Inoue Yasushi 井上 靖 (1907-1991) es una auténtica rara avis en las librerías españolas. De hecho, creo que La escopeta de caza es su único libro publicado en España, una lástima teniendo en cuenta su extensísima producción literaria, que abarca novelas, poesía y epopeyas históricas. A pesar de haber recibido prestigiosos premios, este eterno candidato al Nobel se quedó sin el galardón, y nosotras, como lectoras, nos hemos quedado sin la suerte de ver traducida gran parte de su obra.
De las letras a la pantalla
Como aficionada al cine japonés, siempre busco esos puentes entre la literatura y el séptimo arte. Tal vez haya más, pero solo conozco dos películas basadas en novelas de este autor: Fuurin Kazan, Samurai Banners (1969) de Hiroshi Inagaki, protagonizada por el inmenso Toshiro Mifune; y La muerte de un maestro de té (1989) de Kei Kumai, con Eiji Okuda y, de nuevo, Mifune, que obtuvo el León de Plata al Mejor Director en Venecia en 1989.
Tres mujeres y un cazador solitario
La versión española de La escopeta de caza cuenta con la cuidada traducción de Javier Albiñana y Yuna Alier. Fue publicada por Anagrama (Panorama de narrativas) en 1988 y ya va por su tercera edición. La obra original vio la luz en Japón en 1949, catapultando al autor y valiéndole ese mismo año el codiciado Premio Akutagawa.
En La escopeta de caza 猟銃, el narrador nos cuenta que un amigo de la infancia, director de la revista Compañero del cazador, le pidió que escribiera un poema para su publicación. Un lector, Josuke Misugi, creyó reconocerse en la descripción que los versos hacían de un cazador solitario. Así, le envió una carta revelándole su identidad y anunciándole el envío de otras tres misivas que obraban en su poder, con la única condición de que las leyese y luego las quemase.
Poco después, el narrador recibe el paquete con las tres cartas escritas por tres mujeres distintas, todas orbitando alrededor de Josuke al mismo tiempo: Shoko (la hija de su amante), Midori (su esposa) y Saiko (su amante). A través de esta soberbia estructura epistolar, presenciamos tres recuerdos diferentes de un mismo drama. Es inevitable acordarse del efecto de perspectivas cruzadas de Rashomon, donde la verdad se fragmenta y cobra un cariz distinto según los ojos de quien la cuenta.
El peso del pecado en la cultura nipona
En la novela se habla del pecado, un aspecto que me llamó poderosamente la atención. Sabiendo que Inoue era católico, la duda que me asalta es si debemos darle a ese "pecado" el mismo sentido íntimo y moral de la religión cristiana, o si inevitablemente se funde con el concepto del haji (la vergüenza pública y el deshonor), tan profundamente arraigado en la sociedad nipona. El sufrimiento aquí es silencioso, casi estoico; una procesión interna idéntica a la figura de ese cazador que avanza en soledad con su escopeta a la espalda.
La escopeta de caza es una lectura magnífica, de un lirismo exquisito y contenido, que gana en intensidad y dramatismo según avanza la trama.
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| Yasushi Inoue |


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