Vuelvo a la carga con la Editorial Funambulista y una auténtica delicia de libro. De pequeño tamaño (14 x 18 cm) pero con algo más de trescientas páginas, la edición está sumamente cuidada. Se trata de La fórmula preferida del profesor (博士の愛した数式 - Hakase no aishita sushiki), de Yoko Ogawa.
Con traducción de Yoshiko Sugiyama y Héctor Jiménez Ferrer, la obra se publicó en España en 2008 y ya va por su novena edición. En Japón vio la luz en 2003 con un éxito meteórico (allí Ogawa es una autora venerada, un fenómeno de ventas espectacular que poco tiene que envidiar al de Haruki Murakami). Como detalle curioso, hay que destacar el hermoso motivo de la cubierta: Child and Blackboard, de Ascensión Cuesta. Fiel a su temática, la novela se divide en once capítulos (un número primo, una elección nada casual) e incluye un postfacio titulado Platón y Ramanujan en la cabaña de un ocioso, a cargo del profesor León González Sotos.
Mi reencuentro con Yoko Ogawa (y la bendición de Kenzaburo Oe)
La autora, Yoko Ogawa (小川 洋子), me dejó muy intrigada cuando leí El embarazo de mi hermana. Si bien ese cuento no me enamoró del todo (aunque la edición del libro es una preciosidad), me he propuesto firmemente leer todo lo que caiga en mis manos de esta escritora. Influye mucho saber que el mismísimo Kenzaburo Oe lee y admira su trabajo; no necesito más garantías. Siento una debilidad absoluta por la obra de este hombre, lo confieso. Así que, si Oe lee a Ogawa, yo también.
La novela nos narra la peculiar amistad que surge entre una empleada del hogar (quien actúa como narradora de la historia), un profesor de matemáticas y el hijo de ella. El profesor apoda al niño "Root" (raíz cuadrada) y pronto descubrimos que, además de los números, comparten una profunda pasión por el béisbol.
El drama central radica en que el profesor sufrió un accidente de coche en 1975. Desde entonces, su memoria a corto plazo solo dura 80 minutos; pasado ese tiempo, su mente se reinicia y no puede retener nuevos recuerdos. Para sobrellevar esta discapacidad, ha adquirido la costumbre de apuntar las cosas importantes en notas que lleva sujetas con imperdibles a su propia ropa.
Cada día, el profesor le preguntará a su nueva asistenta qué número calza. Cuando ella responda que un 24 (en Japón las tallas se expresan en centímetros, un apunte cultural muy bien indicado por los traductores), él le desvelará que ese número es el factorial de 4. A través de estos diálogos cotidianos, entraremos casi sin darnos cuenta en el mundo de las matemáticas, y el profesor les hablará con pasión de números perfectos, números amigos, primos...
Mucho más que números: la Identidad de Euler
Aunque recordaremos y aprenderemos conceptos básicos de matemáticas, la novela es, en esencia, una hermosa historia de amistad y amor surgida entre estos tres personajes. A pesar de las limitaciones de su memoria, es imposible no emocionarse con el cariño genuino que el profesor le demuestra a Root y, sobre todo, con la inmensa devoción que el niño siente por él.
La fórmula preferida del profesor que da título al libro es la famosa Identidad de Euler (e^πi + 1 = 0). Esta ecuación es célebre por relacionar de forma magistral los cinco números más importantes de las matemáticas: el número e, el número π, la unidad imaginaria i, el 1 y el cero. Para el protagonista, esta fórmula representa la perfección y la verdad absolutas; tanto es así que, en un momento de gran tensión, la escribe en un papel para evidenciar la injusticia que se está cometiendo.
Un buen regalo de Reyes y cine a la vista
Si bien es cierto que en algunos tramos la autora se recrea en la explicación matemática, dejando un poco de lado el avance en la historia de los personajes, en conjunto es una lectura fluida, sencilla y que engancha con facilidad. Un buen regalo de Reyes. Por cierto, el director Takashi Koizumi adaptó la novela en una película muy amable. La próxima semana la reseñaré.
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| Yoko Ogawa |


Comentarios
Sí, Perfume de hielo que escribió Ogawa a continuación de La fórmula…, aún no lo he leído y tengo ganas, lo que ocurre que no he tenido tiempo, pero caerá, por supuesto.
Saludos y gracias por el comentario,
Bara
Un saludo.
Muchas gracias, las leeré con mucho interés,
Un saludo