Este fin de semana viajé a Asturias, concretamente a Avilés. El Centro Niemeyer organizó dos días de puertas abiertas y pude verlo por dentro, hasta sus mismísimas tripas. Cualquier excusa es buena para visitar la cornisa cantábrica; no hace mucho que estuve por aquí, y esta ocasión no pudo ser más satisfactoria. Las fotografías las hice con el teléfono, así que os pido que no seáis muy críticos.
Oscar Niemeyer fue galardonado en 1989 con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En agradecimiento, coincidiendo con el 25.º aniversario de los premios, el arquitecto donó este proyecto a la Fundación que le otorgó el galardón.
Tras algunas tensiones políticas en Asturias entre el PSOE y el PP, se decidió que su ubicación final sería Avilés, contando con el beneplácito del propio arquitecto. Las obras comenzaron en 2008. Hoy en día ya no hay críticas; creo que todas las fuerzas políticas apoyan este proyecto, lo sienten como propio y reconocen su importancia para la comarca.
La inauguración del Centro Niemeyer está prevista para el 15 de diciembre de este año, coincidiendo con el cumpleaños de Oscar Niemeyer, que celebrará sus 103 años. No obstante, el centro no alcanzará su pleno rendimiento hasta la próxima primavera.

Esta ciudad, Avilés, es pequeñita y no llega a los cien mil habitantes. En su momento fue una villa pesquera (no me remonto más atrás, aunque tiene mucha historia). En los años cincuenta llegó su industrialización de la mano de ENSIDESA. Ahora la ciudad está evolucionando y dejando atrás la industria. No del todo, pues siguen existiendo importantes empresas con una gran producción (ArcelorMittal, Saint-Gobain, Alcoa...), pero las reconversiones industriales han hecho estragos. Así que ahora las miradas están puestas en otra parte: en la cultura y el ocio.
La inauguración del Centro Niemeyer está prevista para el 15 de diciembre de este año, coincidiendo con el cumpleaños de Oscar Niemeyer, que celebrará sus 103 años. No obstante, el centro no alcanzará su pleno rendimiento hasta la próxima primavera.He seguido este proyecto desde sus inicios, por lo que me resultó muy emocionante realizar esta visita y ver el hormigón, los cables, las vigas, las tripas...
Cabe destacar el blanco de la cúpula, que resulta magnífico.
Además de visitar las obras, paseé por el casco histórico de Avilés y por su puerto; en realidad, por toda la ciudad.
Si visitáis Avilés, llevaos el portátil. Hay zona wifi gratis en las calles del centro (a ver si aprenden muchas otras ciudades), y la gente, al igual que en el resto de Asturias, es muy acogedora,


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