Aquel librero que se toma libertades poniéndome volúmenes en la mano —y a quien nunca me atrevo a llevarle la contraria— me hizo una encerrona con Kokoro (心), de Natsume Soseki, editado por Gredos y con traducción de Carlos Rubio . Al ver el libro, miré al tipo y pensé que pretendía que empezase a leer una enciclopedia. Era un tomo de pasta dura, numerado, de una colección universal y con una edición francamente fea. Aun así, me lo llevé a casa. Cuando me puse con él, lo cierto es que no pude parar. Y, cómo no, lloré; en realidad, estuve moqueando un buen rato. No diré en qué momento para no estropear la historia a quienes no la hayan leído, pero las que sí lo hicieron sabrán perfectamente a qué me refiero (o no, tal vez nadie más haya llorado, aunque seguro que sí). Libro que me gusta, autor que exprimo (lo dejo sin sangre). Así que recibí con muchísima alegría la publicación de Botchan (坊っちゃん) en 2009 de la mano de la editorial Impedimenta, una alegría que continuó con Sanshiro ...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
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