La eterna candidata y el Nobel que no fue Joyce Carol Oates es toda una institución literaria. Esta neoyorquina, nacida en 1938 y con más de cien publicaciones a sus espaldas, es profesora en la Universidad de Princeton y se encarga de lidiar con las cosas terrenales tras haberse vuelto a casar hace un año con un señor bastante mandón (dicho por ella misma). Mi acercamiento a esta novela tuvo mucho que ver con los premios Nobel de aquel año. Yo estaba atenta a las quinielas, esperando que premiaran a algún escritor desconocido de nombre impronunciable, como el keniata Ngugi wa Thiong'o , el coreano Ko Un o el sirio Adonis . Al final, mira tú por dónde, se lo dieron a Mario Vargas Llosa . Dejando a un lado el trabajo de su representante, me alegré; aunque es un tipo presumido y de derechas (dos cualidades que no me gustan nada), me encanta cómo escribe y en cualquier momento intimaremos con El sueño del celta . Pero volviendo a Oates , ella es la eterna candidata al Nobel. Como ...
Crítica cultural:
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