Ficha de lectura:
Formato: Tapa dura (1ª edición).
Extensión: 1179 páginas.
Se nos vende esta obra como la gran continuación de Los pilares de la tierra, pero, como lectora, discrepo profundamente. Lo único que tiene en común con su predecesora es el escenario (la ciudad de Kingsbridge), los temas recurrentes de ambición y poder frente a los siervos, y el hecho de que los protagonistas son descendientes de los personajes originales, doscientos años después. Nada más.
Un formato poco amable
Antes de entrar en la historia, hay que hablar del formato. Es una novela extremadamente voluminosa. Con sus casi 1200 páginas en la primera edición, resulta un libro pesadísimo. Si eres de las que tiene la costumbre de salir a leer al parque, o de aprovechar el trayecto en autobús o tren para ir al trabajo, olvídalo. Es un tomo muy incómodo de transportar e, incluso, pesado para sostenerlo leyendo tranquilamente en casa.
Caris y el "culebrón" medieval
La novela cuenta con un elenco inmenso de personajes a los que les ocurren demasiadas cosas, pero me centraré en una de sus protagonistas principales: Caris.
En un principio, se nos presenta como un personaje femenino muy interesante: una mujer independiente que tiene claro que no quiere casarse para evitar depender de un hombre. Sin embargo, las circunstancias (y el guion) la obligan a meterse a monja para huir de una injusta condena a muerte por brujería. Años más tarde colgará los hábitos para casarse con su amado, pero durante todo ese tiempo de clausura la trama se desvirtúa. Nunca dejó de acostarse con su hombre (y también con una monja), convirtiendo la historia en un "culebrón" en toda regla.
Excesos y calamidades
Hay dos elementos que marcan el ritmo (y los defectos) de esta novela:
El sexo sin justificación: El autor hace un hincapié casi obsesivo en las escenas de sexo; en esto, el galés no se corta un pelo. Los continuos amoríos entre los monjes, y de las monjas entre sí, terminan ocupando una parte desproporcionada de la trama, restándole seriedad a la historia.
La sombra de la peste: La gran novedad respecto a Los pilares es la irrupción de la peste negra. Follett la describe de una forma tan gráfica que llega a dar verdadero asco. Como lectora, sufres esa sensación agobiante de que, justo cuando creías que la epidemia terminaba, el contagio comenzaba otra vez.
Veredicto final
Al igual que en Los pilares de la tierra, al final terminan ganando "los buenos". Sin embargo, la magia de la primera novela brilla por su ausencia en esta secuela. Por la deriva culebronesca de la trama y el exceso de páginas, califico esta obra, sin rodeos, como mediocre.
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| Kent Follett |


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