El trío protagonista forma una familia atípica y fascinante: Hana, que había sido drag queen y que anhela "ser madre" y afirma con ironía que, si la Virgen María pudo serlo, ella también puede aspirar a ese milagro; Gin, un alcohólico y jugador empedernido que huyó de las responsabilidades de su propia familia; y Miyuki, una adolescente que se ha fugado de casa.
Aunque a menudo está considerada una obra menor al compararla con el resto de los deslumbrantes trabajos del cineasta, no debemos olvidar su naturaleza: es un cuento de Navidad. Como tal, los finales responden a las leyes del género y en ellos florecen los buenos sentimientos. De todas formas, surge la duda de si es una cinta para el público infantil. Personalmente, me inclino por la cautela: que la vean primero las madres y los padres, y luego decidan. La película no esconde la crudeza de la calle y contiene escenas duras, como la brutal paliza que unos jóvenes le propinan a Gin en su precaria caseta de cartón (una realidad de la indigencia). Esta escena, por su sequedad y violencia, me recordó inevitablemente al inicio de Violent Cop de Takeshi Kitano.
Curiosidades cinéfilas de la cinta
Para enriquecer la visión de la película, merece la pena detenerse en algunos detalles que engrandecen la obra:
El homenaje a un clásico de Hollywood: La premisa central de la película es una clara referencia (y homenaje) al clásico del western Tres padrinos (3 Godfathers, 1948) del director John Ford, donde tres forajidos en fuga se topan con un bebé huérfano en el desierto y deciden protegerlo a toda costa.
El número 1225: A lo largo de todo el metraje, el número 1225 (que hace referencia al 25 de diciembre, el día de Navidad) aparece escondido en multitud de planos: en matrículas de taxis, relojes, letreros y billetes de lotería.
Realismo asombroso: A diferencia de otras obras del director donde reina lo onírico, aquí los fondos fueron dibujados basándose en miles de fotografías reales de Tokio tomadas durante el invierno. La basura, los callejones y los carteles publicitarios reproducen la ciudad con una fidelidad milimétrica.
Autocita visual: En una de las escenas de persecución, se puede ver fugazmente un cartel publicitario de Perfect Blue, la ópera prima del propio director.
El genio detrás de la obra: Homenaje a Satoshi Kon (今敏)
Tras repasar esta joya, es el momento de recordar al creador. En agosto pasado nos llegó la triste noticia de la muerte de Satoshi Kon (今敏). Lo cierto es que ha sido llorado por muchísimos aficionados al séptimo arte, entre los que, como devota del cine japonés, me encuentro.
Su última obra maestra, Paprika, se proyectó en el Festival de Sitges en el año 2006, evento que contó con su presencia para presentarla en persona. Aprovecho la mención para recordar que Paprika está basada en una obra del gran Yasutaka Tsutsui, y Ediciones Atalanta nos prometió su publicación para esta primavera. Para que la espera no se os haga muy cuesta arriba, os aconsejo que leáis otros títulos del autor, como Hombres salmonela en el planeta porno y Estoy desnudo.
En definitiva, Tokyo Godfathers es una película muy recomendable, especialmente ideal para los no iniciados en este tipo de animación adulta. Por suerte, creo que actualmente tenemos todos los trabajos de Satoshi Kon editados en DVD en España, así que no hay excusa para no hacerse con unas buenas ediciones y disfrutar del inmenso talento de un director capaz de mostrarnos una ciudad que, a través de sus trazos, parece más real que la vida misma.

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