La tercera película que Kenzaburo Oe (大江健三郎) menciona en su obra Renacimiento es A Quiet Life (Shizukana seikatsu, que podríamos traducir como Una vida tranquila). Estrenada en 1995, apenas dos años antes del trágico suicidio de su director, Juzo Itami (伊丹十三), la cinta es una rareza fascinante en su filmografía: se trata de la única película que dirigió basándose en un material ajeno en lugar de en un guion original propio.
La historia adapta la novela homónima de Oe publicada en 1990 (la cual, en efecto, es muy difícil de encontrar editada en España). El vínculo entre ambos creadores era sumamente estrecho, ya que Itami y Oe fueron compañeros de instituto y, más tarde, cuñados. De hecho, ambos trabajaron codo con codo en la adaptación de este guion. Si eres lectora habitual de Kenzaburo Oe, esta película te cautivará; captura a la perfección la esencia de su literatura. Pocos autores han expuesto su vida personal de una forma tan cruda y sincera, y en esta cinta, sencillamente, nos creemos todo lo que nos cuentan.
El prodigio detrás de la música Uno de los aspectos más emotivos y curiosos de la película es su banda sonora. La música fue compuesta íntegramente por Hikari Oe, el famoso hijo de Kenzaburo en quien se basa el personaje de Iyo. Hikari, que nació con una hernia cerebral, demostró desde pequeño un talento asombroso para la composición. Que él mismo ponga la música a una película que retrata a su propio álter ego le otorga a la obra una capa metanarrativa y personal inigualable.
En cuanto al reparto, nos volvemos a encontrar con Tsutomu Yamazaki (山崎努) interpretando al «escritor» (un evidente reflejo del propio Oe), un personaje inmerso en una profunda depresión que decide viajar a Australia durante ocho meses junto a su esposa para intentar recuperarse. En la casa de Japón se quedarán sus tres hijos, siendo la joven Ma-chan (Hinako Saeki / 佐伯日菜子) la encargada de cuidar del hogar y, muy especialmente, de Iyo (Atsuro Watabe / 渡部篤郎), su hermano mayor con discapacidad y un talento musical innato.
Como apunte adicional, Nobuko Miyamoto (宮本信子), actriz habitual y esposa de Itami en la vida real, interpreta aquí un papel secundario como amiga de la familia.
La película, narrada desde la perspectiva ingenua pero responsable de Ma-chan, nos va desgranando la dinámica real de cada miembro. El hogar es un refugio tranquilo y la vida transcurre sin grandes sobresaltos... hasta que toman la decisión de llevar a Iyo a clases de natación. Es entonces cuando la apacible normalidad de la casa comienza a desmoronarse con la llegada de Arai (Masayuki Imai / 今井雅之), el monitor de piscina. Aunque Itami es mundialmente conocido por comedias ágiles y satíricas como Tampopo, aquí demuestra un pulso magistral para el drama familiar íntimo.
En definitiva, es una obra sincera y conmovedora. Una película a la que, si tuviera que puntuarla, sin duda le daría un sobresaliente.
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| Juzo Itami |


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