Kiyoshi Kurosawa es uno de los grandes directores japoneses que ha logrado consolidar su presencia en Europa, visitando personalmente certámenes como el Festival de San Sebastián o su paso por Barcelona. Seance (降霊 Kôrei) llegó a España en la pasada primavera en formato DVD gracias a M3ESTUDIO, responsable también de traernos Loft y Cure del mismo realizador. Aunque la carátula de nuestra edición difiera de la original japonesa estrenada en 2001, lo que verdaderamente trasciende es la atmósfera opresiva de esta obra. Como aficionada al cine asiático, estoy convencida de que estamos ante una pieza indispensable para entender el estilo de este autor.
La Trama: Ambición y Fenómenos Paranormales
La película le da un giro magistral a la idea del secuestro, inspirándose libremente en la novela Seance on a Wet Afternoon de Mark McShane. Todo se desata cuando una niña, escapando de su captor original, se esconde por accidente en el baúl del equipo de grabación de Koji Sato, un meticuloso técnico de sonido. Sin saberlo, Koji transporta a la pequeña dentro del cajón hasta su propia casa.
Es aquí donde entra en juego su esposa, Junko, una mujer que posee auténticos poderes de médium. En lugar de acudir de inmediato a las autoridades, Junko ve la oportunidad perfecta para salir del tedio de su vida y validar sus habilidades ante la escéptica sociedad: decide mantener a la niña oculta para, tiempo después, "encontrarla" fingiendo una visión psíquica ante la policía. Sin querer destriparos el argumento completo, os aseguro que esta premisa desencadena una espiral de malas decisiones donde el drama psicológico se funde con un terror fantasmagórico ineludible.
Reparto Principal
El peso actoral recae sobre dos figuras extraordinarias:
Kôji Yakusho: Interpreta a Koji Sato. El siempre aclamado, deseado y guapo actor (a quien no se le suele ver mucho por los festivales de España, pero que lució impecable con su esmoquin en Cannes) brinda una actuación sumamente contenida.
Jun Fubuki: Da vida a Junko Sato, proyectando a la perfección la frustración y la ambición de la médium.
El elenco se completa con Tsuyoshi Kusanagi, Hikari Ishida (como clienta de Junko), el detective Kitarou e Ittoku Kishibe en el papel de profesor universitario, entre otros.
Atmósfera, Estilo y Curiosidades
Aunque Seance se puede enmarcar dentro del Kaidan eiga (cine tradicional japonés de fantasmas y espíritus), Kurosawa tiene un sello tan propio que la sitúa por encima de las clasificaciones convencionales.
Claustrofobia pura: Ignoro qué sensación física exacta produce la claustrofobia clínica, pero como espectadora, la experimenté por primera vez al ver esta cinta. La sensación de angustia es absoluta y constante.
El desconcertante Doppelgänger: Más allá del terror clásico, hay un momento que me descuadró por completo: la aparición de un doppelgänger (el doble espectral de una persona viva) acompañado, sorprendentemente, por música de gaitas. Una elección excéntrica pero fascinante.
El corte abrupto: Sobre el tramo final, da la impresión de que se quedaron sin dinero o que el director no supo cómo finiquitar la historia. Se echa de menos un clímax en toda regla, pero admito que Kurosawa es mucho más listo que yo; si así lo quiso, es por esa naturaleza elíptica y ambigua tan común en su cine.
De la televisión a los festivales: Como curiosidad, la cinta fue producida inicialmente como una película para la televisión japonesa, pero Kurosawa decidió rodarla en formato cine de 35 mm, lo que facilitó su salto a festivales internacionales europeos.
Diferencias con la obra original: A diferencia de la primera adaptación británica de 1964, donde la médium es un fraude y el tono es puramente de suspense psicológico, Kurosawa introduce fantasmas reales y elementos puros del género de terror japonés.
La palabra séance hace referencia a una sesión espiritista donde un médium contacta con los muertos. Afortunadamente, invocar al más allá aquí es solo un excelente divertimento cinematográfico; con los vivos ya tenemos suficientes complicaciones como para intentar hablar con los que ya no están.
Recomiendo encarecidamente esta película. Una última sugerencia de esta redactora: es imperativo verla en japonés con subtítulos —aparte de que, personalmente, me resulta imposible ver una película japonesa que no sea en su versión original—. Tratándose de un filme donde el protagonista es técnico de sonido, el diseño de audio original envuelve la experiencia de una forma que la versión doblada arruinaría por completo.






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