Hay libros que se leen y libros que se viven. Hoy toca asomarse a la honestidad brutal de David Foster Wallace Elegir a Wallace para esta reseña no es solo hablar de literatura: es asomarse a un precipicio. Su obra, y especialmente esta joya titulada "Hablemos de langostas" (en la impecable traducción de Javier Calvo para Random House ), es el testamento de una de las mentes más brillantes —y más atormentadas— de nuestro tiempo. El hombre detrás de la bandana David Foster Wallace no fue simplemente un escritor brillante, sino un náufrago de su propia hiperlucidez que intentó, durante toda su carrera, construir un puente hacia los demás a través de la palabra. Vivía en una búsqueda constante de la honestidad en una cultura que él percibía como anestesiada por el consumo vacío. Para él, su propia cabeza no era un lugar tranquilo donde descansar, sino una televisión encendida a todo volumen que no podía apagar. Esa mente le obligaba a analizarlo todo, desde el gesto ...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
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