La cubierta que no entendí
Cuando la editorial Atalanta dio a conocer la cubierta del libro antes de su publicación, creí que era una broma: ¿un pimiento y un círculo rojo? «Este será la bandera de Japón», pensé, pero ¿y el pimiento? ¡Esta cabeza que tengo! Paprika es un condimento de cocina, es un pimiento, ¡qué barbaridad! ¡Ayyyyy, qué haría yo sin el María Moliner de la Wikipedia!
Paprika, la terapeuta
De ahí que la protagonista del libro adopte este nombre en sus correrías como terapeuta, porque es muy excitante y todos los hombres se enamoran de ella. Además, aunque no tenga que ver con el nombre, las relaciones sexuales en psicoterapia, en el mundo de los sueños, aunque no están bien vistas por muchos de sus colegas, son para ella, en ocasiones, necesarias y pueden ayudar a los pacientes.
Y aquí toca pararse un momento, porque no nos vamos a hacer las tontas: Paprika resuelve buena parte de sus casos metiéndose en la cama —onírica, eso sí— con sus pacientes, y el propio libro reconoce que eso no está bien visto por sus colegas, pero lo presenta igualmente como necesario, casi heroico. Conociendo a Tsutsui, autor provocador donde los haya, no me extraña nada: es su sello. Pero cuesta no preguntarse por qué la terapeuta más brillante del instituto necesita seducir para curar, mientras que a sus colegas varones (empezando por el propio Tokita) les basta con la ciencia. Es un recurso viejo: la mujer poderosa se legitima —o se hace digerible— a través del deseo que despierta, no solo de su talento. Dicho esto, tampoco es una Paprika pasiva ni sometida: es ella quien decide entrar en cada sueño, quien controla el juego. Que el propio Satoshi Kon rebajara ese componente sexual al llevarla al cine dice bastante de lo incómodo que resultaba incluso para sus admiradores más fieles.
El instituto y sus monstruos
En el Instituto de Investigación Psiquiátrica donde trabaja Paprika, no son los enfermos mentales de quienes tenemos que cuidarnos, sino de los doctores.
La ambición y la envidia de unos y otros —los malvados doctores Inui y Osanai— nos sumergen en una historia de locura, robos, asesinatos y monstruos, con budas gigantes, grifos, demonios... Osanai es muy hermoso, aunque entre ellos hay algo más que amor por la medicina. Son enemigos de Paprika y de sus amigos, y todos ellos nos llevan a una historia en la que los sueños y la realidad se mezclan, de modo que lo que ocurra en uno u otro lugar tendrá consecuencias irreparables.
Chiba, Tokita y el caso Nose
La doctora Atsuko Chiba y el doctor Kosaku Tokita son colegas de profesión y están enamorados. Además, han sido nominados al Nobel de Fisiología o Medicina, y esto ha abierto la caja de los truenos. La aventura comienza cuando Torataro Shima, el jefe del instituto, encarga a la doctora que Paprika trate una neurosis a un hombre de negocios muy importante, Tatsuo Nose, sin que nadie se entere.
El tratamiento se llevará a cabo en el apartamento de la doctora y con la ayuda de aparatos de psicoterapia o PT, escáneres y reflectores que observan el interior de la mente. Además, la terapeuta puede entrar en los sueños del paciente y después analizarán juntos las imágenes: es como si estuviesen viendo una película.
Konakawa y la lucha por el instituto
A la vista del éxito, su paciente intentará que Paprika ayude a su amigo Toshimi Konakawa, un alto funcionario de la policía que no consigue dormir.
Nose y Konakawa serán dos aliados de la doctora en la lucha por el control del instituto. Por su parte, el doctor Tokita ha inventado unos Mini DC que mejoran enormemente los PT. Son mucho más eficientes, pero todavía están en fase de pruebas, y ha ocurrido algo terrible: han sido robados por sus enemigos.
La lectura y la traducción
Tanto tiempo deseando leer Paprika y, por fin, cuando lo tuve entre mis manos, ¡qué felicidad!
Después de Hombres salmonela en el planeta porno y de Estoy desnudo, Ediciones Atalanta nos ha traído Paprika, de Yasutaka Tsutsui 筒井康隆, y ha sido un auténtico placer su lectura. La traducción ha corrido a cargo de Jesús Carlos Álvarez Crespo —un sufridor del gran terremoto de Japón del once de marzo pasado y de sus réplicas— y ha sido una lectura soberbia. Por momentos me creía que andaba por los pasillos de ese terrible instituto de investigación. Además, las explicaciones de los distintos monstruos que van apareciendo son estupendas y, en algún momento, me daba la impresión de estar a su lado y que iban a atacarme.
Quien conozca al autor no descubro nada, pero a quien no lo conozca le digo que se deje llevar por la historia y se convierta en su cómplice. Yasutaka Tsutsui es de esos escritores que, cuando comenzamos una de sus historias, tenemos que seguir hasta el final. Tiene una imaginación portentosa; para mí es apasionante. Quiero más.
Fernando Iwasaki nos hace un estupendo prólogo.
Lo que no me convence... o quizá sí
Al final, esa cubierta con el pimiento y el círculo rojo, tan disparatada al principio, resulta de lo más singular. Puede que la broma fuera mía.
De la novela a la película
Paprika パプリカ fue publicada por Yasutaka Tsutsui en 1993 en Japón —con su idea de entrar en la mente ajena como quien entra en otra realidad—, bastante antes de que la saga de Matrix popularizara ese mismo juego entre lo real y lo simulado.
En 2006 el llorado cineasta Satoshi Kon hizo una película que nos presentó él mismo en Sitges. Kon era un gran admirador de Tsutsui y llevaba años queriendo adaptar Paprika: después de terminar Perfect Blue ya había pensado en llevarla al cine, pero el proyecto no salió adelante. Años después, cuando Kon conoció personalmente a Tsutsui, fue el escritor quien le propuso realizar la adaptación, una coincidencia que el propio Kon llegó a describir como una especie de destino.
En Roppongi (está en Tokio, es un barrio, una zona de copas), en un bar llamado Radio Club, uno de los sitios de las correrías de Paprika, se escucha esta vieja canción. Tsutsui no dice que sean The Beatles quienes la cantan, pero, como si lo dijese, me permito esta licencia (una más).
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| Yasutaka Tsutsui |


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