Kazuo Ishiguro es, a ojos del gran público, el autor japonés por excelencia (en competencia directa con Haruki Murakami ) de las últimas décadas, a pesar de que es británico habiendo llegado a Inglaterra con apenas cinco años procedente de Nagasaki, ciudad protagonista de nuestra historia. Su Japón literario está construido a base de retazos, historias prestadas y mucha imaginación. Quizás por eso, su primera novela, Pálida luz de las colinas (1982), es precisamente un tratado magistral sobre lo engañosa y escurridiza que puede llegar a ser la memoria. La historia nos presenta a Etsuko , una mujer de mediana edad afincada en Inglaterra que, tras el trágico suicidio de su hija mayor, Keiko , intenta lidiar con la culpa remontándose a sus recuerdos de la Nagasaki de posguerra. Allí, la narración se centra en su extraña amistad con Sachiko , una mujer inestable y egoísta que planea huir a América con un extranjero, y su atormentada hija, Mariko . Como lectora ...
Crítica cultural:
literatura, sociedad y mucho cine japonés.
Reseñas profundas con mirada personal. ¡Sígueme!