
Takeshi Kitano se dio a conocer mundialmente con Hana-bi (1997), una película desgarradora donde las haya. Fue entonces cuando muchos descubrimos, con sorpresa, que él era el rostro detrás de "Humor amarillo" (Fūun! Takeshi Jō), aquel estrambótico programa que popularizó Telecinco en los años noventa.
Después del éxito de Hana-bi, comenzamos a revisar sus películas anteriores y a seguir de cerca su carrera posterior. Su fama como director y actor en el género de yakuzas fue meteórica; se convirtió, en el sentido más estricto del término, en un auténtico "director de culto". Sin embargo, ni corto ni perezoso, Kitano decidió dar un giro de timón y rodar tres películas muy personales y autorreferenciales. Para muchos, supusieron una bofetada al mundo del arte; para mí, conforman una obra fascinante.
En una entrevista concedida al periodista Luciano Monteagudo para Página/12, el propio Kitano resumía magníficamente el propósito de esta trilogía: «Son tres películas que tratan acerca de tres actividades a las que he estado y estoy vinculado».
Según explicaba el director, la primera de ellas, Takeshi's, se acerca a un comediante de gran éxito que sufre pesadillas recurrentes con fantasmas de su pasado: su exnovia, antiguos colegas de profesión y personas que conoció en sus comienzos y quedaron perdidas en el camino. Estas figuras reaparecen en sus sueños como representaciones simbólicas. «Por eso pienso que esas pesadillas que mi personaje tiene en la película representan una suerte de sentimiento de culpa que ese comediante tiene en su carrera», apuntaba.
La segunda entrega, Glory to the Filmmaker (Kantoku · Banzai!), gira en torno a un director de cine obsesionado con alcanzar el éxito, pero que encadena un fracaso tras otro con cada nueva obra. Cuanto más se esfuerza por lograrlo, menos repercusión obtiene. El protagonista es ese tipo de cineasta convencido de tener más talento que sus compañeros y de su habilidad para hacer buenas películas, aunque ninguna consiga interesar al público. Algo que, como el propio Kitano confesaba, «muchas veces me ha pasado a mí».
Finalmente, con Aquiles y la tortuga (Akiresu to kame), el protagonista sigue convencido de su genio, pero el resto del mundo no le da la razón. La hermosa conclusión del filme es que el mero hecho de estar involucrado en el proceso de creación es, en sí mismo, un momento de plenitud en la vida del artista. Da igual si se alcanza el éxito o si la crítica te adora; lo verdaderamente irrelevante es todo lo ajeno a la creación en sí. La alegría reside en el proceso de la obra, no en la repercusión ni en cómo uno es visto por los demás, sino en cómo el artista se ve a sí mismo.
Solo un genio como Takeshi Kitano podría atreverse a hacer algo así. Para desgranar mejor esta etapa, he decidido dividir mi análisis y dedicar una entrada individual a cada una de las cintas. Podéis leerlas a continuación:
15 de abril de 2009: Reseña de Takeshi's
16 de abril de 2009: Reseña de Glory to the Filmmaker
17 de abril de 2009: Reseña de Aquiles y la tortuga
Comentarios
Hana-bi es excelente, pero tienes que ver Zatoichi, de seguro te va a encantar. Ando medio triste con esto que está pasando en Japón; buscando algo de información me deparé con tu blog. Felicitaciones por el espacio, luego le echo un mejor vistazo.
Manolo.
Bienvenido. Sobre lo que está ocurriendo en Japón es terrible, es un pueblo que ha sufrido mucho y que creo seguirá por un tiempo así, espero que no aumente el sufrimiento a causa de las centrales nucleares.
En cuanto a Takeshi Kitano, tengo que decirte que sí he visto Zatoichi, así como todo lo que dirigió, además, como buena friki, tengo todas sus películas e intento hacerme también con las que trabaja como actor, esto ya es más complicado, este hombre me tiene a mal traer.
Entre una cosa y otra aún no hice las entradas de las películas, un año de estos caerán.
Saludos y gracias por molestarte en hacer un comentario,
Bara
yo también soy medio friki así que te entiendo. Recuerdo un comercial de café con él que pasaban por la tv. Aquí te dejo uno de Panasonic (mejor que el de café), con respecto a Zatoichi, aunque quizá ya lo has visto.
Tu perro me recuerda a la mía que dejé en Lima: Ganja. No había reparado en la foto la primera vez.
Voy viendo tu blog mientras trabajo.
http://www.youtube.com/watch?v=cp3m5nyiP7M&feature=related
te juro q no es virus ni nada por el estilo.
Guardaré el vídeo para la colección,
gracias.
Saludos