbres anteriores. Y vemos, sobre todo, una cruda radiografía de la violencia machista de la época: un hombre comentaba que había golpeado a su mujer porque se negaba a votar por su candidato en las elecciones y a nadie le llamó la atención la agresión a su esposa, sino el hecho de que ella quisiera ejercer su propio voto, reflejo de cómo la sociedad japonesa se estaba democratizando.

martes, 23 de junio de 2026

La danza o la vida Wigman - Fernando González Viñas y Joaquín Santiago García


La lectura de La danza o la vida Wigman, con guion de Fernando González Viñas y dibujos de Joaquín Santiago García, me dejó, de entrada, desconcertada. Afrontar en viñetas un arte tan físico, árido y rompedor como la danza expresionista empuja irremediablemente a acudir a las fuentes originales: sentí la urgencia de buscar a la Mary Wigman real y verla en movimiento. Curiosamente, no ha sido su obra fundacional, la célebre Danza de la bruja de sus primeros años, la que me ha dado la clave, sino la fuerza telúrica de Pastorale. Al verla bailar en este vídeo de 1929, ya en plena madurez expresiva, entiendo de verdad la magnitud de esta pionera: una mujer rompiendo los moldes estéticos de su época con una expresión corporal absolutamente visceral. Partiendo de este desconcierto inicial, comienzo la disección de la obra.

Os dejo aquí el documento visual de Pastorale para que entendáis a qué me refiero antes de entrar en materia:


Si nos detenemos en el núcleo de la obra tras verla en movimiento, lo verdaderamente fascinante no es la danza en sí, sino la insumisión. Acostumbradas a una historia del arte donde el cuerpo de la mujer ha sido habitualmente relegado al papel de objeto estético, frágil y complaciente, la figura de Mary Wigman irrumpe en estas páginas como un auténtico mazazo. Ella se niega en rotundo a ser el adorno grácil que la sociedad de su tiempo esperaba ver sobre un escenario.

viernes, 19 de junio de 2026

Kafka en la orilla 海辺のカフカ - Haruki Murakami 村上 春樹

En Kafka en la orilla (海辺のカフカ), Haruki Murakami (村上 春樹) nos lanza a un viaje onírico donde dos destinos discurren en paralelo y de forma irremediable. Por un lado, acompañamos la huida de Kafka Tamura, un joven de quince años que escapa de casa para evitar que se cumpla una oscura y aterradora profecía familiar. Por el otro, seguimos los pasos del señor Nakata, un anciano entrañable que, tras un extraño incidente en su niñez, perdió la memoria pero ganó la insólita habilidad de hablar con los gatos. Entre lluvias de peces, proxenetas surrealistas y bosques que esconden los rincones más profundos del subconsciente, la novela teje un laberinto fascinante. Pero, ante este rompecabezas, es inevitable preguntarse: ¿qué misterios encierra el nombre de Kafka?, ¿por qué elegir precisamente ese alias para huir? y, sobre todo, ¿quién es esa voz que le habla constantemente en su interior?

Los hilos del subconsciente: Edipo, Kafka y el Cuervo

Para desentrañar el viaje del protagonista, hay que detenerse en las fascinantes peculiaridades que envuelven su identidad, su destino y las propias obsesiones del autor:

  • El peso involuntario de Edipo: Aunque toda la novela orbita alrededor de la profecía edípica, Murakami ha confesado que no fue algo premeditado. Su intención inicial era, simplemente, escribir la historia de un chico que huye de un padre siniestro para buscar a su madre. El paralelismo con la tragedia griega emergió de forma natural de su teclado, demostrando que todas las historias humanas beben de un mismo embalse mitológico universal.
  • El eco de Franz Kafka: El protagonista escoge el alias "Kafka", y la elección

domingo, 14 de junio de 2026

The yakuza wives 極道のおんなたち Gokudō no Onnatachi - Hideo Gosha 五社 英雄

El auténtico poder del clan: Un reparto que trasciende el guion

Si hay un motivo ineludible por el que Gokudō no Onnatachi merece ser analizada hoy, es por la fuerza arrolladora de su elenco femenino, auténtico motor de la cinta. Shima Iwashita, en la piel de Tamaki Awazu, nos regala un ejercicio magistral de contención y magnetismo; con una mirada gélida y una presencia imponente, logra transmitir la complejidad de una mujer dispuesta a sostener el entramado criminal en representación de su esposo, que está en prisión. A su lado, Rino Katase como Makoto Ike, junto a actrices de la talla de Murasaki Fujima o Akiko Kana, construyen personajes llenos de aristas y fiereza. Es este talento desbordante el que eleva la película, regalando una dignidad y un carisma que eclipsan por completo al reparto masculino y salvan la obra de las propias limitaciones de la dirección.

