Ha sido la buena noticia del día, pero también ha sido muy triste. Iwao Hakamada ha sido liberado hoy después de 46 años en el corredor de la muerte japonés. Ha sido triste porque precisamente han tenido que pasar 46 años para que esto ocurriera. Cuando pocos meses después de esa condena, uno de los jueces implicados en el caso, Kumamoto Norimichi, dijo que se había condenado a un inocente. Próximamente habrá un nuevo juicio.
Creo sinceramente que este tercer volumen lo escribió el primo de Murakami . Hubo momentos durante la lectura en los que se me iba la imaginación y fantaseaba con encontrar un pueblo abandonado con su cementerio, solo para tirar el libro contra un muro y mandar a freír espárragos a Aomame y a Tengo . Pero tener un blog te impone ciertas obligaciones: si quieres hablar de los libros que vas devorando, tienes que terminarlos. Además, en el fondo, yo seguía leyendo con la esperanza de emocionarme o, al menos, de sorprenderme un poco. Ni hubo emoción, ni hubo sorpresa. Ya decía yo desde el principio que tanto marketing no presagiaba nada bueno. Sigo sin entender esta estrategia de la editorial y del autor (tres libros publicados en dos tochos con meses de diferencia); la única explicación lógica es la puramente comercial. Como pitonisa no tengo precio. Recuerdo lo que dijo Murakami cuando vino a España a charlar sobre esta novela: afirmó que era la más ambiciosa de su carrera como escritor...

Comentarios
¡Saludos y un abrazo!
Sonia
Sí somos una especie difícil de entender.
Este caso es terrible, hay sistemas judiciales que son para echarles a comer aparte y el japonés es uno de ellos.
Besos,
Bara