Como la vida misma. Terrorista, caza, tortura, ejecución. Para qué vamos a disfrazar las cosas, hay que llamarlas por su nombre, esto es realmente lo que nos cuenta Kathryn Bigelow y explicando muy bien cómo se las gasta la CIA en sus cárceles secretas. El inicio es realmente magnífico, muy emotivo: silencio, no hay música, pantalla en negro, una operadora de emergencias intenta tranquilizar a una mujer que está en una de las torres gemelas, le promete que va a llegar la ayuda. Nos pone en situación (hubo más de 3000 muertos), pero la directora de la película va más allá, lo siguiente es, la tortura, esto es demoledor, ahora, ¿quiénes son los terroristas, los malos?, ¿vale todo?. De todas formas, no nos confundamos, es una tortura suave, a pesar de las barbaridades que les hacen, los torturados acababan con buen aspecto. Bigelow volverá a conseguir unos cuantos Oscar , y a Jessica Chastain, su protagonista, habrá que darle el de mejor actriz, esta pelirroja nos enamora y quere...