The Housemaid (2010) se paseó por multitud de festivales de cine, desde Cannes hasta Manila, pasando por Sitges, vendida a bombo y platillo como el remake de la excelente obra maestra homónima que Kim Ki-young dirigió en 1960 . Sin embargo, si nos acercamos a ella buscando una réplica de aquella atmósfera asfixiante, nos llevaremos una sorpresa: en realidad, apenas se parecen. Tienen en común el punto de partida: una joven entra a trabajar como asistenta en una casa adinerada, se queda embarazada del jefe de la familia y poco más. Si Im Sang-Soo hubiera elegido un título diferente, los admiradores de la cinta de Kim Ki-young se lo habríamos agradecido enormemente, evitando comparaciones innecesarias. Todo esto no significa que la película de Im Sang-Soo no sea buena. Al contrario, resulta una cinta muy entretenida que nos ofrece su propia visión de las clases sociales, con una caracterización de personajes muy lograda y una factura técnica absolutamente impecable. La historia sigue...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
Reseñas profundas con mirada personal. ¡Sígueme!