Los pilares de la tierra - Ken Follett
Ficha de lectura:
Formato: Edición de bolsillo.
Extensión: 1359 páginas.
Traducción: Rosalía Vázquez.
El libro es grande, verdaderamente monumental. Cuando una se enfrenta a sus casi 1400 páginas, es inevitable sentir cierto respeto inicial. Sin embargo, como lectora, pronto descubrí que estamos ante una novela absolutamente apasionante. Una vez que te sumerges en la historia, la necesidad de saber qué va a ocurrir a continuación te atrapa durante días; es de esas lecturas que lamentas terminar.
Un tapiz histórico fascinante
La trama se desarrolla en la Inglaterra del siglo XII, enmarcada en el turbulento período histórico conocido como la "Anarquía inglesa". En medio de la inestabilidad política y los estragos de la guerra civil, Follett teje una red de intrigas donde se entrelazan amoríos, asesinatos, envidias y una cruda violencia machista e institucional que refleja sin filtros la dureza de la época.
El epicentro de la novela es el priorato de Kingsbridge. Aunque es un lugar ficticio, el autor recrea la atmósfera medieval tan magníficamente que casi puedes sentir el frío de sus muros y el barro de sus calles.
Los cimientos de la historia
El hilo conductor que vertebra toda la obra es el sueño de erigir una gran catedral. A través de este proyecto colosal, acompañamos a personajes inolvidables:
El prior Philip: Como cabeza de Kingsbridge, es una figura central. Actúa como el pilar moral de la comunidad, posicionándose siempre como el gran aliado de "los buenos" frente a la corrupción y la tiranía de los nobles.
Tom Builder: El maestro constructor (el equivalente a los arquitectos de hoy, un oficio que se aprendía a base de esfuerzo y talento). Su trayectoria vital es desgarradora: tras enviudar trágicamente de su esposa Agnes y verse forzado a abandonar a su hijo recién nacido, Jonathan (criado finalmente por el prior), rehace su vida junto a sus hijos Alfred y Martha, su nueva esposa Ellen, y el brillante hijo de esta, Jack Jackson.
El legado arquitectónico: Será precisamente el joven Jack quien, recogiendo el testigo, logre finalizar la magna obra, dando a luz a la primera catedral gótica de Inglaterra.
Lenguaje actual para sentimientos eternos
Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo maneja los detalles técnicos de la arquitectura. Están explicados con tanta claridad y en pequeñas dosis que, para las ignorantes en la materia, no solo no resultan aburridos, sino que convierten la edificación del templo en una aventura fascinante.
Follett nos cuenta una historia antigua utilizando una narrativa muy actual. Gracias a ello, conectamos íntimamente con el brutal sometimiento de los siervos y su sufrimiento, pero también con sus momentos de amor y alegría, demostrando que los sentimientos humanos son de todas las épocas. Esta excelente novela, por supuesto, es de lectura obligada.
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ACTUALIZACIÓN: En el verano de 2025, durante mi ruta de un mes por Gran Bretaña e Irlanda, tuve la inmensa suerte de visitar la catedral de Salisbury. Dicen que este templo, con su imponente aguja elevándose hacia el cielo, fue la gran inspiración de Ken Follett para imaginar Kingsbridge. Tras haber leído la novela, pasear por allí te hace mirar las piedras de otra manera, comprendiendo el titánico esfuerzo que suponía para aquellos maestros levantar semejantes maravillas.
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