La mirada caduca de Gosha: El falso espejismo del poder

Sin embargo, este despliegue interpretativo choca frontalmente con la óptica de Hideo Gosha, evidenciando que su cine ha envejecido francamente mal. Aunque

jueves, 11 de junio de 2026

Venganza, de Yoko Ogawa 小川 洋子 : relatos oscuros rescatados de la estantería


Lo bueno de ponerme a ordenar la biblioteca es que, de vez en cuando, me reencuentro con algunas lecturas que en su día se quedaron sin reseñar. Así ha sido con Venganza (寡黙な死骸 みだらな弔い, Kamoku na shigai, midara na tomurai)  de Yoko Ogawa, una obra que rescato ahora, un poco tarde, para seguir completando mi recorrido por los libros que tengo de la autora. Quienes sigan de cerca sus obras recordarán la sutil tensión psicológica que ya analicé en El embarazo de mi hermana, la atmósfera tan particular que envolvía los días en La residencia de estudiantes o la delicadeza matemática de La fórmula preferida del profesor. Sin embargo, en esta ocasión, Ogawa da un paso más hacia lo abiertamente macabro a través de una colección de relatos que esconden mucho más de lo que parece a simple vista.

Lo que a primera vista parece un libro de once cuentos independientes, pronto se revela como un ingenioso rompecabezas. Ogawa tiene una forma muy sutil de ir conectando las historias. Un personaje secundario de un relato se convierte en el protagonista del siguiente, un escenario reaparece cuando menos lo esperas, o un pequeño detalle, como una extraña plantación de zanahorias con forma humana o un tigre de Bengala, sirve de hilo conductor. Me gustó mucho ir descubriendo esas conexiones y ese juego de espejos que la autora propone.

domingo, 7 de junio de 2026

La chica de Kyushu (Kiri no Hata / 霧の旗) - Seicho Matsumoto y Yoji Yamada: Cuando la película supera al libro


Puro noir japonés para la entrada de hoy y, para qué engañarnos, vengo con bastantes ganas de desahogarme. Voy a hablar de la novela La chica de Kyushu del maestro Seicho Matsumoto (松本清張), con traducción de Marina Bornas, y de su fantástica adaptación al cine de 1965, dirigida por Yoji Yamada (山田洋次). Una historia descarnada sobre clases sociales, justicia y venganza que, sin embargo, me ha dejado impresiones muy distintas según el formato.

El título: El vicio de destrozar la obra original

Empecemos por lo que más me repatea: la manía de las editoriales en España de inventarse títulos buscando el gancho comercial. Hacen siempre lo mismo (solo hay que recordar el reciente caso de Mantequilla de Asako Yuzuki), y aquí se han vuelto a lucir.

El título que le dio Matsumoto, y que la película sí respeta, es Kiri no Hata (霧 de la niebla / 旗 de la bandera), que se traduce como "La bandera en la niebla". Quien tiene interés por el idioma, se interesa por la obra original y busca acercarse a su verdadera esencia. En la historia, la "niebla" es esa burocracia fría y el sistema clasista de Tokio, y la "bandera" es Kiriko, la protagonista, pidiendo auxilio donde nadie quiere mirar. ¿A qué viene llamarlo "La chica de Kyushu"? Le quitan toda la poesía y el misterio psicológico de un plumazo.

martes, 26 de mayo de 2026

Una prisión sin rejas: Memorias del subsuelo (Записки из подполья) Fiódor Dostoievski (Фёдор Достоевский) | Traducción de Fernando Otero Macías


Rincón de intensidad y calidez: Dostoievski, chocolate y mi compañero de mundo


Tenía muchas ganas de empezar con los clásicos heredados de Dostoievski que guardo en casa, pero mi lectura de Memorias del subsuelo ha sido una auténtica sorpresa, y no precisamente para bien. Iba con la expectativa de encontrar un relato sobre una prisión real, el reflejo físico del cautiverio en Siberia que sufrió el autor, pero me topé con algo mucho más asfixiante: una cárcel mental y metafórica construida a base de aislamiento y resentimiento.

El protagonista de esta novela corta es un ser mezquino y contradictorio. Es imposible empatizar con su absoluta ruindad, algo que queda patente en la relación de absurda tiranía que mantiene con su propio criado. Según avanzaban las páginas, ha terminado despertando en mí una verdadera sensación de desprecio y asco.

