Tan poca vida fue publicado en 2015 en Estados Unidos (en España al año siguiente) y, desde un principio, las buenas críticas y los premios se fueron sucediendo. Sin embargo, leer algunas reseñas debatiendo si es una historia dura, muy dura, sumado a mi sospecha de que los personajes femeninos brillaban por su ausencia, me echaron para atrás; no tenía ninguna gana de que me abrieran las entrañas y, desde luego, prefiero las historias feministas. El año de su publicación, le regalé el libro a un amigo que lee todo cuanto le pones en la mano. Cuando lo terminó me dijo: «Está muy bien, pero es una historia dura, dura. ¿Por qué no la lees?». Le contesté que no me apetecía. Hasta ahora, porque siempre me acordaba del libro al que parecía que le tenía miedo. Acabo su lectura el 31 de octubre de 2020. Aún no ha amanecido, cojo en mis manos este gran libro, 1008 páginas y bastante más de un kilo de peso. El último capítulo es muy sentimental, sobre todo por el personaje que nos ha...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
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