Siguiendo la obra de Juzo Itami (伊丹十三) con motivo de la publicación en España de Renacimiento, escrita por su cuñado Kenzaburō Ōe, hoy vamos a hablar de Tampopo (タンポポ), estrenada en 1985.
En el libro de Renacimiento, el personaje de Kogito habla de esta cinta, además de El funeral (Osōshiki) y de A Quiet Life (Shizuka na Seikatsu). La actriz protagonista es Nobuko Miyamoto (宮本信子), esposa del director e intérprete principal de la mayor parte de sus películas. El personaje del sombrero estilo cowboy es Tsutomu Yamazaki (Goro), quien también colaboró en varios proyectos de Itami. Además, contamos con dos "guapos oficiales" fuera de toda discusión: Kōji Yakusho (el yakuza del traje blanco) y Ken Watanabe (Gun, el de la camiseta azul en el cartel).
La trama principal es sencilla: una viuda con un hijo recibe la ayuda de dos camioneros (Goro y Gun) para reflotar su modesto restaurante y aprender el complejo arte de cocinar ramen (ラーメン). A esta misión se irán uniendo otros pintorescos personajes. Durante este aprendizaje, repleto de escenas cómicas, un cocinero le enseña a Tampopo cómo preparar la suppon, una tortuga de concha blanda.
Kenzaburō Ōe dedica el quinto capítulo de Renacimiento a este animal: La prueba de la suppon. En la novela, al regresar de un viaje, Kogito encuentra en la puerta de su casa una caja de madera con una de estas tortugas. Había sido pescada por un conocido suyo, recientemente fallecido. Como la prensa había publicado que el escritor sabía cómo prepararla, los alumnos del finado se la enviaron, pidiéndole que la cocinase él mismo para cumplir así con los últimos deseos de su maestro.
Pues bien, no sé qué es más desagradable: si ver cómo desangran a la tortuga en la película de Itami, o la encarnizada lucha que Kogito mantiene con ella en el libro. En Renacimiento creo que resulta mucho más grotesco, asqueroso realmente; se detalla cada una de las heridas infligidas a la pobre tortuga, y da verdaderas náuseas leerlo. Todo esto no hace más que reforzar mis propios gustos culinarios; sin duda, hay muchos manjares japoneses que yo, como comensal, jamás probaré.
Y hablando de gustos culinarios, ya es hora de mencionar al guapo (y soberbio actor) Kōji Yakusho. En paralelo a la trama principal de Tampopo, se intercalan una serie de sketches —como el propio Kogito nos recuerda en Renacimiento— que, en apariencia, no tienen nada que ver los unos con los otros.
La cinta arranca precisamente con Yakusho entrando en un cine, vestido de un blanco impoluto y con un sombrero de ala ancha a juego. Va acompañado de su novia (Fukumi Kuroda) y de varios guardaespaldas. Además de dejarnos claro que es un yakuza, se revela como un auténtico sibarita y experto en el arte culinario. Todo el que haya visto esta película recordará las célebres escenas con su amante y la comida en el dormitorio, de corte "erótico-festivo". Francamente, los pases que se hacen pasándose una yema de huevo cruda de boca a boca me resultan algo asquerosos, pero bueno, parece que a ella le gusta "bastante". Otra escena memorable (y erótica) involucra a una ama (海女), las tradicionales buceadoras japonesas.
Del desenlace de su personaje prefiero no hablar, para no estropearles la sorpresa a quienes decidan verla (aunque manda narices acordarse en ese preciso instante de las tripas de los cerdos salvajes que comen ñames...).
En definitiva, una película divertidísima y, por supuesto, muy recomendada.
Curiosidades:
El nacimiento del "Ramen Western": Juzo Itami definió Tampopo promocionalmente como el primer "Ramen Western" de la historia. Es un guiño clarísimo a los "Spaghetti Westerns", utilizando el arquetipo del forastero solitario (Goro con su sombrero vaquero) que llega a un pueblo (en este caso, un restaurante de carretera), ayuda a los débiles y luego se marcha hacia el horizonte.
Juventud antes de la fama internacional: Aunque hoy Ken Watanabe es una superestrella de Hollywood (El último samurái, Origen), en 1985 todavía estaba forjando su carrera. Su papel como Gun es uno de sus primeros trabajos importantes en el cine, donde se le puede ver en un registro muy físico y cómico, alejado de los papeles serios y dramáticos que le darían fama mundial.
El aura de Kōji Yakusho: Su papel de "Yakuza del traje blanco" es uno de los personajes más icónicos del cine japonés de los 80. La forma de combinar el peligro inminente de la mafia con un hedonismo gastronómico casi filosófico sirvió para cimentar su legendaria presencia en pantalla mucho antes de arrasar en Cannes.
La tragedia detrás de Itami y Ōe: En Renacimiento, la relación entre Juzo Itami y Kenzaburō Ōe no era solo literaria, sino familiar y profundamente emocional. Juzo Itami murió en 1997 en circunstancias muy oscuras. Aunque la versión oficial fue un suicidio arrojándose desde un edificio, en Japón es un "secreto a voces" que fue forzado a hacerlo por la Yakuza, en represalia precisamente por otra de sus películas (Minbo no Onna, donde ridiculizaba a la mafia japonesa. Ōe procesó este inmenso trauma personal escribiendo sobre su cuñado (el alter ego Goro) en Renacimiento.
La receta perfecta sigue vigente: Tampopo tuvo un impacto real en la cultura culinaria. Tras su estreno, muchos restaurantes de ramen en Japón y en el extranjero empezaron a copiar la estética del local de la protagonista e intentaron replicar el minucioso ritual para comer fideos que el maestro le enseña al joven Gun al principio de la cinta (contemplar el cerdo, acariciar el fideo y pedirle disculpas al cerdo antes de comer).

Juzo Itami

Comentarios