He vuelto por mis fueros, y de nuevo, de la mano de Junichiro Tanizaki (谷崎潤一郎). Esta vez no me siento pesarosa; todo lo contrario. Retrato de Shunkin (春琴抄, Shunkinshō), publicado por Ediciones Siruela en formato bolsillo y con traducción de M.ª Luisa Balseiro (sospecho que traducido del inglés, ya que la edición no lo aclara), me ha fascinado.
Shunkin, como todas las protagonistas de Tanizaki, es bella hasta los tuétanos. En esta historia ella es quien sufre ceguera: pierde la vista a los ocho años, desgracia que la lleva a consagrar su vida a la música, en concreto al koto y al shamisen. Al provenir de una familia acomodada, Shunkin tiene a su entera disposición a uno de los criados, Nukui Sasuke, un aprendiz del negocio familiar que atiende todas sus necesidades. Con el tiempo, ella se convierte en maestra de shamisen y él, en su alumno.
Pero como Tanizaki no nos pone las cosas sencillas, la relación entre maestra y alumno será sumamente conflictiva. Ella adopta un comportamiento tiránico y abusivo, mientras que él es un pobre hombre perdidamente enamorado. Sin embargo, al profundizar en la lectura, queda claro que para Sasuke este maltrato físico y psicológico no es un simple castigo, sino una forma retorcida de adoración. Él no la ve como una mujer cruel, sino como una deidad a la que debe reverencia. A esta dinámica se suma la infranqueable barrera de clases: la relación de poder no solo viene dada por el carácter de Shunkin, sino porque él es un sirviente y ella la "señorita" de la casa. La música se convierte así en el único puente que les permite rozar la intimidad, aunque sea a través del dominio.
Su nivel de sumisión llega a tal extremo que Sasuke dispuso que su propia tumba, aunque estuviera al lado de la de ella, debía ser más pequeña, y que en su epitafio constara únicamente que fue alumno de Mozuya Shunkin.
Cuando leo una historia que de verdad me atrapa, me olvido precisamente de eso: de que es solo ficción. Así que, en un momento dado, me descubrí a mí misma exclamando: «este tipo es tonto, ¿por qué no la deja?».
Pasaré por la librería pronto; necesito leer algo más de Tanizaki.
Algunas curiosidades sobre la obra y el autor
La mujer fatal en Tanizaki: El autor sentía una profunda fascinación por el arquetipo de la femme fatale (mujeres crueles, hermosas y dominantes) y los hombres sumisos que se destruyen con gusto por ellas. Esto reflejaba gran parte de sus propias obsesiones personales, algo que exploró también en obras como El tatuaje o Naomi.
La ceguera y la estética de la sombra: Tanizaki es el autor del famoso ensayo El elogio de la sombra. En Retrato de Shunkin, la ceguera no es solo una discapacidad, sino un "mundo de sombras" perfecto donde la belleza de Shunkin se vuelve eterna e inalterable. El acto final de Sasuke es, de hecho, la máxima declaración de amor hacia esa estética oscura.
El shamisen y las mujeres ciegas: En el periodo Edo de Japón, era muy común que las mujeres invidentes (conocidas como goze) se ganaran la vida como músicas ambulantes tocando el shamisen. Shunkin, al ser de clase alta, lo hace desde el privilegio, pero Tanizaki utiliza este trasfondo histórico para darle un profundo realismo a su dedicación musical.
Sobre la traducción: Mis sospechas sobre la edición de Siruela tienen fundamento. Muchas de las traducciones de literatura japonesa al español editadas hace décadas se hacían como "traducciones puente" desde el inglés o el francés. Balseiro es, de hecho, una reconocida y premiada traductora del inglés.

Junichiro Tanizaki

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