Resulta escalofriante pensar que la obra fue escrita en 1864 y ver cómo resuenan hoy ciertas actitudes. Hay una escena durante una cena de antiguos compañeros donde uno de esos «señoritos» alardea de tener derecho sobre las vírgenes de sus tierras; un comentario que resulta brutal leer hoy en día. Lo peor es que terminan la celebración yendo a un prostíbulo con total naturalidad. Es una forma de violencia machista que, a pesar de las diferencias de sociedad y de época, sigue tristemente normalizada en muchas de las juergas varoniles actuales.

El contraste de tanta miseria se vuelve aún más nítido al recordar las calles de San Petersburgo; resulta impactante ver esa Avenida Nevski imponente, monumental y majestuosa que un día caminé, convertida aquí en el escenario de las humillaciones más ridículas y patéticas de este personaje.

Quizá para entender la capacidad del autor de sumergirnos en esta asfixia haya que recordar que él mismo conoció el terror psicológico más extremo: llegó a estar frente a un pelotón de fusilamiento con los ojos vendados, indultado en el último segundo. Esa experiencia sin duda curtió su habilidad para crear mentes al límite.

No ha sido una lectura grata, pero quizás ahí resida su brutal mérito: lograr transmitir la repulsión de un subsuelo puramente psicológico.

Fiódor M. Dostoievski

viernes, 15 de mayo de 2026

Mantequilla (バター) – Asako Yuzuki (柚木 麻子): El peso del juicio y el derecho a ocupar espacio


He terminado de leer Mantequilla, de Asako Yuzuki, y me ha dejado una sensación agridulce. Como vegetariana, toda esa exaltación de las grasas animales me resultó bastante ajena, pero lo que de verdad me atrapó no fue la comida, sino la forma en que la autora disecciona la presión social sobre las mujeres.

Lo más sugerente de la novela es que, más allá del caso criminal que la inspira, termina hablando de algo muy reconocible: la exigencia de encajar, también en lo físico, dentro de una idea muy concreta de feminidad. Inspirada en el caso real de Kanae Kijima, conocida mediáticamente como la asesina de konkatsu —término japonés que alude a la búsqueda de pareja con intención de casarse—, Mantequilla convierte el escándalo en una reflexión afilada sobre deseo, apariencia y castigo social. Traducida por Yoko Ogihara y Fernando Cordobés, la novela va mucho más allá del morbo del caso y se adentra en un territorio mucho más incómodo: el del juicio constante.

También me ha interesado especialmente la evolución de Rika, la periodista, sometida una y otra vez a la mirada de los demás. En el ámbito laboral, el respeto parece depender de la talla, y conforme su cuerpo deja de encajar en la norma, el trato de sus compañeros se vuelve más frío, más condescendiente y, en ocasiones, abiertamente cruel. En lo personal, su relación con Keiko es de lo más auténtico del libro, mientras que el vínculo con Makoto transmite una soledad extraña, esa que a veces también se siente estando acompañada.

En definitiva, Mantequilla es una novela incómoda porque no solo habla de un crimen, sino del castigo social que recae sobre las mujeres que no se ajustan a lo esperado. Asako Yuzuki deja claro que el verdadero conflicto no está en lo que comemos, sino en el derecho a ocupar espacio sin tener que pedir permiso.

Asako Yuzuki

jueves, 2 de abril de 2026

El arte de lo cotidiano y lo irreal: Sauce ciego, mujer dormida - めくらやなぎと眠る女 - Haruki Murakami - 村上 春樹

Leer a Murakami en distancias cortas es una experiencia casi hipnótica. Si bien sus novelas suelen llevarnos por laberintos extensos, esta antología funciona como una galería de instantáneas donde lo fantástico se filtra en las grietas de la rutina más absoluta.

En estos relatos, el autor nos sumerge en esa vigilia donde no sabemos muy bien si lo que ocurre es real o una proyección del subconsciente. Lo que hace que esta obra sea especial es su capacidad para hacernos sentir acompañadas en nuestras propias extrañezas. Esta reseña la tenía en el borrador y ya merecía ver la luz.

Curiosidades antes de empezar: Un laberinto de ediciones

Algo que me parece fascinante y que debéis saber es que este libro, tal y como lo tenemos en las manos, es una joya bibliográfica particular:

  • En Japón: No existe una recopilación con este orden exacto; los cuentos se publicaron dispersos en revistas desde 1981 (Sauce ciego, mujer dormida), 1983 (La luciérnaga), 1996 (Conitos) hasta 2005 (El mono de Shinagawa). 
  • En España: La edición Tusquets sigue la antología internacional de 2006 que Murakami describe como un mosaico de "bocetos" escritos durante casi veinticinco años. Esta amplitud cronológica nos deja ver, en miniatura, cómo su estilo se depura sin perder esa grieta por donde se cuela lo fantástico en lo cotidiano. Y como en toda su obra, la música, ese jazz y rock melancólico, se cuela como banda sonora de sus soledades. La traducción del japonés corre a cargo de la gran Lourdes Porta; la del prólogo inglés, Jordi Beltrán.

Guía de relatos (Edición Tusquets)

martes, 24 de marzo de 2026

Guardiana 守娘 (Shǒu Niáng) – Nownow (鬧鬧) - Belleza y horror social

Cómic taiwanés ilustrado por Nownow, publicado por Dala Publishing Company (大辣出版) en 2018 y editado ahora en España por Planeta Cómic. Mención honorífica en los Golden Comic Awards 2019.

Adentrarse en las páginas de Guardiana (cuyo título original en chino es 守娘,  Shou Niáng) es, de entrada, un ejercicio de fascinación visual. Pero tras la delicadeza del trazo de su autora, Nownow (鬧鬧), se esconde un relato demoledor sobre la supervivencia femenina en el Taiwán de principios del siglo XX. Como lectora, la obra me ha golpeado por su capacidad para retratar una sociedad donde nacer mujer era, esencialmente, una sentencia de muerte o de servidumbre.

Un escenario de violencia machista estructural

La ambientación histórica bajo la herencia de la dinastía Qing no es solo un decorado: es una cárcel de seda. En esta época, la mujer carecía de cualquier entidad propia. Su valor se reducía a tres caminos impuestos por un sistema que las anulaba: casarse, servir o ser prostituida.

jueves, 5 de marzo de 2026

"El amante polaco", de Elena Poniatowska. Un viaje apasionante entre la historia y la memoria



¿Es posible que el destino de una nación entera dependa de un amor no correspondido? El amante polaco no es solo una novela histórica; es una crónica descarnada y brillante sobre Stanisław Poniatowski, el último rey de una Polonia que fue devorada por sus vecinos, y la reconstrucción personal de su descendiente, la gran Elena Poniatowska. A través de sus páginas, viajamos de los lujosos y fríos palacios de San Petersburgo al México vibrante y caótico del siglo XX, descubriendo que la historia de los reyes es, en realidad, la historia de las fragilidades humanas.

Una anécdota del destino

Os contaré un secreto sobre cómo este libro llegó a mis manos: fue fruto de una salida airosa. Hace dos años, lo compré para regalárselo a uno de mis primos, con los que tenemos la costumbre de juntarnos en Navidad para intercambiar libros. Al ver su cara de desconcierto (y esa ceja levantada), me hice la disimulada. "¡Ay, qué tonta! Me he equivocado, este es para mí", le dije, y le cambié el libro de Elena por unas Crónicas marcianas de Bradbury que me acababan de regalar a mí. Él se fue feliz con sus marcianos y yo me quedé con el polaco. El año pasado por fin lo saqué de la estantería... y me apasionó.

Un amor real y una tragedia política

jueves, 26 de febrero de 2026

Pechos y huevos 乳と卵 de Mieko Kawakami 川上未映子


Hay libros que llegan con fama de “gran novela feminista del momento” y una se acerca con cierta desconfianza. Con Pechos y huevos me ha pasado algo distinto: más que un eslogan, me he encontrado con tres mujeres muy concretas, muy frágiles y muy tercas, que me han acompañado varios días después de cerrar el libro.

Cierro sus páginas y me queda una sensación difícil de nombrar. Es uno de esos libros que se te quedan dentro, dándole vueltas a la cabeza, como si aún no quisieran soltarte. Me ha removido y, a ratos, me ha dolido, pero también me ha hecho pensar en todo lo que todavía callamos las mujeres, aquí y allí.

Un viaje en el tiempo (y en el espacio)

Lo primero que me impactó fue la distancia cultural. Al leer sobre Natsu, Makiko y Midoriko, me venían imágenes de una España de hace sesenta años. Si quitamos el paisaje urbano de Osaka y los Snack Bars, lo que queda es una soledad parecida: mujeres que sobreviven como pueden, con trabajos precarios y pocas manos que las sostengan.

No me ha sorprendido la rigidez de la sociedad japonesa. La falta de ayudas públicas, el miedo al estigma, y sobre todo, el orgullo de Makiko, que prefiere hundirse antes que pedir ayuda. Es un retrato honesto —y doloroso— de un sistema que parece moderno solo en apariencia.

Los Snack Bars: El escenario de la precariedad